El Lonely Planet dice que es la octava maravilla del mundo –pero yo había escuchado que están eran sólo siete–, aunque pensándolo bien siendo tan increíble el planeta tierra, deberían ser a lo menos 100 las maravillas del mundo.

En Google las opiniones sobre los templos de Angkor Wat como octava maravilla son diversas. Pero lo cierto es que luego de estar ahí, no cabe duda que es uno de los lugares más especiales del mundo, y sin duda una maravilla.

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No soy amante de los templos, suelo aborrecerlos. Cada vez que los visito me da un sueño, y pagarle a un guía para que me explique pilar por pilar más me aburre, hacer colas, ver a tropas de turistas sacando fotos por turno a la misma pared es algo que realmente trato de evitar porque suele ponerme con los pelos de punta. En ese minuto me siento la persona más sistemática y maquetiada dejando de lado todo lo místico y fuera de ruta. De hecho, incluso recuerdo hace años atrás que en el Palacio de Versallles me daba rabia el despilfarro de los reyes por cada lujoso salón que construían, dada la situación de aquella época… Jamás he sentido amor y admiración por la construcción de templos, sólo el sagrado deber cultural de visitarlos.

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Así es que, como entenderán, llegué a Siem Reap con bajas energías y sin ninguna ilusión de ver los famosos templos de Angkor Wat.

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Siem Reap es una fantasiosa ciudad, hecha para todos los turistas del mundo que viajan para conocer Angkor Wat y deben alojarse en la ciudad más cercana. Parques, ríos limpios, luces, veredas, bares, discotecas y restaurantes le dan una fachada chic a la ciudad. Además, es el paraíso terrenal en cuanto a los precios. Decidimos darnos un lujo, fuimos a comer al Tell Steak House, un lugar con mesa con mantel largo, una botella de vino tinto, una ensalada mixta, dos rebuscados platos de carne australiana bañadas en deliciosas salsas, acompañadas con papas y sour cream, un exquisito postre de chocolate y una botella de agua ¡por 40 dólares americanos!

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Sin embargo, Siem Reap no tienen nada que ver con la realidad de Cambodia, por eso recomiendo escaparse a sus alrededores y respirar el aire camboyano rural. Unos 10 kilómetros al sur de Siem Reap, fuimos a explorar las poblaciones y nos encontramos con la realidad, pobreza, precariedad, plantaciones de arrozales enormes, cuyos dueños son en su mayoría chinos, donde niños sin educación, bicicletas oxidadas y campesinos, ganan una real miseria.

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Los templos de Angkor

Llegué a comprar mi ticket para los templos y las opciones eran 1 día, 3 días o 7 días… Algo curioso había en esto, ¿cómo gente puede gastar una semana en los templos de Angkor Wat?

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Pregunté al personal si habían personas que no fueran arqueólogos que compren el ticket semanal. Tendieron a reírse y me contestaron “thousands” (miles). Rápidamente pensé que 3 días era lo más razonable, a lo más perdía el pase sino me gustaban. Tomamos un tuk-tuk, nos hubiese gustado hacerlo en bicicleta pero los 35 grados de calor y la humedad sobre el 70% nos hacía insoportable el sólo hecho de pensar esa idea. El calor lo pude soportar gracias a mi botella de aluminio Doite que conserva el agua helada.

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Mi primer asombro fue ver el majestuoso templo de Ta Prohm, el único que se conserva tal y cual sería hoy en día, con árboles milenarios que entran a salones del templo y enormes raíces que cruzan de un lado a otro. Para mí, sin duda fue uno de los templos que más me enamoró. Hasta algún pedazo de puerta y árbol quería llevármelo conmigo.

Las historias que atraviesan los templos de Angkor Wat –construidos alrededor de los años 1.120 son muchísimas–, quizá sean verdad y otras no. Lo cierto es que no todas hacen mucho sentido, pero qué mejor que creer las verdaderas historias como si estás fuesen una novela.

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Los templos son maravillosos, con sus imponentes murallones y delicadas piezas de artes que van desde las columnas hasta los grabados en piedra. No puedo recomendar un solo templo, pero les puedo decir que sí van a conocer más allá de lo tradicional de Ankor Wat, Bayon y Angkor Thom. Unos 12 kilómetros más allá están los templos de Preah Khan, Ta Som, East Mebon, Srah Srang, entre otros que vale la pena visitar, sobre todo por el entorno donde fueron construidos.

Los invito a perderse por los templos de Angkor Wat.

Datos útiles:

  • Valores: 1 día, 20 USD - 3 días, 40 USD - 7 días, 60 USD.
  • Cómo llegar: Se puede ir en bicicleta, tuk-tuk, bus, mini van o auto particular. Existen todas las opciones.
  • Comida: No es necesario llevar comida, hay muchos puestos donde venden frutas, agua y snacks para “engañar la tripa”. Además, hay restaurantes donde la comida es local y la cocina limpia. Recomiendo llevar una botella, como la mía de aluminio, para que conserve la temperatura del agua. La pueden comprar en Doite.
  • Mujeres: Llevar polera larga para asegurarse la entrada a todos los templos y subida a la cúpula de algunos, además de un pañuelo para cubrir los hombros.

 

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