Todavía no se le perdona. Sonríe, gana millones, produce un reality, tiene tiempo para sus hijos, su nombre ya es marca en la moda. Y, a los 49, se ve estupenda. Pero Sarah Jessica Parker está en deuda con millones de mujeres del mundo a las que en 2004 dejó sin referente al cierre de la serie Sex and the City, y a las que decepcionó con dos películas horribles y tontonas que tiñeron el legado de una de las comedias históricas de la TV.

Una década más tarde, ese compromiso con una generación de admiradoras del programa está camino a cerrarse. En estos años la actriz tomó aire fresco, nuevamente puso el foco en la televisión y retomará el protagónico.

Parker apunta directamente a las viudas de Sex & the City con un show para la cadena que la convirtió en un icono pop: HBO.

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El nuevo proyecto se llama Into the Fire. Según reveló la editora fashion Joanna Coles durante una convención en Cannes, la serie sigue las correrías de las mujeres ya pasados los 40 y 50 años. 

En esta ficción Parker está casada y se involucra en un amorío. Pero más allá de la pluma de los guiones, esta historia espera reflejar la realidad de una tendencia silenciosa que crece dentro de la generación de casadas en esas edades.

“Descubrimos mientras investigábamos para este programa que ellas, luego de cruzar los cuarenta, tienden a los affaires… Y en la televisión no existen muchos personajes femeninos, especialmente en ese grupo de edad, que muestre lo que está pasando en sus vidas”.

La aventura de la ‘heroína’ parte dentro de un contexto que se repite en varias latitudes. En el caso de esta producción, la protagonista es infiel luego de renunciar a un buen trabajo conduciendo un talk show, para dedicarse a la vida doméstica y criar a sus hijos. 

Como ejemplo, en la conferencia de Cannes Sarah Jessica se refirió a la película Infidelidad. Su éxito en taquilla le demostró que la historia no fue para nada casual. Y en el mundo real, estas escapadas pasan discretas y no terminan necesariamente con la muerte de una persona. 

La vara será alta para su retorno, considerando que el show femenino —también ambientado en Nueva York— que se lleva los premios y tiene estatus de fenómeno generacional es la audaz comedia Girls, donde su protagonista (Lena Dunham) no tiene ningún pudor frente a la cámara. Es uno de los programas que reposicionó a HBO, después de la arremetida de cadenas como AMC y Showtime y la plataforma web Netflix.

Parker no ha dicho si el nuevo proyecto cruzará tabúes, como sí lo logró a fines de los ’90 con  Sex and the City. En esa propuesta se reveló cómo las mujeres hablaban y experimentaban el sexo. Y los medios —desde la revista Time a las de moda— reaccionaron a su guión, donde no hubo eufemismos para describir la vida íntima de cuatro amigas profesionales. En cada capítulo se reían de sus fracasos y accidentes eróticos, y se acompañaban en días de corazones rotos.  

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En Cannes, de acuerdo a lo que ella desliza en sus declaraciones, la mirada del nuevo programa aspira a ser más profundo. “Realmente se trata de mostrar una década en particular de la vida de las mujeres. Es un tiempo en que ya has hecho algunas elecciones y descubres que quizá no han sido las correctas, por eso puedes sentir que estás arrepentida del pasado”.

¿Qué pasa con la infidelidad como tema? “Estás en conflicto acerca del amor y te quieres sentir completa, pero también experimentar una conexión real (con un hombre)”. Por eso cuando estaban delineando ese retrato para su protagónico, descubrieron que muchas de esas madres y esposas de 40 y 50 años están involucradas con un amante. 

En la vida real, Parker lleva un matrimonio de diecisiete años con el actor Matthew Broderick. Con un hijo (James Wilkie, de 11) y las mellizas Marion y Loretta —que nacieron en junio de 2009 vía vientre sustituto—, la artista sabe de las vicisitudes de un hogar.

Y aunque desde que terminó Sex and The City los paparazzi la ven más en el plano cotidiano por Manhattan, Parker no deja el negocio. Todo lo contrario, es una máquina a la hora de hacer dinero con su nombre: ropa, fragancias y, obviamente, zapatos tienen su firma.

¿Amantes? Aunque los fans todavía la ven como Carrie Bradshaw, ella nunca sucumbió a la ficción… Y en este caso es lo mismo. Sólo confundió fantasía y realidad cuando estuvo al frente de un par de tacos de Manolo Blahnik. ¿La culparían?