No fue Frank Sinatra sino un desconocido periodista del diario Fort Wayne de Indianápolis quien habría bautizado por primera vez a Nueva York como ‘la ciudad que nunca duerme’. La razón es menos romántica que la famosa melodía que entona el destacado crooger. En su artículo —publicado el 6 de septiembre de 1912— hace referencia a la mayor planta de gas y electricidad del mundo que había sido instalada para abastecer a la metrópoli: “…and as a result is soon to add to its title of the city that never sleeps that of the city that never grows dark”.
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Lo que sigue es historia, la frase se hizo mundialmente famosa años después gracias a la letra que compuso Fred Ebb en 1977 para la canción que popularizó el cantante: “New York, New York”. Desde entonces —y gracias a esa moderna planta de electricidad— las noches de esta ciudad nunca más fueron las mismas. Las 24 horas del día estaban disponibles para los neoyorquinos y la vida nocturna pasó a ser el gran atractivo para los miles de residentes y viajeros que cada año llegan a esta fascinante metrópoli.

El secreto de Nueva York es que ha sabido reinventarse continuamente. Siempre tiene algo nuevo que ofrecer. Sitios que antes eran marginales ahora se han convertido en símbolos de progreso y modernidad, como Meatpacking District o el High Line, un novedoso parque sobre las antiguas vías de tren y que ofrece unas vistas únicas de la ciudad.

Ahí partió el Miller Music Tour, en pleno Meatpacking. Cinco días donde cervezas Miller invitó a más de 200 invitados de 19 países, entre ellos Chile, a vivir una experiencia VIP de entretención, visitas a sofisticados nightclubs, y lo mejor de la música internacional de la mano del mundialmente famoso DJ Sebastian Ingrosso, ex Swedish House Mafia.

La opening party fue en el Dream Downtown hotel. Un vanguardista edificio de arquitectura estilo loft y con uno de los mejores y más sofisticados bares de NY. El Penthouse at the Dream o PH-D rooftop club donde se tiene una espectacular vista de Manhattan y se puede bailar y tomar un buen trago hasta la madrugada. Pero como nada en la vida es gratis, en este exlusivo club una botella de Belvedere puede llegar a costar hasta 500 dólares. Ahí, Fanomm, un colectivo de DJs que congrega a Chew-Fu —quien ha trabajado con la cantante Rihanna— J-Cast y Substantial, iniciaron la fiesta y el Music Tour con el mejor de los estilos mientras la noche recién comenzaba en la Gran Manzana.
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A los clubes se llega tarde, muy tarde. Antes, lo ideal, es juntarse con amigos y aprovechar las vistas de Nueva York. Los tejados o rooftop party experience están muy de moda. Estamos en el segundo día del Music Tour y en la azotea de Capitol records, la silueta del famoso guitarrista y compositor Johnny Borrell se dibuja al atardecer. El artista, quien saltó a la fama como integrante del grupo inglés Razorlight, ejecutó, junto a la banda Zazou, singles de su nuevo álbum ‘Borrell 1’ que fue lanzado a fines de julio en Gran Bretaña. “Estoy muy emocionado con el nuevo disco, es como una fiesta, especialmente si tienes a Nueva York detrás de ti”, dijo emocionado el ex novio de la actriz Kirsten Dunst.

Un sector VIP en el vanguardista Marquee puede superar los 10 mil dólares. Es que los mejores clubes y restoranes en NY son muy exclusivos y por lo general hay que llegar con algún conocido y haber hecho una reserva previa. Ya es el día tres del Tour, la música House invade el lugar y espectaculares modelos con diminutos vestidos, stilletos y hombres con ajustadas camisas y cuidados cortes de pelo bailan al ritmo del DJ. En el techo aparecen unas sensuales bailarinas que cuelgan de unas sábanas y danzan en el aire. Nadie parece sorprenderse, es parte del show de cada fin de semana mientras otras sofisticadas go go dancers se toman el escenario. Ahí en Marquee no hay razas, ni nacionalidades, ni pudor…
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Lavo es otro must si se quiere hacer un check list de la mejor guía neoyorquina. Restorán de estilo italiano, ahí pareciera que no existen el día y la noche. Al entrar se pierde la noción del tiempo, el ambiente y la onda de la gente, toda linda y sofisticada, invitan a quedarse. Su decoración es del estilo de los bistrós italianos, del siglo XIX con grandes espejos, sillones y muebles antiguos restaurados de antiguas fábricas con un toque art déco. En el subterráneo está el nightclub con una decoración donde cada noche conocidos DJs tocan para los exigentes asistentes.

No importa si uno ha estado antes, sus calles siempre te acogen como un visitante anónimo. Nueva York no entiende de razas, nacionalidades, religiones, edad… No tiene prejuicios, es una ciudad que mira hacia adelante, que está a la vanguardia de todo lo que interesa, es el epicentro, el lugar donde hay que estar… y donde los mejores artistas se dan cita.

Parecía Woodstock del siglo XXI. Eran cientos de neoyorquinos que caminaban con 28 grados de temperatura a la Randall’s Island para participar en The Governors ball Music Festival. Pero había un detalle, todos iban con polera y short … pero con botas de agua. El festival estaba en una explanada donde la lluvia dejó sus estragos… pero como los neoyorquinos aprecian la música, el barro no fue impedimento para que durante tres días cientos de jóvenes presenciaran a sus artistas preferidos, de la talla de Kenu West, Gun’s and Roses, Kings of Lion, The Lumineers, entre otros. Ya estamos en el cuarto día del Music Tour.

Hay que tener buenos zapatos en Nueva York, porque hasta de noche es necesario caminar. Varios blocks o cuadras habrá que atravesar si se sigue la ruta lógica: Ir a comer y luego a bailar.
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Provocateur es otro club elegido para continuar con la movida nocturna neoyorquina. Ahí tienen los mejores DJs de la ciudad y una decoración muy original y alocada donde la iluminación es clave con lásers, LED y mucha vegetación a cargo de la firma ICrave. Esa es la idea, sentir que el día no termina y que las luces aún brillan.

Pero el plato fuerte está por llegar y es el más esperado por los invitados. Aunque es verano en el hemisferio norte, llueve y mucho. Los guardias de seguridad —necesarios en todos los clubes VIP— entregan unas capas transparentes para protegerse del agua. Son sencillas pero con diseño. Y a caminar, para seguir con la fiesta non-stop.

El destino, el legendario Highline Ballroom, escenario de los mejores artistas internacionales. Ahí y cuando la fiesta estaba en su máximo punto, aparece en escena Sebastian Carmine Ingrosso, DJ y productor sueco, ex integrante de la Swedish House Mafia (ocupa el puesto #34 de la revista DJmag) presentando sus últimos éxitos e inundando la pista con sus poderosos bits de música electrónica. Junto a él, John Martin. interpretando éxitos como Reload y Don’t You Worry Child, entre otros.

Aunque en la conferencia de prensa previa se veía algo tímido y reacio a las grabadoras, se nota que Ingrosso frente a su tornamesa crece y se apodera del escenario, mientras aumentan los decibeles y bits. Se comunica con el público, salta, baila y sus audífonos son ya casi una extensión de su cuerpo.
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El selecto grupo de invitados se mueve y alzan sus manos extasiados con este DJ que cada semana del verano europeo tocará junto a su ex compañero Axwell en las fiestas Departures, en Ibiza. Horas después llega el amanecer y con ello el final de este exclusivo Music Tour. Cinco días y 4 noches para comprobar que Nueva York es la ciudad que jamás duerme.