Sofisticación, rascacielos vidriados, restoranes elegantes, tiburones en acción.

“Suits” parece más una serie sobre yuppies siglo XXI que una de abogados, que es como se la presenta. Ciertamente sus protagonistas lo son. Y pertenecen a uno de los bufetes más grandes y prestigiosos de Nueva York.

Literalmente huyendo de un lío, Mike Ross (Patrick J. Adams) un chico brillante, con memoria fotográfica sobrehumana, que ha sido expulsado de la escuela de Derecho y que se dedica a suplantar a postulantes en sus exámenes, llega a una entrevista de reclutamiento con Harvey Spector (Gabriel Macht).
La firma de Spector sólo acepta a licenciados de Harvard, pero Harvey, un tipo arrogante hasta el desagrado, ve que puede sacar provecho teniendo a este chico de asistente. Aunque deba ocultarle la verdad a todo el mundo en la oficina.

“Suits” es una serie marcadamente masculina (como lo sugiere su nombre) que intenta disimularse como tal teniendo a una mujer como la gran jefa, Jessica. Más algunos romances de agregado por ahí.

Pero si Harvey puede ser desagradable, ni comparado con Louis (Rick Hoffman, un casting muy bien hecho), el rival declarado del primero.

Editada y construida a ritmo trepidante, como si fuera una serie de acción, las exageraciones y ostentaciones pueden llegar a cansar. El que aporta el matiz aquí es Mike, el único que parece humano en esta jungla de depredadores.

Aún así – o quizás por eso- la serie termina siendo seductora y hasta adictiva. La evolución de los personajes y las nuevas situaciones que se van planteando ayudan mucho a ello.
Asómese y vea. Quizás cae seducido/a.

Dónde: Netflix.
Cuánto: 3 temporadas disponibles (estrenada en 2011 en USA Network).

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