Continuando con mis vacaciones en camper por la Patagonia norte de Argentina, el recorrido ha sido precioso. Después de unos ricos días en el precioso lago Traful, seguimos rumbo hacia el sur, pasando por el lago Correntoso, luego el lago Espejo chico, este debe su nombre a que está encajonado entre cerros y tiene muy poco viento, lo que hace que el cielo y los cerros se reflejen en su superficie la mayor parte del día, ¡una belleza!.

Después de haberme bañado en todos los lagos que encontré, puedo decir, que éste era lejos el de aguas más tibias, nada que ver a las temperaturas de los otros, similares al mar chileno.
Un sobrecogedor camino de la ruta 40, culminó pasando sobre el río Correntoso, donde desagua el lago del mismo nombre. Al parar en el puente, por un costado se puede ver el lago Correntoso y por el otro al Nahuel Huapi. Este río es uno de los más pequeños del mundo, con apenas 200 mts. de largo.

En el blog anterior me preguntaron sobre cual sería el costo de arrendar un camper, les cuento que es más barato que un pasaje de avión + alojamiento + arriendo de auto y es similar a viajar en auto + alojamiento. La gran diferencia es que puedes parar a dormir en cualquier minuto y en cualquier lugar.

Un poco después del puente, aparece Villa La Angostura. En la parte alta está su calle comercial, que en invierno con todo nevado dicen que es precioso. Bjando te encuentras con las playas, muelle, botes, todo muy bonito.

En todos los lugares que visité se veía poca gente en las playas, y casi nadie en el agua. Nada parecido a un febrero en Chile en lagos y playas donde no queda un centímetro de arena para poner el quitasol. Y este cuadro es obvio pensando en que la mayoría de los argentinos veranean en enero.

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Continuando por la ruta 40 nos encontramos con Puerto Manzano, que es donde van los bonaerenses con mayores ingresos. Imponentes residencias, todas mantenen una misma línea arquitectónica, principalmente en base a maderas, troncos y con embarcaderos privados.

Luego de eso llegamos a Bariloche. En esta ciudad es difícil estacionar el camper en cualquier parte del centro, además que nos habían advertido que robaban bastante. Elegimos un camping en el Km 3, a la salida del centro y movernos desde ahí en colectivo (micros), para esto hay que tener la tarjeta, como la Bip nuestra que se compra en el centro.

Un día elegimos recorrer las céntricas y turísticas calles esa ciudad repletas de gente y chocolates. Comer en el restaurant de la familia Weiss, sus ahumados de queso, ciervo, jabalí y salmón, arrollados y patés fue toda una experiencia.

Al día siguiente fuimos a conocer el llamado “circuito chico”, que bordea el lago Nahuel Huapi por su lado sur, pasando por varios barrios a la orilla y por el famoso hotel “Llao llao”, que hizo a Bariloche conocido desde los años 30, para luego internarnos hacia el precioso lago López.

En el camino un pintoresco señor de barba larga y blanca, estacionado en su “chata” (como le dicen los argentinos a las camionetas), preparaba asado y ofrecía a la venta sándwich de carne o milanesa.
Al seguir nos internamos en Villa Suiza, un pequeño pueblito fundado por colonos suizos –chilenos a principio del siglo pasado, donde ofrecían entre otras cosas “curanto chilote a la argentina”. Hacia el sur de Bariloche, eso que celebré tanto en el anterior recorrido de que el acceso a las orillas de los lagos era libre en todas partes, ya no continúa.

Dejando atrás Bariloche y emprendiendo la ruta 258, se pasa por el lago Gutiérrez y luego el Mascardi, donde decidimos adentrarnos unos 20 kilómetros para llegar hasta la cascada Los Alerces, que como su nombre lo indica está en medio de un bosque de esta especie que se encuentra en peligro de extinción. Está situada a varios kilómetros hacia la cordillera junto al río Bueno y cerca de los hermosos lago Hess y Roca, el volcán Tronador de fondo. Se accede por un camino en regular estado que en algunos tramos era de una sola vía donde dos autos no pasaban, menos nuestra camioneta, por lo que existían horarios de subida y de bajada. Muy coordinado todo.

El lago Mascardi y estos otros lagos interiores incluido el Fonk son lugares muy apreciados también por los amantes de la pesca, actividad deportiva que vimos en todo nuestro viaje.
Al pasar temprano en la mañana, por el lago Guillelmo, tuvimos uno de los paisajes más sobrecogedores del viaje, al ver completamente reflejados los cerros y el azul cielo en su superficie como espejo, sin una gota de viento. Fue necesario parar y tomarnos un buen tiempo para apreciarlo y tomar varias fotos.

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Reanudando, seguimos cruzando la Pampa del Toro, el Cañadón de la mosca (cañón) hasta llegar a el Bolsón, pueblo situado en un valle muy fértil y con un micro clima gracias a que está encajonado entre altos cerros, uno de ellos es el Piltiquitron, cerro sagrado para los habitantes originales y con forma de cara de indio. Este lugar tiene entre sus habitantes a muchos hippies de todo el país y se nota un ambiente muy relajado, con muchos turistas cosmopolitas.

Es importante averiguar antes de ir, qué días funciona su feria artesanal (una de las más célebres del país y del continente). Más al sur nos encontramos con el lago Puelo, que está muy cerca del territorio chileno, ya que es el nacimiento del río Puelo que atraviesa nuestro territorio desembocando en el pueblo del mismo nombre, en el Estuario de Reloncavi.
Se llega a un embarcadero con 2 campings a sus extremos. La vista sobrecoge, se observa un lago de azul muy intenso coronado en su ribera sur por el majestuoso cerro 3 picos, con nieves eternas.

Nos faltaron días para seguir más al sur, por lo que nuestro punto de retorno fue el lago Epuyen, el que tenía como únicos accesos, una entrada a un estacionamiento de parques nacionales o a un camping cuya dueña era alemana. Decidimos quedarnos en este último, descansando para nuestro largo retorno a Santiago.

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A la vuelta, decidimos dormir nuevamente en Villa La Angostura, estadía que aprovechamos para realizar nuestras últimas compras y tomar el última taza de chocolate caliente, antes de cruzar por el cruce Cardenal Samoré a Chile.

Fue un entretenido y muy bonito recorrido, donde llamaba la atención el buen estado de los parques nacionales Argentinos. Areas vírgenes y muy cuidadas y gran cantidad de enormes cipreses de cordillera que dominan todo el viaje. Paisajes con lagos encajonados entre majestuosos cerros que caen directo a sus orillas. Nos topamos con muchos turistas europeos,
muchos mayores de 65 años que se cruzaron en nuestro camino, algunos en grandes camiones adaptados como motorhome (tipo Paris Dakar). Todos ellos haciendo recorridos de miles de kilómetros.

La verdad es que pensábamos hacer en 2 días el retorno a la capital, pero finalmente seguimos de largo, en un recorrido de 1.300 kms hasta Santiago. ¡Un viaje de 16 horas!

Quedan los recuerdos de miles de imágenes maravillosas, las vivencias, la rica comida, la calidez de los argentinos, la libertad de viajar y las ansias de más aventuras…

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