Desembarcamos en Srinagar, la capital de verano de la región de Jamma y Cachemira, donde Bashir Karnai se encargó de organizarnos unos días inolvidables.

Instalados en el lago Nigeen, en una de las tradicionales casa-bote que los ingleses popularizaron en la zona debido a que no podían comprar terrenos para construir, vimos transcurrir la vida desde el agua y paseamos por las tardes en las coloridas embarcaciones conocidas como “shikara”, donde conversábamos, observábamos el paisaje y luego nos quedábamos repentinamente en silencio, disfrutando la paz de estar juntos.

Jardines y mercados flotantes, vendedores —a ratos irritantes, otras interesantes—, pescadores, en fin, la rutina del agua y su gente nos dejó maravillados. Aabid Karnai, mánager de las casas-bote, pasaba con frecuencia para preguntarnos si todo estaba en orden y qué más necesitábamos… Nada nos faltó, ¡por algo un emperador mogol llamó a esta zona el ‘paraíso en la tierra’!

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Recorrimos mercados en calles angostas y repletas de motos, autos y peatones que no dejaban de observarnos. Siendo uno de los balnearios estivales preferidos y destino de luna de miel de los hindúes, no hay demasiados turistas extranjeros, sin duda por tratarse ser una zona en conflicto, donde episodios de violencia pueden estallar en cualquier momento, desde hace ya casi 70 años.

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A los pies de los Himalayas, en Sonamarg y Guldmarg o navegando los lagos nos sentimos pequeños y sobrecogidos por la belleza de las montañas. El vikingo, que en Kabul tiene largos días de trabajo, por fin se pudo relajar en paz y las mini vikingas no lograban decir palabras absortas en el paisaje. Pasamos casi un día visitando tres jardines mogoles, Nishat, Naseem y Shalimar, en los que nos transportábamos a jardines de Las Mil y Una Noches, con sus coloridas flores, terrazas, fuentes y enormes árboles centenarios cuya sombra es una bendición. Un paraíso, concluíamos mientras inventábamos historias que continuábamos hasta llegar a casa y que quizás retomemos en las largas noches del invierno escandinavo.

Con una población mayoritariamente musulmana y numerosas mezquitas, las horas de sus plegarias convertían el ambiente en un auténtico concierto religioso que por momentos sobrecogía. Dos mezquitas nos impresionaron: Khanqah Sha-i-Hamadan, con casi 300 años y una preciosa decoración en papel maché, y Hazratbal, moderna, blanca e imponente y cuya reliquia más preciada es un pelo de la barba del profeta Mahoma.

En Srinagar nos tocó ver y participar en la celebración de “Eid” una de las fiestas más importantes que señala la culminación del Ramadán. Y en un mundo que pareciera cada día más intolerante, polarizado y violento nos llegó al alma la invitación que nos hizo Bashir para pasar la fiesta en su casa. Nos abrió así sin más las puertas de su casa donde conocimos a gran parte de su familia, su madre nos recibió con el más apretado y cálido abrazo que podíamos imaginar y nos deleitaron con exquisitos platos cuyo aroma y sabor los transformaron en imborrables. La hospitalidad allí dejó, sin duda, un huella de esperanza.

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Y si lo quieren saber, sí, encontramos Rozabal, donde cuentan algunos que Jesús estaría enterrado. Es el único lugar que genera cierta distancia y que llega hasta a molestar a los locales. Pero fuimos discretos y pudimos ver el lugar que ahora hasta se incluye en la Lonely Planet.

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En 10 días descubrimos rincones paradisíacos pero nos vinimos con el corazón triste: el día que dejamos la región había estallado un nuevo brote de violencia que ya lleva más de 30 muertos y sobre 500 heridos. Es difícil explicar cómo te puede dar tanta pena dejar un lugar al que recién llegaste. Pero hemos conocido tanta gente que se ha quedado en nuestra memoria y corazón con su sencillez y gentileza, y visto paisajes tan sobrecogedores, que duele pensar que sean acciones de los hombres, motivadas por disputas territoriales, por poder, religión y dinero, las que perturben tan profundamente una comunidad como ésta. Aquí se queda un pedacito de nuestro corazón y seguramente volveremos.

La siguiente experiencia será desde Amritsar y su Templo Dorado. ¡Namaste!

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