La vida me dio un alto inesperado el pasado 5 de junio de 2016. Murió mi abuela, María Teresa Escobar, la que nunca quiso que la llamaran abuelita, ni Teresita, ni menos agueli Tere, era una gran mujer, traductora e intérprete, luchadora de tomo y lomo, aguerrida y trotamundos, capaz de tocar la vida de muchas personas que la querían y admiraban.

Me quebré entera por dentro, aunque sabía que esto iba a ocurrir cuando estuviera en mi viaje, uno nunca está realmente preparado para esto. Sin entrar en muchos detalles mi abuela era la mujer más importante de mi vida después de mi mamá, la que siempre estaba orgullosa de todo lo que yo hiciera, la que me hacía sentir que pertenecía, la que me fue a ver a todas mis obras de teatro, e incluso algunas se las repitió. Ella era así, incondicional.

abuela-2

Luego de vivir el duelo de no poder estar en Chile para el funeral, las cosas empezaron a encajar. Para su claridad, el cuento dice más o menos así: Mí tía, mi prima Mónica y sus hijos viven en Chicago, mi mamá vive en Berlín, mi primo estaba justo cruzando a San Petersburgo de vacaciones con su polola, y mi prima Amanda y yo en Hawaii. La primera reacción que tuve fue, ¿por qué la Wela lo quiso así?, unos días después lo entendí… Mi abuela fue la que me regaló mi primer viaje fuera de Chile a los 10 años y ahí empezó todo esto (mientras pudo también hizo este gesto con otros de mis primos como regalos de cumpleaños número 10). Supongo que los viajes dentro de Chile antes de eso fueron importantes, pero ese viaje a Chicago fue épico, luego de esa vez nunca más dejaría de hacerlo, no me alejaría de vivir esa emoción que se siente cada vez que te subes a un avión a un destino incierto y desconocido. Ella era una viajera empedernida, que también viajó por el mundo y supongo que ese concepto siempre ha estado en mi familia. Así es que tenía mucho sentido el hecho de que estuviéramos todos repartidos por el mundo, el día en que ella decidió dejar el plano físico.

No fue hasta unos días después que todo se me reveló, además de los viajes está la fascinación por escribir, y en este caso, relatar todas mis aventuras y desventuras. Mis amigas siempre me decían que era muy buena para contar historias, que mi vida era como un stand-up comedy y me encanta relatarlas, pero escribirlas me gusta aún más. Mi terapeuta en Chile me dijo hace unos 5 años, “estás destinada a escribir, escribe un blog”, jamás lo hice, hasta hoy. Secretamente quería. pero por un lado me daba vergüenza y sinceramente ya no tenía tiempo para dedicarle a la promoción de éste. Pero aquí está la parte del rompe cabezas que faltaba: Mi bis abuela María Teresa Budge, era periodista y escritora. Redactó varios libros, uno muy famoso llamado Nuestras Sombras, además de ser la directora de la primera revista femenina chilena, Margarita.

margarita-1

Mi abuela estudió Literatura en los años 40, pero se dedicó a la traducción e interpretación. Nunca me voy a olvidar de lo orgullosa que me sentía de ella cuando la veía trabajando en la CEPAL en su cabinita con audífonos y siempre mientras lo hacía tejía o bordaba, a la velocidad de la luz. Pero ella nunca se animó a escribir sus propias cosas, si no que a traducir con mucha lucidez los textos de otros; Libros gigantes, discursos presidenciales, ensayos de diferentes tipos, trabajó hasta los 88. Una vez cuando viví con ella como a mis 24 años, me confesó que siempre se sintió un poco la sombra de su mamá, por eso nunca se animó a escribir sus textos. (Y el libro que su mamá le escribió, porque está dedicado a ella, se llamó Nuestras Sombras… Lo bonito y lo irónico de la vida).

Finalmente pude relacionar todo, la escritura y el viaje vienen desde mucho antes, estaba en mis antepasados, en mis raíces y yo los uní. Cada vez que escribo pienso en la Teté (mi bis abuela), y ahora que mi abuela ya no esta en este plano siento que está conmigo todo el tiempo, ahora mismo incluso, se que está en paz y feliz dando vueltas por todas partes viéndonos por fin a todos. Estoy segura que su orgullo por ver que estoy cumpliendo mis sueños es enorme.

Para despedirme les voy a dejar un extracto de la comentada novela, que resume de alguna manera el espíritu de esta travesía y de escribir sobre ella; usar nuestros talentos y pulirlos hasta hacerlos brillar, algo en lo que creo profundamente. Algo que mi bis abuela había escrito mucho antes y con bellas palabras.

abuela-4

“-Todos tenemos alas, todos. El ser humano sería incompleto sin ellas; eso sí que no todos hacen uso de ellas.
Algunos porque no saben que las tienen;
otros porque encuentran que les estorban y las quiebran; otros porque las doblan y las manchan. Todos tendemos alas, Patricia.
-¿Dónde están las mías?
-Las tuyas están aquí.
Y Perfecta puso su mano sobre mi pecho. Su voz, su mirada, su gesto eran los de papá. -Tus alas- siguió- son muy hermosas y muy blancas. Las alas son cosa del alma, por eso son hechas para llevarnos hacia la altura. Sin ellas no podríamos desprendernos de lo terreno, de toda la materia, de todas las amarras que impiden el vuelo hacia el espacio. Somos como una paloma que está feliz en su nido y feliz en la tierra, pero que necesita volar. Volando canta, respira y se llena de alegría. Si le cortan las alas, su vida se troncha, se parte, se divide, y…, o suspira y muere, o acaba por acostumbrase a vivir sin el poder de sus alas. Todo lo bueno que hay en ti, todo el entusiasmo de tu juventud, toda la aspiración de tu ser hacia lo bello, todo lo que significa anhelo del alma, todo eso forma las alas de tu espíritu, y las tuyas son muy hermosas, Patricia. Nunca olvides que las tienes, nunca desconfíes de su poder, nunca descuides su blancura. Lo más lindo que hay en ti son tus alas, hermanita…
Pareció que Nora iba a seguir hablando, pero al ver que se callaba, le dije:
-Y tú, Perfe ¿Dónde están las tuyas, dónde tienes esa paloma que debe ser la más preciosa de todas?
-Mi paloma-contestó- está encerrada, prisionera.”

Comentarios

comentarios