El horario de trasnoche supone una mayor libertad para programar contenido erótico y así se ha hecho en distintos momentos de la historia televisiva local. Desde la teleserie La señora, en la primera mitad de los ’80, hasta Pantanal en los ’90, ha sido una tradición que de cuando en cuando resurge con propuestas nuevas. Esta vez Canal 13 la retoma con Verdades secretas, una teleserie brasileña de la red Globo que, anunciada con mucho cuerpo semidesnudo, prometía ser una especie de softporn para insomnes, sin embargo ha sido mucho más. Muchísimo más. 

Verdades secretas es la historia de la jovencita hermosa que quiere ser estrella del modelaje, pero también es un relato que plantea una reflexión constante sobre la sobrevivencia y el deseo. No existen en esta telenovela mensajes edificantes ni pontificadores, sino la duda, la ambigüedad y las preguntas que se abren cuando la belleza es puesta al servicio del consumo. La teleserie juega con el cinismo y la superficialidad de una manera inteligente, utiliza el cuerpo como la carnada para hacer que el espectador se enfrente al daño que provocan los vínculos fingidos y los difusos límites entre la venta de una imagen y el comercio sexual. 

El primer capítulo parte con una escena ideal de familia de clase media, un día cualquiera en el desayuno. Hay dos padres y una hija adolescente que quiere ser modelo en una casa de una ciudad pequeña. Es el imperio de la ‘normalidad’. Por un accidente la madre de la familia descubre que su marido —vendedor viajero— tiene otra familia con una mujer más joven; lo enfrenta, se separa de él, huye a la gran ciudad con la hija y se instala a vivir con su madre, una mujer mayor con serios problemas económicos.

La joven adolescente —Arlete— consigue entrar becada a un colegio exclusivo. Paralelamente asiste a un casting de modelos en donde sorprende a los encargados de la agencia que le proponen representarla. El siguiente paso es entrar al ‘book rosa’ de la agencia, es decir, aceptar ser prostituida: Arlete piensa que es la salida para ganar el dinero que su abuela necesita para salvar su casa. El primer cliente, un magnate, padre de una de sus compañeras de colegio, se obsesiona con ella. 

El capítulo en que la abuela de la familia descubre lo que está haciendo su nieta es un lujo en sí mismo. La secuencia de una mujer profesora jubilada de clase media, endeudada, entrando a una comisaría en donde un policía rudo le explica que su nieta ha sido detenida porque uno de sus clientes murió de un ataque cardiaco antes de tener sexo con la chica, es un momento descorazonador. Escenas y diálogos dignos de tragedia griega.

Verdades secretas en una producción de entretenimiento que bajo la superficie de las curvas de carne tersa y los torsos musculados, pone en escena una historia inquietante de soledad y decadencia. Una teleserie sobre las diversas manera de crear vínculos por conveniencia, relaciones en donde nadie sabe bien quién está utilizando a quien.