El no se inmuta: “Todos pasamos por momentos de presión y frustraciones, si fuéramos más espontáneos seríamos más libres”.

Cristián Sánchez es un claro ejemplo del Macho Beta. Un hombre que dice lo que siente, que llora, que está dispuesto a dejar todo por su hijo y que no le aproblema que su mujer, la animadora Diana Bolocco, gane más que él… Por el contrario, lejos del estereotipo del proveedor, decidió renunciar al programa que conduce hace una década en Radio Infinita, sólo por estar más con Facundo, su primer hijo, hoy de siete meses.
“Mi contrato radial termina a fin de año. El 31 de diciembre me lo voy a llorar todo”, dice evidenciando su asumida facilidad para las lágrimas y que hace poco le pasó la cuenta en plena transmisión de La mañana de Chilevisión; en la sala de edición decidieron cambiar al aire una nota que ya estaba anunciada, y el animador —quien se reconoce perfeccionista y que le gusta participar en cada decisión— no aguantó más. Fue la gota que rebasó el vaso luego de un año complejo, marcado por el bajo rating del programa y una serie de cambios en el equipo detrás de cámara, sin que hasta ahora se afiance la línea editorial.

“Fueron lágrimas de rabia, de impotencia… —dice abordando el asunto por primera vez—. Tengo mi productora (Circo, realizadora de la serie Solita Camino, elogiada por la prensa), sé de muchos temas, me gusta involucrarme en todo y la improvisación me descolocó”. Menos gracia le causó que el asunto trascendiera a los medios. “No me gustó que se filtrara. Los problemas de equipo deben quedarse ahí”.
Sin duda ha sido un año fuerte. En octubre viajó a la selva peruana para conducir el primer reality de CHV: Amazonas, que trasladó a una serie de controvertidas figuras al corazón de la tribu de los Bora. Las grabaciones lo tuvieron varias semanas lejos de su hijo —entonces de cuatro meses—, a quien veía a través de Skype. Alejado de su familia (“todos los días se me caía un lagrimón”), en terreno él y su equipo enfrentaron un clima hostil. Los medios peruanos dieron cuenta del programa y los ciudadanos no vieron bien la presencia chilena en la zona. La cosa se puso aún más tensa cuando uno de los aborígenes fue invitado a Chile a participar de un estelar farandulero. El episodio culminó con toda la producción regresando a Chile y adelantando el fin del reality.

Sánchez no alcanzó a reponerse cuando debió retomar la conducción del matinal, justo cuando Eva Gómez partía de vacaciones, lo que generó una serie de comentarios de que los conductores no se llevaban bien y que apenas se ‘tragaban’…
Sentado en la terraza del Hotel Noi, él desmiente los rumores:  “No he tenido ningún episodio raro con Eva, al contrario, le tengo mucho cariño; me impresiona lo transparente, leal y cariñosa que es. Muy distinta a la imagen que existe de ella”.
Pero las noticias en torno al matinal no paran. Ahora es la contratación del periodista Julio César Rodríguez, quien en marzo se integra al programa como panelista o bien —y hacia allá apuntan los dardos— como animador junto a Carolina de Moras, quien acaba de firmar con CHV.
Cristián Sánchez evita polemizar sobre el tema. Al contrario, dice que sería ideal una animación coral, con varias figuras, y que ahí el nombre de Rodríguez sería un aporte. Aunque también es autocrítico. “Este año he rendido la mitad; para dar el ciento por ciento necesito ciertas condiciones y me falta un buen soporte para jugar en mi cancha… Aspiro a un programa variado, con información, entretención, consejos y mucho humor. La gente ya está cansada del drama. Hay que encontrar la tecla adecuada. Por lo mismo, el próximo año no sé si sigo, aún no lo tengo decidido”.
—¿Está evaluando si seguir o no en el matinal?
—Sí… (dice sin ganas de profundizar más en el asunto).
—La gente lo sigue identificando con Canal 13, ahí partió su carrera. ¿Le gustaría volver?
—Soy como los jugadores de fútbol cuando se van al extranjero: sueñan con volver al equipo que los formó. En el 13 viví momentos espectaculares, conocí a Diana y tengo muchos amigos, por eso me identifico y sé que voy a volver. En CHV también he tenido años espectaculares, lo he pasado muy bien, aunque este 2012 no ha sido tan positivo. Sí destaca su rol como conductor del Festival de Olmué 2013: “Estoy orgulloso de un festival que busca fomentar y enaltecer nuestra cultura. Cuando se importan tantos formatos de TV es muy valorable centrarse en la identidad”.
De hecho, Sánchez es crítico a la hora de hablar de los contenidos de la TV. “Está excesivamente basada en los reality, la farándula y los concursos. Es peligroso; el animador se está convirtiendo en un presentador. Hay poca libertad para mostrar tu real potencial. Faltan estelares y que estén bien hechos. Por algo a Vértigo le ha ido tan bien”, observa sobre el espacio que conduce su mujer.

