Josefina Montané es como una poderosa Afrodita en el estudio fotográfico. Un click aquí, otro allá y no muestra cansancio mientras la luz desaparece en el centro de Santiago.

Con su hija Colomba (8) y Mila de apenas cuatro meses en brazos, se ve llena de energía. Al observarla, cualquier mujer promedio tiene derecho a preguntarse ¿Por qué la repartición de belleza y vitalidad es tan desigual en el mundo? Todo sería muy injusto si, al día siguiente, no apareciera en una minúscula chocolatería a cara lavada y preguntara amablemente: “¿Tienes frío? Si quieres nos vamos a otro lugar”. Y así fue como esta entrevista se realizó en un café de Vitacura todavía más pequeño que el planeado originalmente.

‘Pin’ es observadora y empática, a pesar de su belleza distante al estilo Catherine Deneuve. Quizá porque su vida no ha sido fácil y se la jugó por construir un mundo personal, independiente del ambiente conservador donde le tocó nacer y donde le tocó enfrentar ser madre soltera a los 21 años. Un mundo también al margen del éxito y los comentarios sin filtro en la web por su rol en Soltera otra vez cuando cumplió su sueño de ser actriz. Su padre le aconsejó estudiar algo más tradicional —diseño—, lo que agradece porque recién hoy a los 28 años y tras una serie de ‘porrazos’ que cuenta aquí sin reservas, descubrió quién era realmente Josefina Montané.

—¿En qué momento lo supiste?

—¡Ahora! Te juro que recién ahora. Me siento mucho más empoderada. Más poderosa como mujer, una super woman.

—¿Qué pasó?

—Creo que influyó haber tenido mi parto natural (sin anestesia). Tengo la comparación con el primer embarazo de la ‘Colo’, donde yo era muy pollita. Una igual se pone más guerrera, pero cuando iba a los controles me decían todo lo que tenía que hacer y yo respondía ‘ya’, ‘bueno’.

—Además, vivías con tus papás.

—Eso marca una diferencia heavy. Somos cinco hermanas y siempre fui distinta. Ellas siguieron un camino más tradicional, mientras que yo tomé uno diferente, alternativo… sin irme tampoco a un extremo.

—¿Tenías una personalidad distinta?

—Fui la oveja negra en mi familia. Pasaba castigada y me tenía que escapar de la casa. Pero tampoco servían esos ‘castigos’ porque si me mandaban a la pieza yo estaba dibujando, en mi onda. Además, mi colegio (Apoquindo) era muy orientado a lo académico, ¿pero qué pasaba con la gente inclinada al arte, la música o la actuación? Eso no existía. Me sentía como encarcelada.

—¿Desde niña tuviste que crear tu propio mundo en medio de otro más conservador?

—Sí, y estoy feliz por eso. Ahora, también siento que como en mi familia hay amor, existe respeto.

—Colomba y Mila nacieron en diferentes circunstancias, pero las dos sin planificarlas. ¿Inconscientemente, desde chica, querías formar tu propia familia?

—Todo el rato, y Darko también.

—¿Cómo lograste crear tu propio mundo?

—Equivocándome harto. Mis hermanas no se ‘equivocaban’ tanto, mientras que yo iba de porrazo en porrazo. Por eso, me he tenido que levantar todo el tiempo.

—¿Cuáles fueron esos porrazos?

—Los hombres (Ríe). Me gustaban ‘los malos’…y era súper intensa.

—Tu primera experiencia con el bullying has dicho que fue cuando hiciste un comercial de Barbie.

—Sí, las niñas salían a los pasillos del colegio y gritaban “¡Mira la Barbie, la Barbie!” (Pone cara de bullying). Fue en mala, en mala.

—¿Qué pasó con los porrazos cuando creciste?

—Todo cambia cuando aparecen los hombres. Entonces empiezan los celos, la rivalidad, la competencia entre mujeres.

—¿Lo sentiste?

—Sí, pero yo no soy ‘especial’ como algunos piensan. También sentí celos y envidia; también odiaba a alguna niña porque justo era ella a quien miraba el que a mí me gustaba. Lo natural. Claro que no me refiero a mi curso, sino a los mayores que hacían esas típicas ‘listas negras’ donde yo siempre aparecía.

—¿De qué se trataban esas ‘listas negras’?

—Cuando los cuartos medios egresaban, se desquitaban con los profesores y alumnas que les caían mal. Te encerraban y tiraban pescado, pasaban carne cruda por la cara o cosas peores. Satánico.

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—¿Por qué aparecías en esas listas negras?

—Publicaban distintas listas durante el año como ‘advertencia’ para que cambiaras lo que, se supone, estabas haciendo mal. Entonces ponían ‘La Pin Montané por…’. Eran listas que los profesores sacaban porque eran puros garabatos.

—¿Por qué tanta rabia en ese colegio? 


—Era muy despectivo. Si te ponías los calcetines arriba de las pantys era como ‘eso es de la hija de la empleada’. Además, siempre te recordaban ‘somos la elite’ (Pronuncia esta última palabra con ironía).

