Hay ciudades que roban el alma y conquistan apenas uno camina por sus calles.  Es el caso de Cartagena de Indias con sus escenarios coloniales, caminos estrechos, animadas plazas, fachadas llenas de color desde las que se asoman balcones cargados de flores y una arquitectura española única. Como si la ciudad todavía encerrara sus riquezas y tesoros, hoy sus murallas esconden un secreto de vidas pasadas y futuras, de conquista y batallas, donde se cruzan los mundos de la fantasía y la realidad como los libros de García Márquez.

No en vano su centro histórico —declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad— fue escogido este año por el diario The Huffington Post como uno de los diez pueblos más coloridos del mundo —junto al Puerto Nuevo de Copenhague, la Ciudad Azul en la India y el Pueblo Circular en Francia— y uno de los 50 mejores destinos del planeta a los que hay viajar antes de morir. Un escenario donde la historia se presenta a cada instante y que se mantiene casi intacta en el tiempo, gracias al “corralito de piedra”, como llamó el escritor colombiano Eduardo Lemaitre al imponente muro edificado en el siglo XVI para resistir los atracos de corsarios y piratas de este puerto que durante dos centurias fue —junto con el de La Habana— el más importante del Nuevo Mundo. 

Por sus muelles circulaban el oro y la plata que la corona española embarcaba hasta el Viejo Continente, y era un botín codiciado por piratas ingleses, franceses y holandeses. Desde esta estratégica ubicación se embarcaban las riquezas de las colonias españolas en el Caribe y Sudamérica, que por el año 1566 seguían la ruta Sevilla–Cartagena, para luego regresar a España a través de La Habana. Un ejemplo de esta opulencia es la carga del galeón San José, atacado en 1708 por piratas ingleses y que naufragó a tan sólo 30 kilómetros al sur de Cartagena, en las cercanías de las Islas del Rosario, con 600 hombres, 5 millones de doblones de oro y 7 millones de plata. Hoy muchos buscan encontrar este tesoro, avaluado en nada menos que dos mil millones de dólares. 

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Sus muros grises, construidos entre el siglo XVII y XVIII, continúan defendiendo un patrimonio histórico y, por qué no decirlo, también romántico. Un destino de lujo, con sus antiguas mansiones enfrentando el mar, sus edificios forjados en plena era colonial y las casas de época republicana que desde hace algunas décadas han sido restauradas y convertidas en lujosas viviendas de veraneo para la alta sociedad de Bogotá, que ha impulsado el auge de esta ciudad. 

Grandes cadenas han anunciado ambiciosos proyectos en esta capital, que vive un boom hotelero de cinco estrellas, y también hoteles boutiques que hoy se multiplican por la ciudad vieja, con fascinantes proyectos de restauración.

“Es un fenómeno interesante —observa María Elvira López, empresaria y dueña del hotel Quadrifolio, y una de las figuras que ha impulsado el despegue inmobiliario del lugar—. Cartagena tuvo una época complicada; sus calles se fueron deteriorando, estaban sucias y la ciudad se puso fea; las antiguas casonas eran cada vez más caras y difíciles de mantener y fueron abandonadas, o peor, cruelmente subdivididas y dedicadas al inquilinaje. La ciudad se estaba cayendo y tampoco existían los medios económicos para restaurar estas casas gigantes, hechas de adobe, arena de mar y cáscara de huevo. Además eran muy húmedas, dado el tipo de construcción”.

Los antiguos residentes partieron en busca de barrios más modernos lejos de los silentes muros de piedra, como los hoy exclusivos sectores de Manga y Bocagrande, con sus blancos rascacielos y el muelle cargado de yates, que recuerdan a un pequeño Miami. 

Irónicamente, el abandono de la ciudad vieja ayudó a salvar la mayoría de las construcciones del recinto amurallado. Tras su abandono en los años ’50, una década después comenzó el proyecto de conservación y restauración. A partir de los ’70 el proceso de recuperación sumó hoteles, comercios y restoranes, iniciando un nuevo ciclo de vida para la ciudad vieja. En los ’80 se extendió a San Diego y Getsemaní, hasta hace poco zonas de clase media y comercio informal. Hoy son el barrio bohemio preferido por los intelectuales, artistas y, por cierto, los cientos de turistas que diariamente circulan por el lugar.

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Pero el verdadero boom estalló sólo hace un par de décadas, cuando empresarios internacionales e importantes familias de Bogotá comenzaron a adquirir estas construcciones que alguna vez —en pleno siglo XVII— levantaron los comerciantes y militares españoles.

“Había tres niveles jerárquicos: los más acaudalados —la mayoría comerciantes— tenían viviendas coloniales muy grandes; le seguía el barrio de Santa Clara, con algunas más pequeñas, ambas clases de construcciones fueron adquiridas con fines hoteleros; y finalmente el Barrio de San Diego con casas para los sirvientes, todas dentro de la ciudad antigua, y que hoy es uno de los preferidos del mundo artístico y los intelectuales”, cuenta María Elvira López. 