SE LE ENCIENDEN LOS OJOS CUANDO HABLA DE FACUNDO. Desde los 25 años que soñaba con ser padre y lo consiguió a los 40. “Me llegó en el momento preciso. Es una tremenda fuente de energía: puedo tener cualquier problema pero lo veo y no me importa nada. Con los hijos de la Diana me pasa igual: el amor por ellos no se acaba nunca”.
Su relación marcó un cambio radical en su vida. Hijo de una familia conservadora, sus padres llevan varias décadas juntos y de los siete hermanos (todos hombres) él fue el primero en cargar con una separación.
“He sido rupturista y ellos se han ido adaptando. Recibieron a Diana con gran cariño”.
—No sólo ahí ha sido innovador. Dejó la radio y probablemente ganará menos que su mujer.
—Me da lo mismo, o sea, me encantaría ser dueño de casa… No tengo ningún problema con que Diana gane más. Si ella me dijera quédate en la casa y te mantengo, ¡yo encantado! Instauraría el minuto feliz, que todos hagan lo que quieran sin ninguna restricción. Como ambiente, maravilloso, pero sería el caos total.
—Diana afirma que tiene desarrollado su lado masculino y usted resultó más emocional.
—Sí, ella es mucho más resolutiva, clara y decidida. Tenemos los roles cambiados pero nos complementamos súper bien. Eso del macho recio y la hembra sensible son conceptos anticuados; ahora en la pareja es necesaria  una personalidad dual: saber contener y también abrirse, ser sensible y dejarse apañar cuando es necesario.
—¿Pero cuánto le ha pasado la cuenta ser un hombre sensible? A nadie le fue indiferente el episodio del llanto en el matinal…
—Es injusto, todos pasamos por momentos de mayor presión y frustraciones, pero tendemos a reprimirnos; si fuéramos más espontáneos seríamos más libres.
Sánchez reconoce que con la llegada de Facundo la relación cambió. “Fin de semana por medio los niños se iban con su papá y nosotros nos quedábamos como pololos quinceañeros, pero las cosas se resintieron. Ahora estamos enfocados en no perdernos: la pareja es la base; si nosotros estamos está bien, todo va bien, si no, todo se desmorona. Así que tenemos nuestros ritos instaurados: nos hacemos invitaciones. Hace poco estuvimos en este mismo hotel… (dice con cara de pícaro)”.
—Diana contó que se casaban en marzo, ¿qué tal va con los preparativos?
—Sí, así supe (ríe). Estamos un poco encima, pero esa es la fecha que puso Diana y hay que acatar, jajajá. El otro día le propuse a Tonka que hiciéramos un casorio en conjunto con Parived.
—¿Cómo se lo imagina?
—Una buena fiesta. Con Diana nos gusta el rito, tenemos muchas ganas, aunque me siento casado desde el día que la conocí.
—Querrán tener más hijos.
—Sí, por lo menos una Dianita. Muero por una mujercita. Tengo seis hermanos hombres y la Diana tiene dos niñitos… Pero hay que esperar un poco.

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