El 2018 promete ser el año de la consagración para Emily Blunt. Su protagónico en El Regreso de Mary Poppins, con estreno a fin de año, es justo el papel que necesitaba para desplegar en pantalla todo ese talento que a los 20 años la catapultó al estrellato en Inglaterra.

La interpretación del rol con que Julie Andrews conquistó al mundo en 1964, marcará un antes y un después en su carrera. Sin embargo, la decisión de aceptarlo no fue nada fácil. Fue clave el apoyo de su marido, el actor y director John Krasinski, quien la dirige en el drama de suspenso A quiet place, que debuta en las pantallas en abril próximo. “Sentí ese sudor frío hasta antes de filmar Mary Poppins. Dudé mucho. Es un personaje icónico y eso lo hace más difícil de abordar. Nadie puede superar a Julie Andrews. Por eso busqué mucho cómo darle nuevos aires y decidí buscar más referencias en libros y comedias antiguas. Así di con el lado más excéntrico”, reconoció recientemente en una entrevista a Vanity Fair.

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En el artículo, el director del filme, Rob Marshall, se rindió ante el talento de la inglesa que también es un ícono de glamour y estilo. “Ella es como un huracán cuando llega. Todo el mundo está tratando de alcanzarla. Julie estuvo feliz de que ella tomara el rol que tantas satisfacciones le dio. De hecho, no aceptó hacer ningún cameo en el filme precisamente para no opacar el trabajo de Emily y evitar las odiosas comparaciones”. La actriz que dio el gran salto con la cinta sobre la industria editorial de la moda, protagonizada por Meryl Streep y Anne Hateway, agradece que la segunda parte titulada Cuando la vida te da Lululemons, la tenga como protagonista.

La decisión fue celebrada por la fanaticada de la cinta que la considera una de las antagonistas más divertidas de las últimas décadas. En la saga, el argumento gira en torno al personaje de Emily Charlton y su decisión de dejar atrás su vida como consultora de imagen para aceptar un trabajo en Greenwich, Connecticut, donde su vida cambiara radicalmente. Madre de dos hijos, cuya privacidad defiende a brazo partido, acaba de mudarse de Los Angeles a Brooklyn en Nueva York. “Quería estar en una ciudad vibrante en la que no te sientes aislada”, confidenció a la publicación, en la que anunció que no se tomaría más selfies. “Prefiero mil veces detenerme a hablar con mis fans que sumarme a la guerra por los likes. A veces se te acercan personas que ni siquiera han visto tus películas. Las redes sociales han hecho que un encuentro contigo es más valorado como una moneda por los medios sociales que como una genuina interacción”, afirma. Dice que el acecho experimentado por su familia fue tan determinante como la experiencia de su colega Frances Formand. “Cuando le piden una foto, ella contesta ‘sabes, me he retirado de eso. Pero me encantaría estrechar tu mano y conocerte’. Amé su manera de enfrentarlo”.