Por fin vacaciones con mi marido, sin niños; una especie de luna de miel en el destino de los sueños: la ciudad amurallada de Dubrovnik, bañada con las transparentes y turquesas aguas del Mar Adriático.

Aunque se ha convertido en uno de los lugares más lujosos del mundo, todavía hay muchos paseos baratos donde no necesitas tener un yate o gastar una fortuna. Gracias al clima increíble, a un mar impresionante, un espectacular patrimonio histórico, islas que recorrer, la ciudad amurallada tiene mucho que ofrecer.

Dubrovnik se ha  transformado en un polo lleno de restaurantes que ocupan sus calles marmoladas, a lo que se suman vistas panorámicas desde lo alto de toda la muralla que rodea esta ciudad absolutamente caminable. Atardeceres sin fin, mucha vida oceánica y el placer de estar suspendidos en otro tiempo. Debo reconocer que mi marido tiene la habilidad del buen vestir y sus looks encajaron perfecto: dress code easy chic para el día, con la infaltable camisa de lino blanco, poleras preppy de color azul,  sombreros fedoras de paja, bermudas y pantalones chinos; mocasines de lona o gamuza sin calcetines o zapatillas blancas. Y anteojos obligatorios, ya que como el suelo de la ciudad es de mármol, el reflejo sobre el blanco hace difícil ver por el brillo que refleja como un espejo.

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Para el atardecer el dress code es más dress up: trajes claros sin corbata; predominan las camisas celeste claro, de telas suaves y el accesorio infaltable: gafas espejadas con marco muy fino e incluso sin.

Después de mucho revisar hoteles elegimos el Exelsior. Un ambiente espectacular junto al mar con vistas a la costa Adriática y el casco antiguo. Su ilustre historia data de 1913, con huéspedes reales y celebridades. Tiene una piscina al aire libre en roca natural con agua de mar, todo lleno de tumbonas para disfrutar de los días de sol, en el frente del hotel con mar privado y una piscina con spa ¡just new!

En el hotel nos recibieron con gran familiaridad por provenir de Chile; claro, el lugar pertenece a la familia Luksic. De hecho, justo a la noche siguiente a nuestra llegada fue la fiesta de inauguración. ¡Qué buen recibimiento! La fiesta se realizó en la terraza piano bar con vista espectacular al atardecer de Dubrovnik. Una hermosa inauguración donde tuvimos la oportunidad de compartir con Iris Fontbona , su nieto Davor Luksi y su mujer Cristel Carrisi. Unos excelentes anfitriones, carismáticos y llenos de detalles. Fue un día increíble.