Un nada despreciable número de cuatro temporadas alcanzó a seducir a sus espectadores la soap opera “Revenge” (ABC), que está ahora disponible en Netflix.
La telenovela tiene su partida de nacimiento en Latinoamérica, pero en Gringolandia hace rato crearon su versión del género, a la que llamaron soap. (Bueno, ya hemos visto que los turcos lo más bien que lo hacen). Si la primera está cargada a los ciegos-de-los-ohos, los hijos perdidos, los machos alfa y la chica pobre linda y sufriente, en lo que se refiere a picar cebolla (o ciboulette, como prefiera) andan por ahí.
Por lo demás, y con todo respeto, “Downton Abbey” era una telenovela, finalmente; una lujosa, elegante y espléndida, con más carga de humor que de tragedia, pero telenovela al fin, con el aderezo de la descripción de época y situaciones políticas y sociales.

Lo que importa para cualquiera de las variantes es que sea en-tre-te-ni-da, que lo mantenga a uno como Sherezade, pendiente de lo que viene, de lo que le va a ocurrir a nuestro nuevos “amigos”.
Para que este milagro llegue a suceder se requiere, por cierto, una buena historia principal, cargada a las emociones más primarias, pero, sobre todo, que tanto personajes secundarios como los conflictos paralelos sean tan atractivos y fascinantes comeos tema eje, cosa que uno no se latee no más desaparecer LA protagonista.

También contribuye -y mucho- que ambientes y personajes sean bellos y glamorosos (lo que nos propina un golpe directo a nuestra parte aspiracional), no hasta el punto que los sintamos demasiado lejanos ni tan poco como para que decidamos que “para eso podrían contar mi vida”.

Por aquí va el mérito de “Revenge” (y de cualquiera que le vaya bien): protagonista y antagonista bellas, glamorosas, ricas; muchos secundarios entretenidos y con “viuda propia”; con base en Los Hampton (que hace ver a Zapallar como si fuera la playa grande de Cartagena en pleno verano); la tensión rico-pobre (bueno, los dueños del bar taaan pobres no son); y mucha intriga.

Para comenzar, Emily llega a este exclusivo balneario con un clarísimo plan de venganza (emoción primaria a la vista). Joven, bella y riquísima -todo por arte de la telenovela- se enfrenta a la “bruja mayor” del lugar, Victoria (la estupenda Madeleine Stowe), uno de los “peces gordos” en su plan.
Cuando la serie parte, en su primera temporada, es tan dinámica, que se puede ir tachando un enemigo por capítulo. ¡Una delicia!

No. No se trata de asesinatos (¡qué vulgaridad!). Son intrincados planes, bien masticados por Emily, que para eso tuvo tiempo (no sabemos bien a qué hora porque es muy requete joven, pero no seamos tan fijados) para organizar todo cuidadosamente.

Y algo muy importante (tomen nota en los canales nacionales): comienza con un asesinato en la playa, mientras se desarrolla la fiesta de compromiso de Emily con el encantador y guapo hijo de Victoria.

Eso se llama partir con un puñetazo, una red que ya deja atrapado al espectador: porque de allí habrá un largo raconto para llegar a este punto inicial.
Así, mientras ocurren insidias y los planes de venganza se van cumpliendo, uno no deja de preguntarse cómo es que llegaremos al punto del comienzo.
Y todo ello en medio de almuerzos, tecitos, cócteles finísimos, con pura gente linda, casonas full decoración, grandes jardines, playas extasiantes y harto enredo amoroso escondido.

¿Quiere distraerse un rato?
Aquí tiene su opción.

“Revenge”.
Dónde: En Netflix.
Cuánto: 4 temporadas.

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