Son los hombres rating de TVN. Como los galanes de Separados, Jorge Zabaleta (42) y Alvaro Rudolphy (48) no sólo arrasan con la sintonía, también han superado al imbatible reality del 13 Pareja perfecta.
La nocturna logró imponerse con la historia de un grupo de hombres que deciden separarse e irse a vivir juntos a una casona de Ñuñoa, en que Zabaleta (Pedro Armstrong) hace el papel de marido sometido que se rebeló a su mujer; y Rudolphy (Jaime Matthews) un cirujano plástico adicto al sexo que no puede dejar de engañar a su señora. “No nos parecemos en nada, ¡nada!; es el  personaje más distinto a mí que me ha tocado”, dice  Alvaro a modo de defensa. Luego trata de arreglarlo para sonar más creíble. “Quizás en una época lejana pasé por eso; vivía en un buen departamento, solo, haciendo TV, ganando bien, pudo pasar, pero duró lo que duró”.
Casa de solteros, mujeres por doquier, libertad absoluta; para muchos ‘el sueño del pibe’, menos para ellos que coinciden que los hombres separados en Chile lo pasan muy mal. “Quedamos muy solos. Ya es hora de que se legisle para que los padres también nos quedemos con la custodia de los niños”,  sostiene Zabaleta.

Cada uno tiene su historia. Jorge fue papá joven, pasó muchos años separado de su pareja Francisca Allende, con quien más tarde se reencontró y hoy forman una familia estable junto a sus hijos Raimundo (16), Milagros (6) y Antonio (4). Al punto que después de 20 años, piensan casarse. “No podría estar sin mi mujer, mi vida no es completa sin ella”.
Alvaro, por su parte, era un soltero empedernido, se resistía al compromiso. Era solitario, hermitaño; cargaba con muchos miedos y mañas…, hasta que se enamoró de la periodista Catalina Comandari. Se casaron el 2008, y hace un año y medio, a los 46 se convirtió en padre de la pequeña Eloísa. “Me arrepiento de no haber sido papá antes”.
Han empezado a hacerse amigos. Trabajaron juntos por primera vez el año pasado en la teleserie La familia de al lado, y han comenzado a descubrirse. “Ya tuvimos sexo la semana pasada”, lanza en broma Rudolphy. Jorge le celebra: “Alvaro es muy divertido, me causa gracia su humor, lo mañoso y ordenado que es. Como será que en el estudio ¡tiene un gancho especial para sus chaquetas! Y cuando Claudio Arredondo se lo escondía, ¡quedaba la cagá!”. Rudolphy a su vez cuenta que tenía otra imagen de su compañero. “Pensaba que era más seco, frío, distante, y me impresionó lo afectuoso. El otro día nos invitó a su ‘latifundio’ (en Papudo) y es el gallo más generoso y cálido que hay”.
A pesar de que se complementan bien, son muy distintos. Mientras Jorge es más contestatario, desordenado, debe pelearle a los kilos y le gusta la parrilla y el choripán —“soy el típico guatón parrillero”—, Alvaro es más cauto, meticuloso, y por más que trata de engordar, ¡no sube un gramo!
Si algo tienen en común, es que ninguno responde al prototipo de galán. No son de gimnasio, pectorales ni oblicuos marcados, y con suerte usan crema hidratante, aunque por facha y estilo no se quedan. Si hasta pasarían por metrosexuales. “Menos mal que no estamos en EE.UU. o Venezuela, allá la competencia sí que es fuerte”, se conforman entre risas.
—¿Esperaban el éxito de Separados?
—Jorge Zabaleta: Le tenía fe. El guión es atingente, ágil, divertido, identifica a mucha gente, y a través de la comedia puedes decir las cosas más atroces.
—No era fácil competirle al reality del 13, ha dejado a varios heridos en el camino…
—Alvaro Rudolphy: Nos vendieron que los realitys eran realidad, pero nos dimos cuenta de que son súper pauteados. Frente a eso, la gente optó por la ficción de frentón.
—Al parecer el público ya no engancha con cualquier cosa, que se refleja en la alta sintonía de Los ’80 o El reemplazante.
—A.R.: La gente también busca identificación, y Los ’80 es el reflejo de una época friccionada que nos toca a todos.
—¿Y por qué creen que no funcionaron Las Argandoña?
—J.Z.: No las he visto, jamás he sintonizado un reality. No sé de qué se tratan, y no por prejuicios ni por estar en contra, no me llaman la atención. Sí sé que jamás participaría en alguno. Tengo algo más que mostrar que mi vida privada.
—¿Bajo ningún precio?
—J.Z.: Ah pucha, si me ponen 10 millones de dólares, ¡altiro poh!
—A.R.: No, ¡estai loco hueón!, no podría encerrarme por tantos meses; echaría demasiado de menos a mi familia.

