Verde que te quiero verde. Así dice la canción de Federico García Lorca. Esa es la sensación que experimentas al llegar a la Región de Los Lagos. Una fresca brisa nos recuerda constantemente que estamos en un pulmón natural, muy distinto a la selva de cemento en que se ha convertido Santiago. Desde el aeropuerto de Osorno hasta Entre Lagos –la capital de Puyehue– son 46 kilómetros, cerca de 45 minutos en auto. El camino es una apacible ruta pavimentada donde comienzan a aparecer las primeras postales del lago Puyehue, ícono del lugar y una de las mayores atracciones turísticas.

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Decidimos hospedarnos en el hotel Termas de Puyehue, un recinto de 40 mil metros cuadrados insertos en la entrada del Parque Nacional Puyehue –el parque posee una superficie de 1068 kilómetros cuadrados–, una zona protegida por la Conaf llena de colinas, senderos y por supuesto, termas de aguas calientes.

El hotel fue diseñado en 1907 con la idea de mejorar la infraestructura de las termas naturales que existen en la zona y en 1945 se construyó la estructura que hay en la actualidad, una edificación fortificada de piedra en el exterior y madera nativa en el interior, lo que la hace sumamente acogedora y espaciosa.

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Ya es de noche y arribamos hace unas tres horas. La cena es en el restorán Los Troncos, especialista en comida nacional e internacional y uno de los tres con los que cuenta el hotel; también está el lago Puyehue de pescados y mariscos y el Olivia Nova, de pastas y comida italiana.

Luego de una distendida cena con vista al lago, existen varias opciones. Se puede jugar bowling, hacer caminatas nocturnas con guía o ir a cantar al karaoke donde hay más de cien canciones disponibles para tararear. Optamos por lo primera opción y disfrutamos de cerca de una hora de juego, mientras tomamos unas micheladas, parte de la selección de preparaciones con alcohol que existen en la carta del bar del bowling.

A la mañana siguiente, después de un desayuno buffet, comenzamos la aventura. El elegido es el sendero el canelo, una ruta de caminata de aproximadamente una hora de duración. Nuestra guía es Jessica y nos detalla paso a paso la flora que aparece a medida que avanzamos. Las flores bailarinas y botellita, además de la característica nalca, son nuestros acompañantes naturales durante toda la travesía. Sin embargo, la más llamativa es el cadillo, una flor de textura similar al velcro que se adhiere a nuestras zapatillas y ropa.

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A mitad de camino nos detenernos en la orilla del río Chanleufú donde los más arriesgados cruzan por algunas rocas para llegar a un inmenso tronco varado en medio de la corriente. Para terminar la excursión se debe cruzar un campo en una pendiente lleno de margaritas blancas y amarillas desde donde se puede observar el lago Puyehue, una vista única llena de calma. Antes de regresar es posible ver caballos y ovejas como parte de un paisaje típico de la Región.

Son las tres de la tarde y comienza a salir el sol luego de una mañana con una leve llovizna. Las termas exteriores son la mejor opción. Hay dos piscinas con temperaturas entres los 30 y 35ºC. El desafío es el pequeño pozo que se encuentra a un costado. La temperatura es de 40ºC y es sólo para valientes. La primera advertencia es que no se puede estar más de 10 minutos en su interior. La segunda, es que las personas con problemas cardiacos y presión alta tienen prohibido usarlas. Al lado existe otro pozo con agua a 19ºC para refrescarse.

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Los más inquietos también tienen la oportunidad explorar la Región. La recomendación es arrendar un auto en Osorno y conducir por la ruta que une Puyehue con Frutillar (U-55-V), una de las más turísticas de la zona y que en aproximadamente tres horas se recorre con calma. Es recomendable hacer una parada en Puerto Octay y admirar los dos volcanes que protegen esta comuna; el Osorno y el Puntiagudo. Desde aquí, hasta Frutillar, el verde vuelve a ser protagonista con sus miles de tonalidades en contraste a un azul profundo del lago Llanquihue a un costado de la carretera.

Frutillar es la siguiente parada. Su especialidad son los kuchenes y embutidos por la influencia de la cultura alemana en la ciudad, y son un imperdible. El Teatro del Lago es una de las principales atracciones y por su escenario han pasado artistas como Jorge Drexler y Paloma San Basilio, y se han presentado grandes espectáculos como la Gala Internacional de Ballet y Danza y el laureado pianista chileno Alfred Perl.

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Para los que desean cruzar al otro lado de la cordillera, el paso fronterizo Cardenal Samoré –a 98 kilómetros de Osorno– se encuentra abierto durante todo el verano y lleva directamente a Villa La Angostura, ubicada al interior del Parque Nacional Nahuel Huapi a sólo 42 kilómetros de la frontera con Chile. Es importante no olvidar Cédula de identidad y revisar con anterioridad el estado de la ruta. Si hay tiempo pueden continuar por este camino y llegar a Bariloche.

De a poco este viaje llega a su fin, no sin antes visitar las Termas Aguas Calientes, otro paraíso natural ubicado al interior del Parque Nacional Puyehue bajo el camino hacia el centro de ski Antillanca. Emplazado entre dos cerros se encuentran cabañas, zonas de picnic, un restorán y dos piscinas termales; una interior a 40ºC y una exterior a 42ºC que está a un costado del río Chanleufú. Sin embargo, la gran novedad son los domos inmersos en medio de la naturaleza. Existen tres de tipo premium con baño, estacionamiento privado y vista privilegiada a uno de los brazos del río.

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Volvemos al hotel y descansamos para despedirnos al día siguiente. Aún hay tiempo y los que no desean descansar pueden disfrutar de una cabalgata por varios senderos con vista al lago Puyehue o pedalear en bicicletas de montaña por rutas que están predeterminadas y señalizadas.

El Lago Puyehue no es sólo para admirarlo, aquí los deportes náuticos son muy codiciados. El windsurfing, kayak y botes a vela son parte de las actividades más recurrentes, siempre y cuando el clima esté a favor de los visitantes.

Finaliza el viaje y volvemos a Santiago desde el aeropuerto de Puerto Montt. El ajetreo de la capital nos recuerda de un solo golpe que volvimos a la realidad. Será hasta la próxima.