Fox consiguió la noche del lunes (del domingo para Norteamérica) casi una hazaña: tenernos frente al televisor esperando ver el retorno de X-Files a la manera antigua, pre Netflix, pre HBO Go.

La campaña publicitaria estuvo perfectamente enfocada al público objetivo, aquellos nostálgicos de la serie (no hay nada como los buenos recuerdos de la infancia y la adolescencia), quienes ahora son grandes prosumers (generadores y consumidores de info). Ellos mismos moverían el tema en las redes hasta convertirlo y mantenerlo como Trending Topic un buen rato. (No sólo en Chile).

Y el activo, organizado y fidelísimo Grupo X-Files Chile tras ello, llenando el auditorio de la Telefónica para presenciar el magno acontecimiento, vía streaming.
Conspiración, nostalgia y paranoia se fusionaron a un lado y otro de la pantalla.
La misma apertura (¡aquella música!) -un golpe al corazón de los fans- para traer de vuelta a los tan añorados Dana Scully (Gillian Anderson, ahora regia estupenda sexy tras su maravilloso paso por The Fall) y Fox Mulder (un David Duchovny como recién salido de Californication).
La estrategia de solo 6 capítulos, perfecta (más allá de la comodidad que signifique a los actores).
Y partir con dos altiro, imposible mejor.

El primero, “My struggle”, para darnos un rosario de información resumen de historias de naves espaciales, extraterrestres, etc., a modo de síntesis rápida de la serie madre, introducirnos a Tad O’Mally, un exitoso presentador de noticias en la web, quien soltará otra cantidad abrumadora de escalofriantes datos y nos llevará a personajes claves.
Es Tad quien reunirá a Scully y Mulder, quienes han permanecido todo este tiempo alejados y se comportan un poco como Ingrid Bergman y Humphrey Bogart en “Casablanca” (suspiro).

OLIVER STONE + PINKY Y CEREBRO

El segundo episodio, “Founder´s mutation”, termina de darle una vuelta de tuerca enorme a todo lo anterior para meternos a fondo en la conspiración que ocupa a las generaciones de ahora: la terrestre, la política.
Sí, existen ET y todo eso, pero gente malvada, muy malvada, los ha usado a ellos y su tecnología para experimentos que harían palidecer a Hitler y compañía.
El Gobierno es el malo.

Y por si alguien no lo entendió, Mulder -sobre quien descansa el relato en off- nos lo dice directamente: “Tu gobierno miente como rutina”.
Es la era post 11S y su criticada política de seguridad nacional, post Wikileaks (aún en desarrollo) y Edward Snowden (ciertamente citado).
La teoría de la conspiración en todo su apogeo, un revival marca Oliver Stone con Noam Chomsky como gurú.

Y que la sostengan Scully y Mulder tiene mucho más valor que aparezca por ahí en películas como Conspiracy theory (1997) en la que un taxista (supuestamente) paranoico (Mel Gibson) hacía ver a una abogada (Julia Roberts) que él mismo había sido objeto de experimentos gubernamentales y que el padre de ella había sido asesinado en ese mismo contexto; o la que protagonizaron Jesse Eisenberg y Kristen Stewart, Operación Ultra, que pasó algo inadvertida por la cartelera el año pasado.

Es cierto que estos nuevos X-Files de repente se ponen como Pinky y Cerebro en clave siniestra (ese museo de niños y embarazadas tipo Dr. Mengele es espeluznante), pero ¿a quién le importa si pronto nos dirán qué fue de Richard, esa prueba de que la tensión sexual entre Scully y Mulder fue mucho más que eso?

>Cuándo: En FOX. Lunes, capítulos de estreno.

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