“A LOS 40 SE VIENE LA REBELIÓN DE LOS HOMBRES”, reconocen. “Es como el entretiempo de un partido de fútbol. Tienes esos 15 minutos para analizar cómo vas, si te están ganando o estás goleando. Y como estás cansado, aplicas más cabeza y estrategia para el segundo tiempo”, sostiene Alvaro.
—También es el momento de revisar las relaciones…
—A.R.: Soy nuevo en estas lides. Reconozco que me arrepiento de no haberme casado antes, ¡qué ganas de haber sido papá más joven!
—¿No se sentía preparado?
—A.R.: Tenía miedo, prejuicios. Con el matrimonio se me relajó la vida, hoy es mucho más alegre, llevadera, plena, integral. Tuve un vuelco positivo; ahora me siento completo.
—Su caso es totalmente distinto, Jorge.
—J.Z.: Con mi mujer llevamos 20 años juntos, y como dice Alvaro, a los 40 hay un balance obligado. Es la mitad de tu vida, y analizas qué hiciste y qué no. Me tracé un camino, y  lo he hecho tal como he querido. Estoy en un período de mucha tranquilidad por ver a mis hijos bien, a Francisca contenta, con un equilibrio emocional, económico y aún joven. Lo que más me gusta de esta etapa es que se acabó la ansiedad. Hoy selecciono donde invierto mis energías, mi confianza, sé quiénes son mis amigos y entendí que el trabajo no es lo más importante.
—¿Cuánto le costó entenderlo?
—J.Z.: Mucho. Por suerte tengo una mujer que me dijo ‘para’. Lo comprendí cuando me fui de Canal 13. Me costó, lo pasé mal, eché mucho de menos, pero fue la mejor decisión para estar bien parado. La Francisca ha sido gran compañera, no es fácil seguirme el ritmo y bancarse un marido famoso. Pasamos por momentos difíciles, nos distanciamos un tiempo, pero hoy tenemos las líneas tiradas para adelante. Sabemos adonde queremos llegar, nos proyectamos juntos.
—¿Cómo vivió su etapa de separado?, muchos quieren recuperar el tiempo perdido, se lanzan al sexo desenfrenado.
—J.Z.: Al final lo pasas mal. Ahora, si te dieran permiso una vez al año sería ideal. Con mi mujer tenemos esa regla y nos vamos una semanita solos de vacaciones. Ella viaja con sus amigas, se bañan, bucean; y yo parto con los míos en moto, hacemos viajes entretenidos. Hay que darse esos espacios.
—¿Con algún límite o restricción?
—J.Z.: No, y sin preguntas. La confianza es clave en una relación. La que está basada en los celos está condenada a la muerte.
—¿Nada de celoso?
—J.Z.: ¡Cero! Mi mujer un poco más…
—¿Y su señora, Alvaro?
—A.R.: Que seas conocido y se te acerquen crea una suerte de resentimiento que hay que manejar. Lo divertido es que se asocia una semanita de libertad con carretes desenfrenados, pero por lo general terminas en un asado con los amigos.
—J.Z.: Si poh hueón, si a nuestra edad te mandai un carrete de aquellos, ¡y ocupai el resto de la semana en recuperarte!

“EN CHILE LA GENTE SE SEPARA PORQUE NO HAY TOLERANCIA”, sostiene Jorge. “Con Francisca hemos pasado por períodos buenos, malos, difíciles; pero al final somos un equipo. Las parejas no parten de esa base. Muchas se casan sin conocerse, y frente a un problema se quiebran, sin pensar que el mal momento pasará. El matrimonio hay que defenderlo, cuidarlo, ¡es tu empresa más importante!”.

Lea la entrevista completa en la edición del viernes 30 de noviembre.

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