—¿Cuando el 2012 apareció tu personaje ‘La flexible’ tuviste un déjà vu del bullying?

—Pero mucho más violento. No todos separan la ficción de la realidad y se lo toman en serio. De ser una N.N. pasé a estar en las portadas de los diarios y a ser trending topic en Twitter. Fue traumático.

—¿Cuántos seguidores tienes en Twitter?

—¿Unos 130 mil? Hoy no me meto tanto en Twitter, pero en ese minuto estaba full. Ahora filtro mejor. Por ejemplo, cuando aparecí en Vértigo fue demasiado el bullying porque dije que me comí la placenta cuando nació Mila. Aprendí que no tengo que leer mensajes de gente que no da la cara y ataca gratuitamente.

Pequeña crisis: tras el éxito de ‘Soltera otra vez’ y de una relación de pareja difícil, se dio cuenta de que necesitaba tiempo para ella y para su hija Colomba. El 2013 fue un año de introspección.

—¿Qué pasó?

—Terminé una relación. Fue con un pololo que me tiró un poco en contra de mi familia y amigas. Todos pensaban que me hacía pésimo.

—¿Por qué?

—Se mandó ‘algunas…’, pero tenía una personalidad distinta. Y a mí me gusta la gente especial, entrar en sus cabezas para entender por qué son así.

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—¿Te hizo sufrir?

—Sí. Fue de esas relaciones donde al final te gusta sufrir. Mi mamá me decía ‘Pin, ¿qué te pasa? Estás gris, horrible’. No me brillaba el pelo. Era un desastre.

—Quizá se puso inseguro por tu éxito.

—También. ¡Siempre tirándome para abajo!

—¿Terminaron mal?

—Fue una terminada, así, violenta (Hace un gesto con las manos).

—¿De los dos?

—Más de él. Fue para una Navidad en que me echó de su casa, con la Colomba. ¡Eso no lo iba a aguantar! El había sido mi apoyo cuando salió al aire Soltera otra vez, etapa que para mí fue súper fuerte. Sin embargo, hoy me doy cuenta de que fue un apoyo perverso.

—¿Cómo así?

—Fomentando mi inseguridad. No era un buen gallo nomás. Ahora, creo que debía pasar por una relación así bien desgastante y terrible para aprender. Después de vivir eso, de que me echara para una Navidad con mi hija, me cuestioné:‘ ¿qué he hecho mal en mi vida para bancarme a un tipo así?’ Me di cuenta de que necesitaba un tiempo para mí.

—¿Fuiste al sicólogo?

—Sí. Me hizo bien escucharme un rato.

—¿Qué descubriste?

—Fundamentalmente, aprendí a valorizarme, a ser segura. Antes, todo lo que me pasaba en el colegio me hacía sentir culposa y me preguntaba ‘¿A quién le hago daño?’. Por eso, quizá, también buscaba a esos hombres medio ‘malos’.

—¿Influyó en este cambio la Colomba?

—Claro, porque con una hija chica no puedes andar con cualquiera. Le puse un freno a mi vida. Lo que pasa es que sentía que me había saltado una etapa por haber sido una mamá joven. Mis amigas carreteaban y viajaban y yo dedicada a dar papa y a cambiar pañales. Trataba de no saltarme todo eso. Hasta que dije: ‘¡No más! Asumamos la realidad: eres mamá y no te pueden pasar a llevar’.

—Entonces decías que los hombres no se te acercaban, ¿Por qué Darko se atrevió?

—¡Es que fui yo quien me acerqué a él!

Josefina se ríe, pide otro café y se prepara para contar la verdadera historia que la llevó a casarse con el ingeniero comercial Darko Peric, también actor y ex modelo.
Mientras tanto, llega el otro café cortado y habla de su próximo personaje en la nocturna de Canal 13 Preciosas (su cuarta colaboración con el director Herval Abreu y su quinta en el canal). “Me la estoy jugando con todo”. Aquí pondrá en práctica lo que aprendió durante el taller de actuación con la técnica Meisner que tomó durante su embarazo. “Fueron seis meses donde estás obligada a salir de tu cabeza y a guiarte por tus impulsos. Como no tengo estudios de actuación universitarios, le saqué el jugo heavy.”. Amanda es una detective “Impulsiva y ruda. Power”. Fue Josefina quien propuso un cambió de look que la llevó a dejar su típica melena rubia y larga por una morena y corta. “Me costó acostumbrarme porque mi naturaleza es ser rubia. Un día me levanté y vi a una mujer castaña y pensé ‘qué fuerte’ no por el pelo oscuro, sino porque no es mi esencia”.

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—¿Y cómo fue tu historia con tu marido?

