En Atacama es donde más se expresa la esencia de este acontecimiento, ya que su normal y constante aridez contrasta con la floración, transformándolo en algo realmente extraordinario.
Con la llegada de la primavera, la gran explosión de flores alimenta y da vida al ciclo natural de todo tipo de insectos, aves y pequeños lagartos.

En la foto un manto de Malvillas (Cristaria Molinae) en Llanos de Challe, el parque nacional que procura la preservación del ecosistema desértico de la costa de Huasco, una de las zonas donde se da el desierto florido con más fuerza.

Esta foto fue tomada en octubre del 2010 en ocasión de un trabajo fotográfico para un estudio realizado por Elizabeth Huyghe y Adriana Hoffmann acerca de la Garra de León, la flor ícono del desierto florido.