Cuando en 2015 se publicaron fotografías de Jonathan Rhys-Meyers (40) desorientado y tomando vodka desde la tapa de la botella, muchos pensaron que su carrera estaba acabada. En mayo de ese año, el actor que encarnó al rey Enrique VIII en 
Los Tudor, fue visto ebrio vagando por las calles de Londres, una decadente imagen muy distinta a la de su pomposo personaje.

“Pido perdón por tener una pequeña recaída, espero que la gente no piense mal de mí”, declaró.

En septiembre de 2017 y tras perder a su segundo hijo por aborto espontáneo, Rhys-Meyers volvió a su adicción. “Era un niño muy esperado y aún seguimos intentando afrontar esta situación”, señaló su pareja, la actriz Mara Lane. Pero contrario al alcoholismo, están las luces de la actuación. En diciembre de 2017 estrenó la película Black Butterfly junto a Antonio Banderas, y desde noviembre del mismo año, se roba las miradas con Heahmund, un devoto obispo guerrero que llegó como antagonista a la quinta temporada de Vikingos.

El personaje se caracteriza por su violencia en sanguinarios combates y una obsesiva religiosidad. Hasta el momento, ha cautivado a los fanáticos, y aún le quedan diez capítulos más en el rol que marca su regreso al drama épico y ojo, lo hace sin una gota de alcohol.