“El vino es el principal embajador de Chile”, afirma con seguridad Mario Agliati, presidente de la Asociación de Empresarios Vitivinícolas de Casablanca, instalado en el valle de cultivos y esteros nacido junto a Valparaíso en pleno siglo XVI.

“Chile exporta cobre, salmones, celulosa, fruta…, pero al final el único producto que queda sobre la mesa con la bandera de Chile, es el vino”. Y es que el vino siempre ha estado presente en nuestra historia. Ya en 1540 el historiador José Toribio Medina escribía “hay viñas y en ninguna parte de las Indias se ha dado tan buena uva como en esta tierra; hácese muy buen vino”. El mismo año, Pedro de Valdivia y sus huestes atravesaban el valle de Casablanca junto con la fiebre de los minerales, aunque sería cuestión de tiempo para que sus habitantes abandonaran los lavaderos de oro y plata para dedicarse a la viticultura. Ubicada a una hora de Santiago y a 30 minutos de Valparaíso, en noviembre Casablanca se transformará en el escenario oficial para la reunión anual de Great Wine Capitals Global Network, una red internacional de ciudades situadas en ambos hemisferios que comparten el mismo valor económico y cultural: ser regiones vitivinícolas internacionalmente reconocidas.

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Desde su creación en 1999, la Anuual General Meeting ha reunido los llamados “viejo” y “nuevo” mundo del vino para promover el enoturismo y el intercambio comercial entre las capitales de Adelaida, en Australia; Bilbao y La Rioja, en España, Burdeos, en Francia; Mainz y Rheinhessen, en Alemania; Mendoza, en Argentina; Porto, en Portugal; San Francisco Napa Valley, en Estados Unidos; Verona, en Italia y Valparaíso-Casablanca, en Chile, que pertenece a la red desde 2013, tras pasar una serie de pruebas durante dos años. “Este meeting requiere un tremendo esfuerzo logístico”, dice Agliati, quien es el representante de la reunión anual en Chile junto a las municipalidades de Valparaíso y Casablanca. “Llevamos varios meses preparándonos y ya estamos en la puerta del horno. Vienen alrededor de 100 delegados de diferentes países, y no solo tenemos el desafío inaugural del evento, sino también de los próximos días a nivel gastronómico y turístico”, comenta.

La cita comenzará el domingo 5 de noviembre, con un cóctel en la medialuna y Centro Cultural de Casablanca al que asistirán 180 invitados, entre ellos, los 120 delegados internacionales, autoridades locales y líderes de la industria vitivinícola. El comité administrativo tendrá una reunión con la Presidenta Michelle Bachelet al día siguiente en La Moneda como parte del reconocimiento a la importancia del encuentro a nivel mundial. Además, como parte del seminario de enoturismo, patrimonio y cultura, los delegados tendrán la oportunidad de conocer el Congreso Nacional y algunas de las doce bodegas que conforman la ruta del vino de Casablanca, incluyendo viñedos orgánicos como Emiliana y Matetic, bodegas boutique como Casas del Bosque, Kingston, Loma Larga y Catrala, y tradicionales como Viña Mar, Veramonte, Indómita y Quintay. Así mismo, tendrán acceso a charlas y conferencias con destacados expositores de la enología, tales como Agustín Hunneus y Rafael Guilisasti. La semana comenzará a cerrarse con la clásica International Wine Tasting, una degustación de los mejores vinos de las nueve capitales, que se realizará en el Club Naval de Valparaíso. El encuentro culmina el jueves 9 de noviembre con una gran cena de gala celebrada en la Viña Veramonte.

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Ese mismo día se llevará a cabo la premiación Best of Wine Tourism, el concurso internacional que anualmente premia a las bodegas de cada ciudad miembro que se hayan distinguido en términos de excelencia en distintas categorías, desde arte y cultura, hasta sostenibilidad en el turismo del vino. “Es una reunión importante, sobre todo porque en Sudamérica solo somos miembros Valparaíso-Casablanca y Mendoza”, agrega Agliati. “Muchos países no pueden postular, porque no tienen las condiciones, así que tenemos que quedar bien para que valga la pena venir hasta el fin del mundo”.