Coreanos de tez muy blanca y bien vestidos —ellos delgados con peinados elaborados y chaquetas muy entalladas y ellas femeninas con vestidos de colores vivos y zapatos planos— caminan rápido y concentrados por las amplias e impecables calles del distrito de Gangnam en Seúl, el sector más acomodado de la capital de Corea del Sur y famoso por la pegajosa música de PSY, donde se encuentran boutiques con las mejores marcas de ropa europea como Chanel y Ferragamo y sofisticadas tiendas de perfumes y maquillaje.

Es la hora de almuerzo y tienen poco tiempo para comer. Sus horarios son exigentes. Entran a trabajar a las 7.30 am y salen a las 19.30 pm para luego seguir estudiando algún postgrado o asistir a clases de inglés. Llegan muy tarde a sus casas.Vacaciones, poquísimas. A lo más una semana al año. Es que la meta es educarse, perfeccionarse porque la competencia es dura y porque así lo vienen haciendo hace 50 años desde que esa nación quedó devastada después de la guerra con Corea del Norte.

A pesar de que son muchos -Seúl tiene 9 millones 800 mil habitantes-, se desplazan con fluidez y se esfuerzan por no toparse ni interrumpir la marcha y si lo hacen pueden deshacerse en disculpas y reverencias. Es que impresiona su amabilidad y respeto, cortesía que se aprecia incluso al manejar por las grandiosas carreteras que han construido y que las mantienen en perfectas condiciones, sin graffitis ni basurales.

Dos cosas llaman la atención: todos tienen smartphones de Samsung o LG en sus manos y en las calles sólo se observan autos modelos Accent, Elantra, Tucson y muchos Equus… todos marca Hyundai.
Es que esas son las empresas coreanas más exitosas a nivel internacional y son las que han permitido que Corea del Sur salga al mundo exportando tecnología y desarrollo automotriz de primer nivel compitiendo con gigantes norteamericanos que ya estaban consolidados.

Algunas de sus historias de emprendimiento son dignas de un guión de película. Hace sólo 50 años Corea del Sur quedó devastada y empobrecida luego de la cruda y dolorosa guerra con Corea del Norte (1950-53), nación comunista con la que debe seguir compartiendo territorio en la península frágilmente separada por el ancho del río Han y bajo la constante amenaza de su inestable y joven líder Kim Jong -Un, de una nueva invasión o de eliminar a cualquiera que se oponga a sus decisiones, tal como lo hizo con su tío Jang Song-Thaek, segundo en importancia dentro del gobierno comunista.

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Impresiona visitar la ZDC (zona desmilitarizada de Corea) que no supera los 4 km y los 238 km de longitud. Con unos sencillos telescopios observamos la ribera norte del río Han y ¡ahí está Corea del Norte¡ tan cercana y tan amenazante. Es imposible dejar de pensar que cualquiera podría haber quedado del otro lado, igual que el muro de Berlín. Miles de familias han sido separadas de sus abuelos o padres que no ven desde que la península quedó dividida en dos. Se han hecho 18 encuentros desde la guerra, pero hace tres años que no se reactivan.

A pesar de este difícil escenario -los coreanos ya habían vivido la sangrienta ocupación de los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial-, se reinventaron y los gobiernos autoritarios de mayor general Park Chunghee y luego del general Chun Doo-hwan concentraron todos los recursos y esfuerzos en la educación de las futuras generaciones y en apoyar la industria pesada o chae-bol (conglomerado de compañías) logrando un desarrollo económico sorprendente, con el ingreso per cápita creciendo hasta 13 veces el nivel de Corea del Norte.

De esta manera se fue forjando el ADN de los coreanos: disciplinados, rigurosos, metódicos y lograron crear grandes industrias, hoy multinacionales, que destacan por su calidad y reputación a nivel mundial. Nace así Hyundai Motor Company creada en 1967 por Chung Ju-yung (ver recuadro), no sólo es el mayor fabricante surcoreano de automóviles sino que es el quinto más grande del mundo y emplea a más de 90.000 personas.
Ofrece una completa línea de productos que incluyen diferentes modelos de pasajeros, SUV y vehículos comerciales todos con diseños premiados en motorshows internacionales.

Hyundai cuenta además con sus empresas de industria pesada -que responden a su origen- y cuentan con uno de los astilleros más grandes del mundo donde construyen barcos, especialmente tanqueros. Su sede en Ulsan, es una verdadera ciudad. Cuentan con su propio puerto en donde pueden atracar cargueros de 42.000 toneladas. Y por si esto fuera poco, a la gigantesca planta de Hyundai Steel de Seúl llegan las materias primas para elaborar el propio acero que utilizan para fabricar los autos de la marca.

La empresa se transformó así en el mejor embajador de su país. Corea hoy es considerada una nación en vías de ser potencia mundial y la tecnología e industria automotriz se han posicionado como productos de calidad y confianza por la forma y estilo que tienen los coreanos para trabajar. Para ellos nada puede quedar al azar. Saben que la competencia es dura y su historia de reinvención así lo demuestra.