Se trata de casas históricas, únicas. De hecho sólo hay dos ciudades amuralladas en Latinoamérica: Cartagena y San Juan de Puerto Rico, lo que explica su innegable valor patrimonial. 

María Elvira López era, junto a su marido —Mauricio Pardo, conocido empresario colombiano—, una enamorada de la ciudad. Vivían en Bogotá —a tan sólo una hora de Cartagena vía aérea—y solían ir con frecuencia. En el 2003 encontraron una espaciosa casa del 1700, ubicada a pasos del famoso Teatro Heredia. La compraron con la idea de convertirla en su lugar de veraneo. “Inmediatamente nos dimos cuenta de que tenía futuro. Había pertenecido a algún procer español por ahí por el 1700 y fue de generación en generación hasta que sus dueños no pudieron seguir manteniéndola. Estaba absolutamente destruida”.

El matrimonio contrató a una historiadora que investigó el estilo arquitectónico, las técnicas de construcción, de pintura y distribución. Así, hace ocho años el Quadrifolio abrió sus puertas como el cuarto hotel boutique de Cartagena. Hoy existen 52, aunque éste ha logrado mantenerse en los primeros lugares de TripAdvisor. 

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Otro hotel que ha dado que hablar es el LM; abrió sus puertas en diciembre del 2007 a través del grupo empresarial Blue Pacific Assets. La reconstruida casa republicana del LM tiene siete habitaciones decoradas con estilo vanguardista, “sin dejar el aire de misterio y leyenda que caracteriza a Cartagena”, dice su gerenta, Milena Bolaños. Desde su espectacular terraza se puede ver el centro de la Ciudad Amurallada, pero también tiene una playa en Manta, en las Islas del Rosario, hasta donde sus huéspedes pueden viajar en lancha.

Hoy el boom hotelero es tal que, considerando el total de la oferta, se espera que de aquí al 2015 Cartagena sume un total de 2.000 nuevas camas. Importantes cadenas han puesto aquí sus ojos y sus capitales, no sólo dentro de sus viejos muros, también en la ciudad nueva y, muy especialmente, en las paradisíacas playas de la península de Barú y las Islas de Rosario, que a menos de una hora en lancha, se acercan a la idea del Paraíso. De ello da cuenta el hotel Sport Barú, en la ciénaga de Cholón, un lugar acogedor y selvático, de tan sólo 16 habitaciones, a pasos de la playa y a menos de diez minutos en lancha de una de las costas más bellas y exóticas, playa Azul. “Este es un lugar diferente, de trato personalizado, ideado para sentirse en familia”, señala  Andrés Teram, administrador del hotel. Aquí hay comida tradicional colombiana, con pescados como corvina, pargo rojo —típico del Caribe— o sierra, acompañado de un delicioso arroz de coco y plátano frito. Maravilloso.  

Con todo, Cartagena es un auténtico regalo del pasado, que llega hasta nosotros casi intocada, a la espera de revelar algunos de sus secretos.

  • CÓMO LLEGAR
    La línea aérea Copa Airlines cuenta con  dos vuelos diarios Santiago-Panamá-Cartagena. Son un poco más de  seis  horas de vuelo hasta Panamá, con transbordo en ese aeropuerto y luego una hora hasta Cartagena. Los vuelos son puntuales y la línea aérea exige viajar con pasaporte.
  • DORMIR
    Hotel LM: Son siete habitaciones ubicadas en uno de los barrios más bellos de Cartagena, cercano a la iglesia y monasterio de Santo Domingo, el Castillo de San Felipe de Barajas y Mujer reclinada de Botero.
    Dirección: Calle 36 # 3-56, Bolívar
    Teléfono: +57 5 6649100
    www.hotel-lm.com

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  • COMER
    ERRE de Ramón Freixa: En el último piso del Hotel Las Américas, con vistas panorámicas presenta una cava que le permitirá elegir entre los vinos más selectos para acompañar cada plato.
    www.errederamonfreixa.com
  • BAILAR
    Mister Babilla: Aparte de la música electrónica, aquí también hay un ambiente exclusivo para ritmos latinos, con salsa, merengue y reguetón.
    www.misterbabilla.com
  • SPA
    Kaimarí: Terapias sensoriales, masajes y reflexología, dicen quienes saben que es el mejor de Cartagena.
    www.karmairi.com

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  • PANORAMAS
    Festival de Cine FICCI: Es el más antiguo del subcontinente. En su pasada versión, la 55, asistieron el actor Clive Owen y el director Alejandro González Iñárritu. Se realiza entre la segunda y tercera semana de marzo de cada año.
    www.ficcifestival.com
  • DONDE COMPRAR
    Mía Concept: Desde exclusivos collares hasta increíbles trajes de baño, en esta tienda todo es creado por talentosos diseñadores locales. Calle del Arzobispado 34-49.