Es la una de la tarde en Manhattan, a la altura de la 102 con la 5ª Avenida, y el sol se mantiene sobre el Central Park. Esta sesión de fotos es la última actividad en el cargado itinerario de Carolina de Moras y Rafael Araneda durante su gira por Estados Unidos, hace unos meses, cuando el invierno aun no llegaba a esa latitud.

“Tuvimos una pasada por el hotel muy rápido y de ahí no hemos parado en actividades de difusión para Viña 2018”, comenta el animador, a lo que De Moras responde: “hemos estado con periodistas de todas partes, siento que llevo como dos semanas acá”.

La 58ª edición de uno de los festivales más importantes del mundo es la última que le corresponde a la estación del grupo Turner, y también a esta pareja de animadores. La pasada versión se mantuvo al tope del rating nacional y con entradas por publicidad que bordearon los 3 millones de dólares. Asimismo, las ventas de los derechos de transmisión le valieron más de 700 millones de dólares en ingresos al canal organizador. Por estos días Carolina y Rafael estudian el compacto de 600 páginas con datos del festival, artistas, humoristas, jurados, competencia internacional y folclórica. También están en plena supervisión de los looks que usarán. Sin duda, conducir juntos La mañana, el matinal de CHV, ha servido para el trabajo en equipo, pero la química viene de una historia que comenzó varios años antes que los seis que llevan en el festival.

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—Su relación parece más cercana que nunca, ¿esta amistad se extiende fuera de la pantalla?

—Carola (C): Antes de Viña hicimos Salta si puedes, donde decidí lanzarme a la piscina (ríe). Habíamos estado en otras ocasiones juntos en TVN, pero hace un tiempo ya estamos compartiendo pantalla, y ahora súper juntos.

—Rafael (R): Sí, con Carola tenemos experiencia en lo profesional, pero hoy somos amigos de verdad y en la vida real también. —C: Totalmente. Nuestra relación fuera de pantalla es súper buena. Nos juntamos, compartimos con la familia, los momentos buenos; como cumpleaños, fiestas y los lateros también.

—¿Cómo se llevan las familias de ambos, especialmente durante la época del festival donde se ven todo el día?

—R: La Marcela es un siete. Siempre me acompaña y me apoya.

—C: Es una relación súper fluida y relajada. Ellos entienden que es nuestra pega y estar todo el día pegados es parte de ello; funcionamos bien gracias a la disposición de nuestros seres queridos. De Moras y Araneda tienen carreras televisivas en ascenso. Ambos fueron los rostros centrales de Chilevisión en la última Teletón, por dar un ejemplo. El es uno de los nombres más familiares en la TV chilena, y posee una carrera que comenzó a inicios de los ’90 y se ha mantenido en el top permanentemente.

—¿Cómo ha sido animar junto a Carola, cómo ha visto su evolución en el festival?

—R: Súper positiva, lo que es coherente con su vida también. Es un trabajo diario que ella realiza en el matinal, y evidentemente ha ido creciendo. Esto no es sólo a nivel profesional, hoy la Carola tiene más experiencia, su hija está más grande. Enfrenta otros desafíos y eso le permite abordar el trabajo con otro conocimiento. Aquí no se trata sólo de su crecimiento sobre el escenario, tiene que ver con su desarrollo interior y de cómo eso se plasma en su actividad profesional.

La animadora se presentó por primera vez como modelo para el Elite Model Look en 1997, y tras eso se hizo un nombre en el modelaje nacional y global. Vivió un par de años en Europa, y aburrida de la vida nómade volvió a Chile. En 2010, tras ir ganando espacio en el matinal de TVN Buenos Días a Todos, terminó por convertirse en el reemplazo de Katherine Salozny, una decisión editorial de alto impacto en la pantalla chica. Tras estar en el ojo del huracán, De Moras, continuó expandiendo su carrera como animadora, hasta que en 2013 fue confirmada como la conductora del certamen tras la salida de Eva Gómez.

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—Carolina recibió a Rafa en el matinal, un espacio que él no había explorado, ¿cómo es su relación en ese sentido?

—C: Animar un matinal es una instancia muy diferente a un estelar. Tiene cotidianidad, está el último minuto y temas muy misceláneos. El se ha adaptado muy bien. Lo veo contento, y es una oportunidad que ha aprovechado plenamente. Además, en el festival él me ayudó, me dio una mano, me indicó las directrices para entender cómo entrar rápidamente en el escenario.

EL ESPERADO LOOK

Más allá de la calidad profesional de los animadores, la apuesta fashionista es un elemento que mantiene la atención de la audiencia. Por décadas, la pareja hombre-mujer ha ido acompañada del análisis del vestido de la animadora por parte de críticos de moda, diseñadores y comentaristas. En el caso de De Moras y Araneda, esta es una preocupación y algo que les toma tiempo, pero difieren del excesivo gasto de energía en el tema.

—¿Se ponen de acuerdo para la elección del vestuario?

—R: Bueno, Carola es una mujer increíble, guapa. Yo opino. Le digo “eso te queda, te ves bien” o “eso te hace ver pava, y tú no eres así”. No miro el lado comercial de la moda porque no sé de eso ni me interesa.

—C: A Rafa le pido mucho su opinión y confío harto en él. No tiene por qué saber lo que está de moda, ni los colores que se llevan, ni si son plumas o piedras. Pero le digo “¿cómo me veo?” y trabajo con esa opinión. Pero al final son nuestros asesores los que definen la estructura de lo que vamos a usar.

