Debo reconocer que antes de partir a Myanmar, mi alma de periodista ya estaba armándose de historias tipo Sherlock Holmes. Había escuchado que los turistas tienen lugares prohibidos dentro del país, cero conectividad, precariedad, falta de información, bronca al capitalismo, violaciones a los derechos humanos… En fin, todo esto despertaba mi sentimiento de agente.

Estaba en Bangkok cambiando baths por dólares y estos tenían que ser realmente planos, sin arrugas, sino las casas de cambio en Myanmar no las recibirían puesto que supuestamente no habían cajeros automáticos. Los periodistas están prohibidos, así que inquieta en la embajada –y para obtener mi visa–, escribí que era veterinaria.

Mi curiosidad estaba a flor de piel, hasta que llegué a Yangon, la capital comercial y me encontré con la famosa Master Card haciendo publicidad por todas partes y con letreros luminosos. Había cajeros automáticos por montones, wifi en hostales y restaurantes, y BMWs por las calles. Además, los burmeses hablan inglés perfecto y los menús están en inglés. Quedé plop. ¿qué tal?

¿Es que he escuchado puras falsedades?, ¿o acaso yo he escuchado lo que he querido?, ¿o me han contando lo que quieren ver? Y creo que hay una mezcla de todo eso. Es idílico poder viajar a un lugar mundialmente reconocido por su riqueza cultural, donde está todo en absoluto secreto y medio prohibido.

Pero la verdad de las cosas, es que eso ya no es así. Hoy la industria del turismo está muy desarrollada en Myanmar y si no puedes visitar algunas zonas es simplemente porque aún hay conflictos religiosos entre budistas y musulmanes, entonces no pueden exponer a los turistas a un ataque, debido a que económicamente para ellos se podría significar la ruina.

Bagan: El tesoro del budismo

Wp-myanmmar-450

Planicies llenas de templos sagrados, la antigua capital de Burma –conocida por la Unión Europea simplemente como Myanmar– antes conocida como Pagan, está llena de monumentos para buda en maravillosas y únicas pagodas construidas en altura y de ladrillo. Muchas de ellas con pinturas ancestrales y magníficos altares a buda, llenos de ofrendas que van desde arroz hasta dinero.

La Unesco ha intentado en vano convertirlo en Patrimonio de la Humanidad, pero el gobierno de Myanmar no lo ha permitido. Lo grave de eso, es que imperantes hoteles más altos que las mismas pagodas se han instalado en el sector. Asimismo, la restauración que actualmente utilizan para los antiguos templos no es la correcta, pues –según leí– usan un material diferente al original cambiando completamente su fachada.

Al margen de ello, Bagan sigue siendo un lugar único en el mundo, completamente espiritual, donde es fácil respirar el budismo, donde los templos no tienen metros cuadrados sino hectáreas. Es famoso por sus amaneceres y atardeceres en las benditas tierras.

Trekking de Kalaw a Inle Lake

La vida de villa y de montaña es famosa por su precariedad en varios sectores de Asia. En algunas guías de viaje las tildan de tribus pues hablan dialectos y conservan las tradiciones.

Wp-Meymar-588

Insertarse en esa rutina es echar años atrás el reloj: Hay arado de tierra con bueyes, o simplemente a pie con rastrillo, no existe nada de tecnología agrónoma, el trabajo infantil es común, ni hablar de electricidad ni del sistema de alcantarilla. Algunos niños van a la escuela los fines de semana y de lunes a viernes trabajan la tierra, mujeres recorren kilómetros para llenar los baldes de aguas y deben llevarlos llenos a sus casas. Aunque su vida es muy dura, me dio la impresión de que son muy felices y están optimistas por el desarrollo de su país.

El trekking que hice es altamente recomendable, dura dos días y una noche. Todo viajero puedo hacerlo, no necesitas tener un excelente estado físico, sólo las ganas y un buen par de zapatillas.

Mandalay y sus alrededores: Excelente momento para insertarse en la cultura budista

La cultura budista no me dejó inmune. Ver tantos monjes y monjas de todas las edades compartiendo en la vida cotidiana de las personas comunes y corrientes despertó mi real interés por el budismo. Fui a los monasterios que quedan en las afueras de Mandalay, conversé con ellos, compartí e incluso entré a sus departamentos para conocer cómo vivían, los llené de preguntas y me interesó su religión conocida por una enseñanza del “arte de vivir”. Terminé por comprarme un libro escrito por un monje que hoy vive en Australia enseñando la práctica budista.

Me hubiese encantado tener más tiempo en Mandalay para haber vivido en un monasterio algunos días. Por ahora leo el libro de Budismo Good Question, Good Answer y no descarto en otros países buscar la manera de vivir con ellos, comprobar y poner en práctica lo que hasta ahora he leído.

Wp-myanmmar-450-2

Myanmar es un país que no lo ha pasado bien, estuvieron sometidos en un régimen militar muy duro que mató mucha gente. Hay muchos presos políticos y muy poca información de qué es lo que pasó. Muchos de ellos fueron a trabajar a otros lugares de Asia, como Singapur y Thailandia, y fueron tratados como personas de tercera clase. Hay que tener cuidado a la hora de preguntar por su historia.

No debes criticar su país, ellos están muy orgullosos del desarrollo que han tenido y están optimistas en que serán una gran nación dentro de Asia. Los burmeses son gente realmente amable, sonrientes y agradecidos de la vida, te preguntan cómo estás, de qué país eres, entre otras cosas. No es por conveniencia sino por amabilidad. Muchos te miran y sonríen.

Los precios por lo general son bastante fijos, por lo que es muy difícil que te estafen y no es bueno regatear. La comida es realmente barata y las ensaladas son maravillosas y bastante únicas en el mundo, algunas son calientes.
Por último, es importante recordar que estás en el segundo país más budista del mundo, filosofía que se basa en el arte de vivir y el respeto.  Vale la pena probar el masaje tradicional burmese.

Algunos tips:

- Llevar ropa outdoor, hay muchísimas actividades y una buena manera de recorrer los pueblos es en bicicleta.
- Salir siempre con linterna.
- Las mujeres debemos andar siempre con pañuelo por si es necesario entrar a un monasterio o templo, para cubrirse hombros y rodillas.

Comentarios

comentarios