Antes que esta ex colonia portuguesa declarara la independencia en 1975, sus paradisíacas playas ya figuraban entre las favoritas de viajeros de Africa y Europa, pero el estallido de la guerra civil, ocurrido dos años más tarde, cambió las cosas de manera radical. Durante los veinte años que duró el conflicto, desaparecieron los tours y la inseguridad alejó a los potenciales visitantes. Hoy, mientras los casi 22 millones de mozambiqueños luchan por mejorar sus precarias condiciones de vida, la industria hotelera vive un esplendoroso renacer que la ubica como uno de los destinos de moda en el mapa internacional. Aquí, uno puede gastar una tarde maravillándose con los corales mientras se sumerge en las tibias aguas de la Isla de Inhaca, contemplar animales salvajes en alguna de las reservas naturales, como el Parque Nacional de Marromeu o navegar en una pequeña embarcación por el río Limpoco o el Zambeze que cruza todo el territorio y que es el principal afluente de agua dulce.

El idioma oficial es el portugués, lo que hace las cosas más fáciles para el turista de habla hispana que en cuanto llega y mira al cielo puede sentir esa sensación de infinito que define al gran continente negro. Como punto de partida, conviene adentrarse a su capital Maputo. Fundada primero con el nombre de Lourenço Marques en honor al comerciante que exploró la bahía en 1544, su arquitectura refleja los años de apogeo, a principios del siglo XX, cuando la ciudad era el mercio de Africa Oriental. Con algo más de un millón de habitantes, ofrece una fusión de culturas, donde dominan la portuguesa y la bantú, con influencias árabes, indias y chinas. Para una primera aventura, la recomendación es ir hasta la Isla de los Portugueses, a sólo 34 kilómetros al norte. Se puede llegar en una avioneta que se contrata en cualquier punto turístico y el trayecto no demora más de veinte minutos. Con suerte, puede que alguna pareja de delfines lo acompañe mientras hace snorkel, disfruta de un libro o simplemente contempla el interminable desfile de naranjas que corona cada atardecer.

Gran parte del boom de este país se debe a su incalculable oferta de playas que lo convierten en el paraíso de los amantes de los deportes acuáticos. El Archipiélago de Bazaruto, con 30 kilómetros de playas y arrecifes es, según las guías internacionales, uno de los mejores lugares para bucear en Africa. Otra alternativa es trasladarse al norte, a la zona de Quirimbas, donde hay 28 islas repartidas que invitan al relajo absoluto. Para descubrirlo, existe un recorrido de tres días a bordo de un velero y con la compañía de un buzo especializado en pesca submarina, que incluye visitas a  aldeas de población nativa, una laguna de agua dulce escondida conocida como Mogunla, el santuario marítimo de la Isla de Rolas y las espectaculares playas de Matemo y Pagane. El viaje no puede concluir sin una visita a la isla de Mozambique, donde se puede caminar entre mezquitas, iglesias y palacios de los siglos XVII y XVIII.

Restorantes y más

Costa do sol. Sólo la carretera separa a este encantador restorán de la playa. Su oferta gastronómica evidencia raíces musulmanas y portuguesas, pero aquí el rey indiscutido es el pescado. Favorito de los locales, visita obligada de los turistas, se caracteriza por su ambiente sesentero. La siesta es en la arena. Avenida da Marginal s/n, Maputo.

Campo de fiori. Dicen que es el mejor lugar de Mozambique para disfrutar de la cocina italiana pero con tintes locales. Siempre muy concurrida y bulliciosa, es recomendada por los cronistas gastronómicos que destacan su espaciosa terraza y el área de juegos infantiles. Jardim Dos Cronistas, Rua Rui de Pina s/n, Sommeschield, Maputo.

Zambi. Es el mejor lugar para comer langosta, en compañía de la brisa marina que recorre todo el recinto. Frecuentado básicamente por ejecutivos, cuenta con una nutrida carta de platos internacionales. Avenida 10 de Novembro 8, Maputo.

Afro bar. Por regla general la principal comida de los africanos consiste en una mezcla de verduras, legumbres y pescado o carne. Ese es el gancho de este local, donde los visitantes pueden degustar preparaciones típicas mientras contemplan el vaivén de las olas. Insuperable. Avenida da Libertade s/n, Bairro Desse, Vilanculos.

Reservas

Parque nacional de Gorongosa. Le decían el ‘Serengeti del sur’ (el lugar donde Noé dejó su arca), y un astronauta lo comparó con la luna en términos de espectáculo. Con 5.300 kilómetros cuadrados, se ubica al sur del gran valle del Rift, es uno de los más importantes de Africa y su historia, al igual que todo el país, está marcada por la guerra. Durante los años de enfrentamiento interno, rebeldes y oficialistas cazaron a cientos de elefantes para conseguir marfil, mientras otras especies se convirtieron en el alimento de los soldados. Como resultado, el 90 por ciento de la población de mamíferos desapareció.

Hoy el gobierno de Mozambique está llevando a cabo un ambicioso plan de reforestación  que ya registra los primeros signos de recuperación. Con más de 500 especies de aves, más de 200 leones, 2.000 elefantes y 14.000 búfalos, Gorongosa está resucitando.  www.gorongosa.org

La convulsionada historia política de esta nación africana queda perfectamente resumida en el Museo de la Revolución. En cada rincón, hay  mapas, fotos, documentos, uniformes y armas que permiten hacerse una idea acabada de la batalla que libró este pueblo por la libertad, desde la guerra de independencia hasta el esperado término de la guerra civil, en la década de los noventa, que coincidió con el fin del apartheid sudafricano.
Una figura clave en esta contienda fue Eduardo Mondlane, quien logró unir a las tres organizaciones nacionalistas en una sola fuerza guerrillera: Frente para la Liberación de Mozambique (Frelimo), la que se mantuvo en el poder hasta 1992 y recibió el apoyo de figuras emblemáticas del socialismo mundial, como Ernesto Che Guevara. El enfrentamiento entre el gobierno del Frelimo y los paramilitares anticomunistas del Renamo (Resistencia Nacional de Mozambique) fue uno de las más sangrientos de la historia de este continente y concitó interés internacional.

Lea la entrevista completa en la edición del 15 de febrero.

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