La entrada a la Reserva Nacional Malalcahuello-Nalcas, a 120 kilómetros de Temuco, es un anticipo de lo que el visitante encontrará más adelante. Una belleza que va creciendo a medida que uno se adentra en el parque, las araucarias, robles y coigües se mezclan en un paisaje milenario. La fauna es otro atractivo: pumas, zorros, cóndores y águilas terminan de cerrar una ecuación sin igual.
Wp-Corralco-292-2
De fondo, e invitando a los turistas a caminarlo o esquiarlo, el volcán Lonquimay y sus 2.800 metros de montaña activa. Su última erupción fue en 1988, donde se dio origen también a un cráter contiguo: el Navidad, llamado así porque nació el 25 de diciembre de ese año. Su actividad volcánica ha moldeado el lugar y sus alrededores. Senderos, cuencas y rocas le dan un carácter único a este territorio.

En medio de este escenario aparece el centro de montaña Corralco, que entrega una experiencia difícil de olvidar.
Si no quiere esquiar, hay raquetas de nieve para quienes se atreven a un trekking hasta la cumbre. Siete horas de caminata con vistas a distintas montañas y volcanes. En el horizonte, un mar de araucarias alimenta el paisaje. De hecho, Lonquimay, en lengua mapudungún, significa bosque tupido. Desde la cima uno entiende por qué le pusieron ese nombre.

Otra actividad es caminar a través de los miles de años de vegetación nevada. Estrechos caminos llenos de árboles y flores de la zona hasta llegar a una laguna congelada. Ascensiones en moto o mediante la técnica del randonée también son parte del panorama, ideal para un paseo familiar.
Wp-volcan-290
Y para los que cambian las raquetas por skis o snowboards, la oferta es tentadora. 500 hectáreas esquiables, con 18 pistas, 4 andariveles y 25 kilómetros de canchas pisadas de diferentes niveles de dificultad. Y como si fuera poco, Corralco cuenta con una de las mejores nieves y temporadas del país. Al no estar cerca de lugares húmedos, la nieve que cae es seca, casi como un polvo y no se derrite fácilmente. Para los entendidos, un paraíso para las deslizadas fuera de pista. Además, su ubicación geográfica ayuda a tener una de las temporadas más largas de Chile. Del 1 de junio hasta el 15 de octubre. ¡Dos meses y medio de ski, trekkings y excursiones!

En verano sigue siendo igual de atractivo. Las temperaturas permiten a los turistas desabrigarse, subirse a un caballo y recorrer el parque por las laderas del Lonquimay. Rutas fotográficas, paseos en kayak por el río Cautín y sesiones de mountain bike. Los senderos suman casi 50 kilómetros de longitud y llegan hasta los 1.769 m.

Las actividades, eso sí, no se terminan en sus instalaciones. Los alrededores también cuentan con panoramas y actividades. Termas al aire libre rodeadas de paisajes irrepetibles, pesca, natación y montañismo en el Parque Nacional Conguillío, que regala una imponente vista del Llaima, uno de los volcanes más activos de América del Sur.
Wp-Corralco-290
Consciente del potencial del parque, el centro Corralco inauguró en junio su nuevo hotel para quienes quieran combinar relajo, comodidad y naturaleza. Instalado en medio de la reserva se levanta Valle Corralco Hotel & Spa. Dos pisos de madera y piedra, construido en perfecta armonía con el medio ambiente. Son 54 habitaciones distribuidas en los 5.500 metros cuadrados. Spa, piscina temperada, jacuzzi a 38 grados de temperatura, hidroterapia y sauna, entre otros servicios. Para ejercitarse, un gimnasio equipado con máquinas cardiovasculares y de fuerza.

Actividades hay muchas. Paisajes así, pocos. El centro de montaña recibe a esquiadores y aventureros, amantes del aire libre y de la naturaleza sureña y los atrapa en un valle que pareciera ser sacado de un libro de cuentos.