Fue una chica Almodóvar. La conocí en un almuerzo en Santiago, en un restorán de El Bosque, probablemente en la época en la que Antonia San Juan se había hecho mundialmente famosa gracias a Todo sobre Mi Madre (1999), donde interpreta a la divertida Agrado.

La recuerdo como una joven sencilla, con la cabeza cubierta de rulos trigueños, simpática y llana. Como el nombre de su personaje.

Oriunda de las Palmas de Gran Canaria (cierta vez, estando en Cádiz, Andalucía, me dijeron que los chilenos nos parecíamos mucho en nuestra forma de hablar a los habitantes de las Islas), la encantadora Agrado en realidad había nacido como Antonio y como tal actuó en teatro durante bastante tiempo.

Hasta que despejó su condición de transgénero, se sometió a una operación y se convirtió en Antonia. Tuvo una larga relación con un médico a quien conoció en una emergencia en un hospital y que se enamoró de ella. La familia del profesional no se lo tomó nada bien. Luego se emparejaría con otra persona.

Aunque ni en Hollywood ni por estos lares hemos sabido de ella, lo cierto es que nunca ha dejado de hacer cine y TV, tanto como actriz, directora o guionista. Es dueña de una productora, que ha sabido manejar con gran habilidad.

Pero el gran talento de Antonia (actualmente de 56 años) siempre ha ido el stand up, donde —tal como el personaje de The Marvelous Mrs Masiel — se ha lucido en distintos locales de España con divertidas rutinas de contenido autobiográfico o de la vida doméstica de de familias corrientes donde no se ahorra modismos y dichos que para cualquier hispanohablante son graciosamente reconocibles.

Ya escucharle ese acento —en que se come la mitad de las palabras— es una delicia. Y su rutina tiene muchos momentos para llorar de la risa.

Lo mejor: “Mi hija Mary” y la encuentra en YouTube.

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