En la provincia de Guangxi, al sur de China, se encuentra Guilin, que en realidad se pronuncia Kui lin, y significa bosque de osmanthus dulces. El río Li atraviesa la ciudad, y miles de turistas extranjeros y chinos lo navegan cada año, ya sea en catamarán o en balsa de bambú, para acceder a los hermosos pueblos cercanos, o sólo por el placer mismo de surcar sus aguas y experimentar las vistas y el silencio.

Guilin, como destino turístico, se diferencia de las multitudes y contaminación de Beijing o de la moderna arquitectura y tecnología de Shanghai. Excepto en el centro de la ciudad, el aire es puro, y su carta de presentación es la conservación de las tradiciones milenarias y sus paisajes naturales. Se dice que las vistas son de película, y no es exageración, ya que es conocida por ser uno de los destinos preferidos de cineastas y fotógrafos de todas partes del mundo. 

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La ciudad cuenta con su propio aeropuerto internacional, el Liangjiang, desde donde se puede tomar un taxi que tarda media hora hasta la ciudad. El idioma hablado es el chino mandarín, aunque al ser un destino tan turístico es posible acceder a varios servicios en inglés.

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El mejor momento para viajar es entre los meses de abril y noviembre, de primavera a otoño. Durante estas fechas el clima es más cálido y puede disfrutarse de solitarios baños en el río o románticos atardeceres junto a los arrozales, sin tener que preocuparse por las bajas temperaturas.

La primera visita debe ser a su símbolo representativo, la colina Trompa de elefante, ubicada entre los ríos Lijiang y Taohua. Lo interesante de este punto, además de su curiosa forma, es que en ella han sido edificadas históricas obras a lo largo del paso de los años y de las distintas dinastías.

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Durante la tarde es posible visitar las iluminadas pagodas budistas del Sol y la Luna, en dorado y plata, de 41 y 35 metros de altura respectivamente. Ambas pueden ser visitadas hasta las diez de la noche y se accede de una a otra a través de un túnel que las conecta bajo el agua. 

Probar las delicias locales y acudir a alguna tetería será sin duda una placentera experiencia, como darse el gusto de probar por primera vez la verdadera comida china, que muy poco tiene en común con la que estamos acostumbrados y que por tradición no se acompaña de bebidas, sino de algún suave té de jazmín o agua tibia.

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Las terrazas de arroz de Longji son uno de los panoramas imperdibles de esta visita. Para llegar, se puede solicitar un transporte privado que demora dos horas desde Guilin a la villa Ping’an. Una vez allí, la mejor opción es hospedarse en el Lian Lodge, el hotel con la vista más dramática del lugar. Se recomienda probar el famoso bamboo rice (arroz preparado y servido en una caña) y el licor de arroz, productos típicos de la zona.

Si decide hacer trekking, es probable que durante el recorrido por la villa se encuentre con las mujeres de la etnia Yao. Poseedoras del record Guinness debido a sus largas cabelleras de hasta dos metros. Ellas consideran el pelo una joya y revelan su estatus civil o social a través de la forma que lleva su peinado.

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Una vez admirado este increíble paisaje en su totalidad, para lo que conviene reservarse un par de días, una buena opción es volver a Guilin y tomar un crucero con destino al pueblo de Yangshuo a través del río Li, el cual tardará seis horas. Ahora si lo que desea es un viaje más breve, conviene contratar un auto privado que demora tan sólo una hora.

Yangshuo es una de las zonas más turísticas de Guilin y famosa por ser hogar de expatriados. Muchos turistas australianos o del Sudeste Asiático se enamoran de sus montañas y se quedan a vivir aquí, algunos enseñan inglés, mientras otros toman clases de chino mandarín para insertarse en la cultura.

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El lugar posee bastante vida nocturna y una variada oferta comercial. Cursos de pintura, caligrafía, artes marciales y hasta de cocina china, son algunas de sus actividades más promocionadas. Abanicos, pinturas tradicionales, vino de arroz, té, y perfumes de osmanthus adornan las vidrieras.

Lo ideal para conocer el área es rentar una bicicleta y salir a explorar. Si desea algo más extremo, está la opción de escalar, arrendar una motocicleta, o dar un paseo en globo aerostático, que permite admirar el paisaje desde las alturas.

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Para conocer un poco más de la vida y cultura de la gente local, es posible asistir a un increíble show de teatro y danza llamado Impression Sanjie Liu. Dirigida por el mundialmente famoso cineasta  Zhang Yimou, se trata de una increíble apuesta en la que participan más de 600 actores, y se utiliza como escenario principal el río Li.

Para finalizar, a sólo media hora de Yanshuo se encuentra XingPing, un pequeño y antiguo pueblito en donde aún la mayoría de sus habitantes vive de forma tradicional. Reconocido por su histórica arquitectura, grandes montañas, bosques de bambú y cuevas de piedra, el lugar ganó fama luego de ser visitado en el año 1998 por el ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton y su esposa Hillary.

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Entre sus atracciones se puede presenciar la pesca con pájaros cormorán, una práctica ancestral de supervivencia, llegar al mirador desde donde fue tomada la foto que decora el billete de 20 yuanes, o visitar la villa de pescadores que cuenta con más de 40 casas milenarias muy bien conservadas y con interesantes tallados.

Pero cualquier turista visitando Xingping debería reservar una tarde para ascender a la cima del famoso monte Lao Zhai, ubicado a un lado del puerto del pueblo. Para subir, se debe recorrer una empinada escalera de 1.159 peldaños, que después de unos 40 minutos a paso regular llega al mirador, ubicado a 220 metros de altura. 

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Todos los días, los visitantes llegan hasta este lugar, a esperar en silencio la puesta de sol, y experimentar una de las vistas panorámicas de seguro más impresionantes del mundo. Como curiosidad, el constructor del camino que lleva al mirador, es un ciudadano japonés de más de 80 años, quien vive en su casa hotel al pie del monte junto a su familia.