Soy “tevita” y ahora me he enganchado con las series danesas y suecas. Tienen el “realismo” como una de sus características más definitivas; en ellas es posible reconocer las turbulencias políticas y personales, identificar a otros o vernos a través de sus personajes. Ahora veo en la televisión lo que muchas veces he leído en diarios de los cinco continentes: lo que sucede cuando la codicia y la ambición desesperan y corrompen.

Religiosamente, cada domingo, sigo una nueva serie: Bedrag (“estafa” o “engaño” en español). Combina delitos económicos —relacionados con un escándalo energético—, especulaciones de la bolsa, las vinculaciones con el mundo político y las zonas “grises” de la ética y la moral. Todo es ficción, pero todo podría ser real, por eso me gusta tanto: los malos no son del todo malos, los buenos tienen sus caídas y los temas son tan cercanos como se puedan imaginar: carácter, política, manipulación, amor y sexo –naturalmente-, medioambiente, los dilemas morales y éticos a los que todos nos enfrentamos en algún momento.

Todo comenzó hace unos años con las tres temporadas de la serie Forbrydelsen (conocida por The Killing, su adaptación norteamericana), ambientada en un departamento de policía de Copenhague donde la investigadora Sarah Lund, con su característico sweater tejido investigaba intrincados asesinatos. Dicen que el príncipe Carlos de Inglaterra y su mujer, Camilla, duquesa de Cornwall, no se perdían episodio; de hecho, cuando estuvieron de visita en Dinamarca, la duquesa recibió el icónico sweater de manos de la mismísima Sofie Gråbøl, quien encarna a Sarah en la serie.

Pero volviendo a las series, después me atraparon las tres temporadas de Borgen que, por lo que me han contado, varios han visto con auténtica devoción en Chile. Es la historia de Birgitte Nyborg, Primera Ministra danesa, a quien mis amigos chilenos comparan —para bien o para mal— con Michele Bachelet. De hecho, en una entrevista que le hicieron a la Presidenta en CARAS, ella contaba que le habrían regalado las tres temporadas de la serie para su cumpleaños. ¿La habrá visto?, me pregunto. Porque Borgen es la historia de una carismática dirigente de un partido político, que llega a convertirse en la líder política del reino. Hay sacrificios personales, lobby, idealismo y realidad, consecuencias políticas y personales. Para qué hablar de esa relación de amor y odio, casi enfermiza y absolutamente apasionada entre los medios de comunicación y el poder político. Un vínculo difícil, de complicidad y condicionamiento mutuo, cuyos efectos tienen a su vez un impacto en nosotros, los ciudadanos.

Como ven, los temas si bien son locales —todo sucede en Dinamarca o Suecia— son perfectamente extrapolables y reconocibles en cualquier parte del mundo. Los actores, sin ser nombres muy conocidos —además son difíciles deletrear— son dueños de actuaciones tremendas y dan vida a sus personajes de manera rigurosa y convincente, en especial a sus lados disfuncionales y oscuros. Vemos desarrollarse los problemas reales de pareja y familia que van en paralelo con los desafíos políticos, como cuando —en la vida real— la Presidenta Bachelet se encuentra en medio de un torbellino político a causa de las acciones de su hijo y su nuera. Las series danesas y escandinavas, en general, tienen el “realismo” como una de sus características definitorias; en ellas es posible reconocer las turbulencias políticas, así como las personales y nos podemos identificar y vernos a nosotros mismos o a personajes de nuestro entorno, en algunos de los caracteres de las tramas.

Este invierno, de momento, estoy enganchada con la nueva historia de crimen económico, en tiempos post-crisis financiera, que impactó con fuerza la economía mundial y a las personas. Sigo las pequeñas historias de ricos, pobres, trabajadores y ejecutivos, cuyos niveles de codicia, moralidad, decisión para estafar o no o hacer lo que sea, se ponen a prueba en un intento desesperado por mantener el estilo de vida que han querido toda la vida. Ahora veo en la televisión lo que muchas veces he leído en diarios de los cinco continentes: lo que pasa cuando la codicia y la ambición desesperan y corrompen. La vida misma.

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