Dicen que cuando el cantante Luis Miguel la vio por primera vez en la teleserie juvenil Muchachitas (1991) quedó tan flechado con su mirada que movió cielo, mar y tierra para conseguir su teléfono. Kate del Castillo escucha la historia y se ríe. No hay molestia ni menos incomodidad en su reacción. Si existiera algún mínimo atisbo, su carácter le habría impedido callarlo. Tan menuda como intensa, varias veces ha sido comparada con la gran diva del cine mexicano María Félix por esa fuerza arrebatadora que imprime a sus personajes y que trasciende su vida personal. “La verdad es que somos grandes amigos. El (Luis Miguel) es un hombre al que quiero y respeto muchísimo. Efectivamente nos conocemos desde aquellos tiempos y cuando coincidimos en alguna ciudad siempre tratamos de vernos para cenar o conversar. Empezamos muy de niños en esto así que tenemos muchas cosas en común. ¡Claro que hay un pasado amoroso!”, afirma, entre risas. Y no dice más.

Al otro lado del teléfono, la actriz mexicana del momento se escucha relajada aunque reconoce que tal como ha sido la tónica de los últimos años no hay espacio para el descanso. Acaba de terminar las grabaciones de Dueños del Paraíso que en Estados Unidos bate récords de sintonía, y en los próximos días su agenda estará abocada a la promoción de la cinta Visitantes del mexicano Acán Coen, que marca su debut en el cine de terror. “Aprendo de cualquier proyecto y tenía ganas de aprender de este género. Me gustó la historia, tiene una cosa familiar y de hasta dónde puedes llegar y de cómo todos como seres humanos nos estamos empujando constantemente. Yo misma lo hago para ver hasta dónde puedo llegar y probarme cosas. Me gusta correr los límites”.

Hija de Eric del Castillo, uno de los últimos sobrevivientes de la época de oro del cine mexicano, Kate se convirtió en una celebridad mundial en 2011 de la mano de Teresa Mendoza, la aguerrida protagonista de la teleserie La Reina del Sur. “En cuanto leí la novela de Arturo Pérez-Reverte supe que ese papel tenía que ser para mí. Era una belleza de personaje, no hay una actriz que no lo quisiera”, recuerda, y no exagera. La producción filmada entre México, Estados Unidos, Colombia y España que mostraba cómo una humilde muchacha de pueblo llega a convertirse en la más temida narcotraficante de Europa, no sólo batió todos los récords de audiencia sino que además situó a las narconovelas como el género más exitoso de la televisión de los últimos tiempos, motivando un sinnúmero de estudios sociológicos y hasta cátedras universitarias.

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El impacto la llevó a ser nombrada por la revista Forbes entre las 25 figuras más poderosas del mundo del entretenimiento, pero también la puso a la cabeza de campañas contra la trata de personas, el abuso animal y la violencia de género. Una suerte de heroína que lucha contra el mal en todas sus formas y que no ha impedido que se sienta atraída por papeles oscuros en los que ha mostrado su versatilidad actoral. 

A media década del debut de la serie, las repeticiones no cesan y Kate es la primera en celebrar el impacto del personaje. “Ella es mal hablada, pero no deja de ser mujer, es víctima, protectora, humana, impulsiva, mexicanota y eso provoca que la quiera la gente. Cuando Arturo me dijo ‘eres mi perfecta Teresa’ supe que iba por el camino correcto. Nunca he gozado y sufrido un personaje al mismo tiempo como con ella”.

—En varias entrevistas dijiste que tenías mucho de ella.

—Ella no quería tener hijos, porque no quería sufrir ni amar a nadie, ya que todo lo que toca se muere. Es una situación en la que he estado. Hoy no quiero tener hijos, pero no sé si mañana se me va a antojar. No sé si los llegaré a tener, pero al igual que Teresa no es algo que me preocupe.

—Huiste de México porque no querías ser la típica heroína de teleseries, ¿no te da miedo encasillarte en las narconovelas?

—No, para nada. Me interesan los personajes fuertes con historias potentes. Eso me moviliza. Ponerme en la piel de los que viven al límite me encanta. La Reina del Sur fue un fenómeno. Con Dueños del Paraíso hemos tenido gran éxito pero yo sigo trabajando duro.

—¿Cómo fue trabajar con Jorge Zabaleta?

—Increíble. Es imposible no tener química con él. Uno entiende por qué es el gran galán de Chile. Claro que podría hacer carrera en Estados Unidos pero no sé si es eso lo que él realmente quiere.

Aunque no sabe si podrá asistir al estreno de la película Los 33 en Santiago en agosto próximo, Del Castillo asegura que difícilmente podrá olvidar lo que fue el rodaje. “Estábamos en un desierto y padecimos las consecuencias del calor y la arena, había remolinos de arena impresionantes, las escenas fueron muy difíciles, más porque el tema de la película es muy emocional. Conocer a los mineros fue una de las experiencias más fuerte que he tenido. Todavía me siento flotando por esa historia”, cuenta.

Soltera, con dos fracasos matrimoniales a cuestas, confiesa que “después de estar toda mi vida emparejada es la primera vez que yo soy mi propia pareja y la verdad la estoy pasando de maravillas. Imagínate que veo trabajos míos de años pasados y encuentro que hasta me veo mucho más vieja. Claro si no lo estaba pasando bien y eso se refleja en la expresión, ahora voy más liviana y sé que la única obligación que tengo día a día es ser feliz y nada más. Además, me doy muchas más licencias que cuando era más chica y me cuidaba al máximo en todo. Ahora la paso mucho mejor. No soy de irme de fiestas todos los días, pero encuentro los espacios para divertirme, para gozar”, asegura.

A sus 42 años, Del Castillo ha sido varias veces protagonista del debate farandulero hispanoparlante. A sus bullados romances se suman confesiones que han levantado polvareda entre sus seguidores, como cuando reconoció que fue víctima de violencia intrafamiliar durante su primer matrimonio con el ex futbolista Luis Díaz.  Pero nada caló más hondo entre sus compatriotas que sus dichos sobre el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, líder del Cartel de Sinaloa.

“Hoy creo más en el Chapo que en los gobiernos que me esconden verdades aunque sean dolorosas, quienes esconden la cura para el cáncer, el Sida para su propio beneficio y riqueza”, decía parte de la misiva que publicó en su cuenta de Twitter y que encendió las alarmas. Lejos de echar pie atrás, Kate utilizó la misma red social para responder las críticas. “Soy bastante ignorante e inculta, pero eso no me quita el derecho a expresarme, levantar mi voz o escribir mis creencias, porque son sólo eso, creencias muy personales”, explicó.

—¿Te acomoda el rótulo de la nueva María Félix?

—Qué lindo comentario. Es un tremendo honor, pero nadie va a superar a la “Doña”. Además, cada uno vive su propio tiempo y las comparaciones son pésimas porque crean presión en uno y de alguna manera ensucian la carrera del otro. Yo no soy igual a nadie, soy Kate y punto.