Con el simbólico sonido del descorche de una botella de champán se celebra otro gran hito en la finalización de Seven Seas Explorer. El barco flota en el muelle del astillero de Ficantieri en Génova, mientras sus fundadores observan orgullosos cómo avanza la construcción del crucero que promete ser el más lujoso del mundo. Espaciosamente íntimo y elegante, Seven Seas Explorer inicia el zarpe en 2016, con una capacidad para 750 huéspedes. Sus suites, de carácter clásico y atemporal, cuentan con la máxima comodidad para que los pasajeros disfruten de un viaje con estilo y sofisticación. Amplias salas de estar con zonas de descanso, jardín con vista privada y spa interior son algunas de las comodidades que se suman a los inmensos baños con acabado de piedra y mármol.

Como es de esperar, el arte culinario posee un lugar privilegiado a bordo de la nave. Para deleitar las diversas exquisiteces preparadas por los chefs, el barco cuenta con ocho restoranes de primera línea. Pacific Rim es uno de ellos. En una celebración de las tradiciones asiáticas, la sala otorga un equilibrio de sabores y ambiente zen. Su interior resplandece con una tenue iluminación que deja al descubierto los elaborados detalles arquitectónicos. Durante la cena, los huéspedes pueden observar el océano a través de los ventanales con un diseño abstracto de flor de loto.

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Sette Mari, en tanto, es otro de sus restoranes insignias. Inspirado en las vistas de la Riviera italiana posee tonalidades en blanco y azul, que contrastan con los suelos de terrazo y los acentos de madera de teca. Decoración ideal para acompañar un menú que incluye antipastos y pastas caseras. Pero si los huéspedes desean probar una variedad de platos continentales a cualquier hora del día, Seven Seas Explorer cuenta con Compass Rose. Un comedor dotado de maderas vivas, las que contrastan con las suaves notas del mármol y nácar, cuyos brillantes destellos producen una elegante paleta de colores. Azul, blanco, plata y oro son las tonalidades que decoran la estancia. Claro que no todo es sentarse a degustar. Para los amantes de la cocina que deseen pasar las horas a bordo aprendiendo nuevas técnicas culinarias, el crucero cuenta con clases de cocina. La disposición y diseño de la sala recuerdan a las escuelas de chefs más prestigiosas de Francia. Dieciocho puestos de cocina individuales se asientan en tres largas filas curvadas con encimeras de cuarcita blanca y acentos de acero inoxidable que acogerán los elaborados platos colmados de sabores.

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Si de actividades para distraerse se trata, los artistas e intelectuales también tienen su espacio a bordo. Silencio, tranquilidad y muchas letras, eso es lo que se puede encontrar en la biblioteca. Con un marcado estilo inglés, esta sección cuenta con una vasta colección de volúmenes, desde guías de turismo, hasta novelas de misterio y literatura clásica. El teatro, en tanto, está específicamente diseñado para ofrecer una vista panorámica de sus funciones teatrales sin obstáculo alguno. Este espacio rinde homenaje a los vistosos teatros de variedades de la época dorada de Hollywood. Con un discreto tapizado con figuras de cisnes en sus asientos y lámparas de mesa de cristal de Murano, los huéspedes pueden deleitarse con innumerables funciones durante las noches.

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Piscinas al exterior y de hidromasaje adornadas con madera de teca; boutiques interiores repletas de prendas de diseñador, fragancias exclusivas y lujosa joyería; espaciosas camas King Savoir; y mayordomo personal a disposición de los huéspedes. Facilidades que suman y siguen a bordo de una nave que representa un nuevo significado de estilo. El crucero está prácticamente listo y espera ansioso el inicio de su viaje, para poder al fin hacer despliegue de todo el lujo y sofisticación. El nuevo Titanic ya está pronto a zarpar.