La última fascinación del público seriéfilo -aparte de Luis Miguel: La Serie - es El Bosque (La Forêt), una de las varias producciones francesas a las que hemos podido acceder gracias a Netflix.

Como ya lo anuncia en su título, la historia suma entre sus elementos un bosque omnipresente, un pueblo pequeño, familias que se conocen entre sí, niñ@s y adolescentes que van a la misma escuela (y que suelen circular en bicicletas) y la desaparición de algun@s de ell@s.

Y sobre todo, un montón de secretos oscuros por descubrir.

Como Stranger Things, la alemana Dark , la española Bajo sospecha.

Cada cual con un espesor muy distinto (las dos primeras, con elemento fantástico incluido).

Porque por ahí comienzan las diferencias.

 SUSPENSO, THRILLER Y MELODRAMA

Quizás la mayor virtud de El Bosque es que se trata de una miniserie que se despacha en 6 capítulos de menos de una hora cada uno, que aprovecha extraordinariamente los exteriores y que arroja suficientes puntos de giro como para dejar felices a l@s fans del suspenso y el thriller.

Como contrapartida, hay que decir que hacia el final las derivadas y rizos se pasan un poco de rosca y que tras un espléndido primer episodio lleno de situaciones y personajes intrigantes, le sigue un segundo capítulo que se siente muy de relleno.

Nada que afecte el buen sabor de boca que termina dejando un relato muy entretenido, que se vuelca, en su último tramo, hacia el melodrama (aunque transita hacia allá de una manera bastante fluida y natural).

La amplia galería de personajes permite que -salvo el episodio ya citado- vayan floreciendo las historias, surgiendo situaciones nuevas y enganchadoras.

Ello, a riesgo de perder el eje: porque si bien los cuentos de pueblo chico-infierno grande son corales, es necesario que el espectador pueda seguir el hilo de la trama a través de los ojos de alguno de ellos.

Y en El Bosque esa es la gendarme Virginie Musso (Suzanne Clément), felizmente casada con Vincent, madre de una adolescente (adoptada), Maya, y un chico un poco menor.

Pero su protagonismo será desde la partida disputado por la especial profesora de literatura, Eve Mendel (Alexia Barlier), una mujer atractiva y de aspecto atormentado, cuyo difícil pasado la hace muy cercana a sus alumn@s.

En el primer episodio los guionistas echan prácticamente todas las cartas: la llegada del nuevo capitán de la comisaría, Gaspard Decker (Samuel Labarthe); las tres adolescentes conflictivas; el director de la escuela; y el bosque de Fays, donde desaparecerá Jennifer.

La chica es amiga de Maya y de Oceane, quien vive sola con un padre aficionado al alcohol y problemático.

La búsqueda de Jennifer echará a andar no solo a la habitualmente amodorrada policía de Montfaucon, el tranquilo pueblo de la región de las Ardenas donde transcurre la historia, sino que irá destapando cloacas y dolorosos episodios nunca resueltos.

Lo primero es la constatación de cuánta distancia pueden lograr poner l@s adolescentes entre sus padres y su mundo.

Luego, y a medida que se van sucediendo los episodios, finalmente, como en un dominó, casi nada termina siendo igual en Montfaucon, ese lugar donde todos estaban seguros de conocerse muy bien unos a otros.

DATO CURIOSO: esas extasiantes vistas aéreas y el bosque con sus cabañas fueron filmadas en Bruselas.

DOS FRANCESAS, UNA FRANCO-BRITÁNICA

La Mantis. Carole Bouquet encarna a una asesina serial que lleva 25 años encarcelada, a la que de pronto la policía deberá recurrir: ha aparecido un/a “copycat”, esto es, un criminal que copia con exactitud sus rituales.

Marseille. Un intenso y fascinante drama que tiene al medio a un político (Gerard Depardieu), alcalde de Marsella, apasionado por su oficio y que ama a su ciudad.

Spotless. Un drama franco-británico intenso y violento, muy bien logrado.

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