Me encanta la Navidad. Con mi familia vikinga tenemos un rito: visitar Tivoli, uno de los parques de entretenciones más antiguos del mundo, ubicado en el corazón mismo de Copenhague.

Medio millón de luces. Sesenta mil bolas de Navidad, luminaria decorando los sauces llorones, kilómetros de guirnaldas de abeto adornadas con más de 130 mil ampolletitas blancas… ¡Mil cien árboles de Navidad! ¿Pueden ver por qué ir a los Jardines de Tivoli es probablemente una de las tradiciones más queridas durante las fiestas de fin de año aquí en Dinamarca? Y no hablo solo de los daneses, sino también de los muchos turistas que vienen a Copenhague y se encantan con su magia navideña.

En mi familia no somos la excepción. En los años en que vivimos al norte de Jutlandia y las mini vikingas se movilizaban solo en coche, las traíamos cada año a sorprenderse con las luces y disfrutar del ambiente y las exquisiteces culinarias navideñas que se encuentran en esta versión corregida y aumentada del Polo Norte. Todavía lo seguimos haciendo, año a año, casi religiosamente. Con entusiasmo de niños esperamos la llegada de noviembre para ver qué nueva escenografía de luces y música, para niños y adultos, ofrece el tradicional parque danés.

tivoli450-1

Este año, además de la impresionante iluminación del lago, y de cada rincón del parque, se ha instalado un nuevo espectáculo con cortinas de luces y música en la “zona china”, justo bajo la enorme montaña rusa llamada “Demonio”, en la que aún no me he subido porque solo de verla me mareo. En fin, la verdad es que la atmósfera que se crea en Tivoli es única y se acerca a esos sueños que tenía de niña mientras veía películas donde la Navidad blanca cubría todo con un halo mágico.

Hacer ejercicio diario recorriendo el parque y parando en los pequeños puestos que dan vida al mercado navideño que se instala en estas fechas es un placer. Allí también se pueden comer las especialidades locales de esta temporada acompañadas de bebidas calientes, necesarias para pasar el frío mientras se ve el festival de fuegos artificiales que corre cerca de la medianoche, desde el 25 de diciembre al 3 de enero.

Este año, además, en la sala de conciertos se presenta el espectáculo “Come Together” que reúne a un grupo de los mejores cantantes y artistas daneses, en una producción sin diálogos, pero que se desarrolla con la combinación de famosos clásicos de John Lennon y Paul McCartney.

tivoli450-2

Me contaron que en Santiago se había presentado el ballet Cascanueces frente a La Moneda y que se realizó un desfile navideño de una multitienda, inspirado quizás en la Parada de Macy’s. Me gusta saber de estas iniciativas. Quién sabe, tal vez con el tiempo se transformarán en tradiciones propias que todas las familias puedan disfrutar.

En estos días no hay ilusión más grande que la de recibir un e-mail o un SMS a media tarde, de parte del vikingo o de las mini-vikingas, diciendo “¿Nos encontramos en Tivoli para pasear antes de ir a casa?”. De verdad que solo pasear allí es un panorama digno de repetir y cuando le agregas alguna delicia con sabor de Navidad, unas cuantas vueltas en los juegos, un “gløgg” caliente y aromático (el vino caliente, estilo escandinavo, que se sirve en estas fechas) y te acomodas en el brazo firme del vikingo… sientes indudablemente que ¡la Navidad está aquí!

Comentarios

comentarios