Voy a partir de adelante hacia atrás… Queda 1 día para iniciar la aventura oficialmente, pero la verdad es que esto empezó hace bastante. Siempre había querido irme un tiempo de Chile, pero nunca había podido decidir a qué. Así me la pasé años, por otra parte, como trabajo en el rubro del Arte la cosa no es muy estable, y yo tenía la suerte de estar contratada y haciendo lo que quería, lo que hacía más difícil la partida.

Un día me desperté y esa voz que te habla bajito pero que es a la que mas deberíamos escuchar, me dice: Es hora de partir, y ese día tomé la decisión sin vuelta atrás. No sabía cómo, a dónde ni qué iba a hacer, pero necesitaba un año fuera.

Como todo, lo primero es desearlo, y luego empezar a trabajar para que eso ocurra. Así, empezaron a aparecer países, invitaciones y sueños. Me voy por un año a recorrer el mundo haciendo Yoga, una obra de teatro, y todas las cosas que puedan surgir en el camino.

Ese fue el comienzo del desprendimiento de todo lo que aquí tenía, hice una venta de garaje adentro de mi departamento, vendí todo lo que pude, regalé lo demás, arrendé el departamento en el que vivía 6 meses antes de irme. Me guardé para la vuelta una olla, un sartén, algunos cubiertos, una tetera de cerámica y unos platos de sopa heredados de mi abuela, el comedor, mi sillón, mi escritorio, y mis preciados todas estas cosas fueron repartidas en casas de buenos amigos.

Maleta-1

Después me fui a vivir al departamento de una amiga para ahorrar, por cosas de la vida me tuve que ir de ahí a los 3 meses, ese fue el minuto en el que empezó el nomadismo en mi propia ciudad. Primero estuve 15 días en el departamento de una amiga que se iba de vacaciones a USA, luego (esto estaba acordado de antes) tenía que cuidar al perrito de una amiga, la que luego se transformaría en mi madre adoptiva ( porque la mía real vive en Berlin) el perrito, Stevie, vive en una hermosa casa en Huinganal Hills. Finalmente cuando volvieron del viaje, me adoptaron por un mes más hasta la fecha de partida. Vendí mi auto hace dos semanas y ahora si que ya no me queda nada más que vender. Mis amigos se ríen de mi porque soy como un bluf de mi misma, no tengo nada pero es como si tuviera todo.

Estos últimos meses mi vida ha entrado en 2 maletas, 1 mochila y un par de bolsos, aunque en cada cambio me fui desprendiendo de más cosas. Tuve que buscarle casa a mi gata de 5 años, cosa que no fue nada fácil, pero las conclusiones que he sacado durante este tiempo son que: todo se puede, hay que rodearse de buenos amigos y hay que visualizarse como que las cosas ya hubieran pasado, y no es que se trate simplemente del manoseado termino de “decretar”, porque por mucho que se quiera algo, si no trabajo para volverlo real, puede ser muy frustrante el resultado. Cuando digo trabajar para hacerlo realidad me refiero a darlo todo, aunque muchas veces hacemos esfuerzos que no dan el resultado esperado, toda esa energía que estamos lanzando al universo no es en vano y de acuerdo a mi experiencia, en algún momento confluye y de repente de la nada todo calza mucho mejor de cómo lo imaginaste.

Dejé amores, amigos, historias inconclusas, un par de penas y algún corazón roto, no es algo de lo que esté completamente orgullosa, pero es mi realidad, dicen que el tiempo lo cura todo y que la distancia es el olvido. Espero de corazón transformarme hacia la mejor versión de mi misma, e ir reconciliándome con cosas de mi pasado que aun necesitan tiempo para leudar. Mis amigos me dicen que seré como el libro Comer Rezar Amar, yo digo que ya le encontraremos mi propio título.

Como soy una Ariana loca, que quiere todo para ayer, la ansiedad me está matando, mientras más se acerca la fecha, más nerviosa me pongo, pero escribir me calma, y la idea de mis escritos será ir contándoles experiencias de todos los lugares que vaya visitando, y como las experiencias nos pueden hacer reflexionar y aprender, sólo hay que estar atento.

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