Transcurre en Londres, pero puede estar ocurriendo en su barrio, o a la señora que se sienta a su lado en el Transantiago o al caballero del Metro.
Run, la miniserie británica que emitió en 2013 Channel 4, es un drama con mucho de thriller —hay una permanente tensión, que no suelta— sobre personas corrientes, al borde del riesgo social, no del todo desamparadas, pero de una precariedad estremecedora.

No son seres marginales, son personas que luchan por sobrevivir, sin apoyo; gente, en lo profundo, muy solas. Porque son rechazados de una u otra forma, incluso por sus cercanos.
Son 4 episodios que se pueden ver de manera independiente —como películas de menos de 1 hora de duración— aunque los personajes, en alguna escena, en algún instante, se relacionan con los otros.

Cada capítulo lleva el nombre de su protagonista:
-CAROL: una mujer que trabaja en una tienda donde roba celulares que luego vende a una joven china. Ella está a cargo de sus dos hijos adolescentes, patéticamente inútiles, torpes. El padre, del que está separada, es un tipo violento, un maltratador clásico. Son sus hijos los que la ponen en una terrible encrucijada.
-YING: una joven inmigrante china “sin papeles” que ha contraído deudas con las mafias. Se encuentra con un buen samaritano que termina pagando por ello (no es gratis ser solidario). Ying corre, huye, pero ¿hacia dónde?
-RICHARD: un hombre que ha topado fondo con la droga e intenta salir. Alguna vez tuvo una familia. Está en ese punto en el que ya nadie quiere saber de él: ni su madre, menos su ex, ni su amada hija. Y sus “amigos” lo tiran hacia abajo de nuevo. Hay una luz, un incentivo que lo guía hacia la salida.
-KASIA: una inmigrante polaca que al morir trágicamente su pareja se encuentra de golpe con unas cuantas duras verdades.

run-ok

Al final de cuentas todo trata sobre familias, de cualquier tipo, parejas, mujer sola con sus hijos, un padre que ha perdido lo que más ama, su hija; inmigrantes que sobreviven e intentan tejer redes; un niño del que no sabíamos y cuya presencia en este mundo nos indica que no todo está perdido.

Son historias dolorosas, muy bien narradas, sobre seres que de una u otra forma están atrapados, que tienen muy pocas opciones para salir de los problemas que los acosan y menos de cambiar la poco gratificante vida que llevan.
En ese estado poco luminoso (todos alguna vez nos hemos visto adentro de un túnel) los seres humanos solemos adoptar decisiones erradas, algunas fatales y por los motivos equivocados. Eso es correr hacia adelante, sin mirar atrás, ni al lado, ni siquiera lo que se nos viene encima. Correr.

Run es dura, es esa violencia del mal vivir que está ahí mismo a la vuelta de la esquina de cualquier ciudad (de aquellas que ni siquiera padecen el flagelo de la guerra).
Pero en cada una de esta historias hay mucha humanidad y, aunque es de esos relatos sin concesiones, hay sutiles momentos que alumbran la oscuridad. Como cuando a través de una puerta que nunca abre, una joven responde a la insistencia de su padre arrepentido con un apenas audible “maybe”. Y es como un rayo de sol luminoso en una tormenta oscura, en un túnel que no quiere mostrar su puerta de salida.

Serie: RUN
Dónde: En Netflix
Cuántos: 4 capítulos

Comentarios

comentarios