Llegué al valle de Millahue, en las cercanías de San Vicente de Tagua Tagua y créanme que las fotos hablarán por sí solas: ¡este lugar es un paraíso donde uno no se quedaría sólo una semana, sino que toda una vida! Les presento la Viña Vik, que queda sólo a dos horas de Santiago.

Fuimos con unos amigos que viven en Miami y ellos, acostumbrados a mucho lujo, quedaron más que sorprendidos. Nos recibió Francisca, la guía turística de Vik, y nos subimos a su 4×4 para explorar las viñas. Es un paisaje inigualable, con un concepto holístico que, no en vano, los pueblos originarios del lugar la llamaban “el lugar de oro”.

Avanzando en nuestro recorrido, nos encontramos con el imponente hotel de techo sinuoso y metálico hecho de titanio, diseñado por el arquitecto Frank Gehry. Nuestra guía ya nos había hablado de él, pero nunca imaginamos que este parecía una verdadera nave espacial.

Tras un paseo por los alrededores –ubicado en la zona central de Chile, área ideal para las parras por su microclima- terminamos en la Viña: ¡Y todo es impecable! La bodega fue diseñada por el destacado arquitecto nacional Smiljan Radic, cuyo proyecto fue seleccionado en un concurso donde sólo estaban los mejores profesionales del país.

La entrada a la Viña es a través de un espejo de agua, donde 90 granitos acompañan nuestros pasos descendentes sobre una delgada alfombra acuosa que corre tranquilamente y refrigera la sala de barricas ubicado bajo ella.

Nos encontramos con el enólogo y pudimos catar cepas que sólo se encuentran en las tiendas de vino más exclusivas del mundo. Como referencia, una botella puede costar US$110. ¡Sublime la copa que pude catar! La producción de vinos ultra premium es una elegante mezcla de las cepas Cabernet Sauvignon, Carmenere, Syrah, Merlot y Cabernet Franc. Mezclas que van cambiando año a año.

Tras esta degustación, Francisca nos llevó a almorzar a la cabaña ubicada en las alturas de otro cerro con una preciosa vista al tranque. Nos esperaban con un almuerzo casero, muy  gourmet. Loreto, la cocinera de la cabaña, nos deleitó con carnes y pescados, pan hecho por ella y un deliciosos postre. El menú no fue al azar. Se trató de la oferta gastronómica, basada en la cocina de Vik, al mando del chef Rodrigo Acuña y, por supuesto, que acompañado de una exquisita copa de este espectacular vino.

Y les dejo el dato: la cabaña tiene cuatro habitaciones, que sus dueños tienen destinadas para sus amigos o algún pasajero que quiera estar más tranquilo y en contacto con la naturaleza.

Este es uno de los sueños hecho realidad del empresario noruego Alexander Vik, quien eligió este lugar para producir los mejores vinos del mundo. Fue en 2004 cuando Vik se propuso crear un viñedo excepcional, para producir un vino único, con los mejores terroirs y en las más óptimas condiciones climáticas. Así fue como adquirió 4.325 hectáreas para crear Viña Vik, una perfecta fusión entre el hombre, el clima, la tierra y la alta tecnología.

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Y el hotel es otra maravilla. Tiene 22 suites finamente decoradas donde el arte es la protagonista principal. Los chicos que nos recibieron nos hicieron un tour por las habitaciones y conocimos la terraza que tiene una hermosa piscina panorámica  con vista al valle y el tranque.

En cuanto a la ambientación de cada suite, me es difícil decir cuál me sorprendió más, porque todas son exclusivas y realmente hermosas. Cada una tiene obras de distintos artistas, chilenos y extranjeros, y fueron intervenidas in situ por ellos.

Por ejemplo, la Shogun Master Suite, que significa “comandante de ejército”, fue creada por el artista japonés Takeo Hanazawa. Este cuarto tiene vista a la cordillera y no tiene persianas a diferencia del resto de las piezas del hotel, sino que tiene paneles de madera hechos de papel de arroz, al igual que sus lámparas.

Sus otras habitaciones son la H, Master Suite. H es por Hermés, un homenaje a la marca de moda francesa, y cuenta con pinturas del artista chileno Ricardo Yrarrázaval. En la Hollywood Suite, el artista chileno Francisco Uzabeaga, tomó escenas de películas de Hollywood y las pintó en lienzos. Y el escritorio que tiene es de aluminio, hecho de piezas de aviones de Estados Unidos. El artista chileno Álvaro Gabler estuvo a cargo de la Gabler’s Grisalle Master Suite. Su trabajó lo desarrolló en la isla de Chiloé, donde vive, y en el hotel hizo retoques según la luz. Su maestro es el famoso pintor chileno Claudio Bravo, y una de las particularidades de esta pieza es que el artista trabajó los diseños de las murallas en 3D. Por último está la Vicky Money Suite, de la artista uruguaya Vicky Aguirre, quien realizó cuadros de estampados con billetes chilenos. El baño de esta habitación está cubierto con monedas: el lavamanos de euros y el piso de centavos de dólar americano y canadiense.

Y no puedo dejar de contarles del spa, del que salí más que renovada gracias a sus terapias de vino.

Sólo puedo decirles que tienen que conocer este lugar. Después me dirán que tenía razón con este #DatoDeViernes

Dónde: Hacienda Vik- Millahue, San Vicente de Tagua Tagua.
Contacto: reservations@vik.com; +569 566 84853

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