—Lo que me pasó con Darko fue muy divertido. Nos conocimos el 2008 en una fiesta cuando yo estaba pololeando con el papá de la Colomba con quien tenemos una muy buena relación. Justo él (Darko) estaba con un amigo mío y nos pusimos a bailar todos. Lo encontré súper mino. Al rato mis amigas me llamaban: “Ya Pin ¡Nos vamos!”, pero yo les dije “No, yo me quedo”. El me fue a dejar y me preguntó dónde estaba mi auto. “En la casa de mi pololo”, le respondí y él me mira y dice algo así como “¿Me estai…? ¿Para qué te quedaste si estás pololeando?” y yo le expliqué que lo estaba pasando demasiado bien. Después él se fue a Nueva York, yo quedé embarazada de la ‘Colo’ y cada uno siguió su camino.

—¿Qué te gustó de él aparte de que
 era guapo?

—Que era raro. Darko es freak, en buena. Cuando nos volvimos a encontrar yo fui súper seria, como ‘ya no soy la niña que era antes’, pero él pensó que se me habían subido los humos por esto de estar en la televisión. Nos volvimos a topar, me acerqué y ahí cachó que seguía siendo la misma (Risas). Nos pusimos a pololear a los tres días.

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—Terminaste enamorándote.

—Sí, porque además de ser muy inteligente, Darko es distinto. Me encanta la volá de vida que tiene. Admiro su templanza, paciencia, todo a su ritmo. Me ha ayudado ene a bajar las revoluciones y a ver lo que realmente es importante… Y también a él le pasa esto de que no es comprendido por todos (Ríe).

—¿Te transmitió un estilo de vida?

—Siempre le importaron temas como la alimentación. Lee mucho y lo que le hizo más sentido fue la dieta crudivegana que explica fisiológicamente por qué debemos alimentarnos de esa forma. Además, justo estaba comenzando su emprendimiento de jugos ‘La Prensa’. Pero también sabe que vivimos en sociedad y que alimentarse así no es muchas veces compatible con socializar.

—¿Son crudiveganos en la casa?

—No al ciento por ciento. No compro carne, sino pescado, pero si vamos a un restorán de carne vamos a pedir un pedazo de carne. No somos fanáticos. Además, por la ‘Colo’ debo tener de todo en la casa.

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—¿Cómo definirías el estilo de vida que tienes con Darko?

—(Piensa un rato) Consciente. Estar informados.

—¿Ejercicios?

—Ahora último he estado súper floja, pero siempre está en los planes hacer yoga. Es que no tengo tiempo. Todo el día es en función de la Colomba, de la Mila, de mi trabajo. En las noches trato de hacer algunos abdominales, elongaciones.

—¿Cómo te cuidaste durante el embarazo?

—Fui súper matea con los ejercicios para poder darme mis gustos tranquila. Tenía dos veces a la semana kinesiólogo e iba todos los días o tres veces a la semana a nadar.

—La decisión de tener un parto natural (sin anestesia), ¿la tomaste con Darko?

—No, fui yo la de la idea. Me picó el bichito en una conversación con unas amigas. Comencé a investigar hasta que me topé con un montón de información que me abrió los ojos a un mundo desconocido para mí. Durante el parto hay todo un schok hormonal que se libera con la oxitocina cuando tu guagua desarrolla los pulmones. Al final, la adrenalina y el miedo son los enemigos del proceso porque te impiden relajarte y que el dolor se transforme en un guía del trabajo de parto. Los libros te explican también cómo la culpa y el miedo han influido en que las mujeres no nos sintamos capaces de hacerlo.

—Además mejora el olfato como el de cualquier animal ‘mamífero’.

—¡Porque estás a la defensiva de cualquier depredador que pueda atacar a tu familia! Es impresionante. Entonces, mientras leía me iba sintiendo más este animalito con su guagüita (Se emociona).

—¿Sentiste algún dolor?

—En la piscina estaba súper relajada, pero de repente me dieron espasmos y empecé a pujar sin darme cuenta hasta que la matrona me dice “Tu hija está saliendo”. Salimos del agua y ‘pensé’ cómo pujar. Error. Cuando le ‘metí cabeza’ al asunto, sentí algo de dolor, pero sólo un poco. No se me pasó por la cabeza pedir la epidural. Jamás.

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—¿En qué notas los beneficios?

—Lo noto en mi parada ante la vida. No dudo de las decisiones que tomo. Antes me daba vergüenza pedir ciertas cosas. Hoy, después de haber tenido un parto natural, siento que me las puedo todas.

—¿Cómo es eso?

—Siento que ya nadie me va a pasar a llevar. Nunca.

—¿Sentías que te pasaban a llevar?

—No tanto. Lo que pasa es que cedía mucho; como ‘da lo mismo, yo me sacrifico por el resto’. Ahora me siento una súper protectora de mi familia. Mi parto fue un gran aprendizaje porque hoy sé que tengo que escuchar mis instintos. Me siento como la protectora de la manada y estoy súper sorprendida de nuestras capacidades como mujeres; de cómo llevo meses sin dormir y echándole para adelante, trabajando para mis hijas, llena de energía y sin pensar en tirar la toalla.