“Creo que la fórmula de su éxito tiene que ver con el ADN de los coreanos. Vienen saliendo de una guerra y pasaron de ser el segundo país más pobre del mundo a estar dentro de los 15 más desarrollados del planeta. Lo hacen con mucho esfuerzo, son exigentes, perfeccionistas y eficientes con su tiempo, no se salen de lo planificado, no hay tiempo para la improvisación. Eso da un sello de confianza. Este país no tiene recursos naturales y ellos se reinventaron. Se concentraron en las personas, por eso todos los ahorros de la vida van enfocados a la educación de sus hijos porque es cara. La conciencia es esa. El foco está en los recursos humanos y la tecnología y hacer las cosas impecablemente. Llevan esa marca país y eso es lo que están exportando a través de la industria automotriz”, asegura Cristián Rentería, gerente de marketing de Minvest Gildemeister.

Hoy Hyundai Motor Group tiene más de dos docenas de filiales y afiliados relacionados con los automóviles y un total de siete plantas de fabricación fuera de Corea del Sur, específicamente en Estados Unidos, Turquía, India, República Checa, China, Rusia y Brasil. En pocas décadas han logrado un posicionamiento mundial que refleja el papel que juega la marca en el desarrollo económico del país. Un grupo que año a año crece y que  sólo en 2012 vendió un total de 4,4 millones de autos a nivel mundial.

“Todo mejora, esperamos vender 7 millones 400 mil autos el próximo año y crecer en todo el mundo. Vamos a introducir nuevos modelos y especialmente en Latinoamérica donde el market share creció en 5.8 por ciento”, proyectó Y.J. Ahn, director de Hyundai para América. “Los productos coreanos son de alta calidad, tanto en tecnología como los celulares, los LCD y línea blanca. En general las marcas coreanas son líderes y eso es indiscutible y en la industria automotriz también y la gente no lo duda. Por eso hoy en Hyundai están preocupados del diseño porque ya en la calidad no se duda. El foco está en competir con las marcas de lujo y desarrollar más el concepto del fluid sculpture, la escultura fluida, autos esculpidos por los elementos de la naturaleza y que la ha dado el sello único …”, agrega Cristián Rentería de Minvest.

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Y es que, desde su fundación en 1967, la manera de trabajar ha estado centrada en dar un buen servico al cliente, generar tecnología de vanguardia y desarrollar en los consumidores lealtad con la marca, estrategia que les ha permitido conseguir un importante crecimiento y prestigio. A junio la firma ya acumulaba un crecimiento de 9,7 por ciento lo que consolidará las bases para una mayor competitividad en el futuro.

“Corea sabe que tiene que estar en la competencia, para ser los primeros en el mundo”, comenta Cristián Rentería. En su centro de investigación y desarrollo ubicado en Seúl no sólo prueban los modelos de lujo y de pasajeros que saldrán al mercado este año sino que su foco está en las tecnologías amigables con el medio ambiente.

“En EEUU hay regulaciones que nos obligan a tener cero emisiones y en Europa lo mismo.Imaginen lo rápido que tenemos que desarrollar productos eficientes con el medio ambiente”, explica el ingeniero a cargo de la investigación de los autos Fuel Cell de Hyundai, Sae Hoon Kim.

Su gran desafío es desarrollar los primeros vehículos en serie impulsados por hidrógeno, lo que la transformará en la primera compañía automotriz en incursionar en este segmento y que podría revolucionar el mercado para 2015, año en que se espera que el mercado de los autos ecológicos crezca a 9,8 millones de unidades.

Se trata del ix35, un SUV que produce electricidad con hidrógeno y oxígeno, y que además expulsa solamente vapor de agua. Está pensado para necesidades del sector público y flotas de vehículos particulares, la cifra de producción presupuestada en un principio es de 10 mil unidades. Los municipios de Copenhague, en Dinamarca y Malmö, en Suecia, ya han demostrado su interés y se está trabajando en los puntos de abastecimiento de hidrógeno que requieren para funcionar.

Mientras CARAS realiza el test drive de este prototipo en las impecables pistas del centro de pruebas de Hyundai, las noticias nos recuerdan que a sólo 4 km el líder norcoreano vuelve a amenazar con un desastre nuclear para el 2014 si hay tensión en la península y EEUU anuncia el envío de 800 soldados a sus bases en la zona.

Parece un absurdo que mientras Corea del Sur está en el lugar número 14 de las economías más desarrolladas del mundo, en Corea del Norte más de 20 millones de personas han muerto por hambruna desde los años 90. El permanente recuerdo de la dolorosa guerra que sigue latente impulsa día a día a los surcoreanos a seguir trabajando por su país con lo que mejor saben hacer: educación de calidad y trabajo metódico. El ADN de la otra Corea.