—R: Encuentro medio ridículo que se hable tanto de la ropa. La gente al final se ve bien o no se ve bien, se ve cómoda o no se ve cómoda, le queda o no, es concordante el vestuario con el peinado, fin. Eso es todo. El resto es industria. Hay un negocio detrás que nos quiere vender algo.

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—La atención sobre la ropa se carga hacia la animadora.

—R: Así es y está bien que sea así. No me parece sexismo o algo parecido, pero sí es molesta la atención que un vestido se lleva. Carola es guapísima y eso está claro, se ve bien con cualquier cosa, pero no cualquier mujer guapa como ella hace el trabajo de la Carola. Cuando se habla mucho del vestido se le resta interés a su talento. Esto es un festival, o sea es otra cosa. Obvio, uno se entrega al juego de la ropa y qué sé yo, pero ese no puede ser el centro.

—¿Cómo juegan con el look versus la comodidad? ¿Qué tanto peso tiene cada factor en ese balance?

—C: Estamos mucho tiempo expuestos entonces tiene que haber una sinergia. Nunca vamos a estar con ropa muy apretada o un vestido muy pesado. Son seis horas y media sobre el escenario no da para estar con nada incómodo. Aparte, ya no estamos en la época de los corsés y los trajes pesados entonces no es necesario comprometerse con algo que te va a estar matando.

—Parece un esfuerzo físico de alta magnitud…

—C: Sí, después de seis horas, disfrutas sacándote la ropa (ríe). Lo importante es el festival. Hay que preocuparse de otras cosas aparte del diseño, como la temperatura. A veces me veo desnuda en la parte superior, pero busco estar abrigada en la parte de abajo. Hay hartos factores: cómo me veo, cómo es la espalda, es fácil de ajustar, me permite moverme, etc. Pese a que no es su principal preocupación, esta visita a los Estados Unidos incluyó algunas compras preparando los looks para la semana festivalera. Carola trajo más de 200 kilos de telas compradas entre Miami y Nueva York.

SHOW TELEVISIVO VS SHOW EN VIVO

A casi 60 años del primer festival, los cambios han sido varios. Para la alcaldesa viñamarina Virginia Reginato, el certamen mantiene un espíritu único, y eso es lo que permite su longevidad como la fiesta cultural más relevante del país.  “Pese a que hoy compite con otras plataformas y programación, yo creo que la gente espera verlo en TV porque muchos no pueden venir. El festival sale a toda Latinoamérica, y la gran fiesta es en la Quinta Vergara, es ahí donde la gente disfruta y lo pasa bien, el público se prepara. Eso es lo que lo mantiene vivo. Ahí está su riqueza,” señala.

Este año el show parte el 20 y finaliza el 25 de febrero y entre los platos fuertes están: Luis Fonsi, Carlos Vives, Europe, Miguel Bosé y en el humor Stefan Kramer, Bombo Fica, Alison Mandel, Sergio Freire, entre otras figuras. Pero lo más importante en esta próxima edición para los animadores es la mística del que puede ser su último festival como grupo de trabajo.

“Es un desafío súper lindo para el equipo porque luego viene la nueva licitación, entonces en la interna, está el deseo de hacer una especie de cierre, tal como lo hicimos al finalizar los primeros cuatro años. Ese festival tuvo algunas características diferentes. Ahora sucede lo mismo. El canal va de nuevo como candidato, pero nunca se sabe si el equipo se mantiene. Tiene esa cosa interna que el público general no va a notar, pero que para nosotros sin duda es importante”, dice Rafael.

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—¿Qué opinan de las críticas que se le hacen al festival, por ejemplo, la repetición de artistas?

—R: Desde adentro la mirada es: “vamos a traer los que estén vendiendo, los que generan rating, los que están sonando y los que tengan seguidores en redes”. Si no tiene presencia hispanoparlante importante no les interesa a los canales. Si no es atractivo en rating, aunque sea el mejor músico de la historia, no le sirve al festival, porque dejaría de atraer a la cantidad de clientes que tiene a lo largo de Latinoamérica. Entonces cuando tú ves eso, dices: “aaaaah, ahora me calza todo”, pero hay que explicarlo.

—¿Y la crítica respecto a cómo se entregan los premios?

—C: Esto es un show televisivo, uno tiene que lograr la ecuación perfecta. En el festival en vivo pasa algo que el televidente no se da cuenta, y es que en el público, en el amor al artista, pide gaviota de plata en la segunda canción. Se entregan rápido porque no vamos a tener a todo el público en vivo gritando como loco sólo para que el televidente se dé cuenta de que sí lo están pidiendo. No nos olvidemos que esto es un show en vivo.

—¿Cómo están los ánimos para repetir la experiencia?

—C: Sí, totalmente. Es una súper experiencia. Si se presenta, feliz. Si no, feliz lo veo desde abajo, porque es un tremendo espectáculo. A mí me encantaría volver a animarlo, obvio.

—R: Si se da la posibilidad, bienvenida sea; si no, feliz de lo que hemos hecho durante todos estos años. El Festival de Viña me ha tocado analizarlo, verlo y trabajarlo desde distintas posiciones. La vida nos dirá qué nos depara.

—C: Para el futuro.

—R: Y para la vida y para nosotros…