Piper Kerman está al filo de los treinta y comprometida con un hombre que parece adorarla a ella y su pasado. El problema es que Piper alguna vez traficó una maleta con dinero del narcotráfico a través de Europa. En esos años era una joven recién graduada que vivía la vida loca junto a su novia, una criminal de alto vuelo ligeramente mayor e infinitamente más consciente de sus actos. Hubo romance, hubo placer, y hubo justicia. La amante de Piper desapareció con su pasado y la jovencita siguió su vida escabullendo la justicia. Todo parecía sepultado hasta que se enamoró de Larry, un hombre comprensivo y honesto hasta el asco. Finalmente Piper decidió contarle todo a su novio —su pasado lésbico, sus inconvenientes delictuales— y entregarse a la justicia. Serán 15 meses de cárcel en los que vestirá un uniforme naranja que la identificará como novata en prisión.

Serán 15 meses de cárcel en los que vestirá un uniforme naranja que la identificará como novata en prisión.

La nueva serie de Netflix no sólo consolida un modelo nuevo de producción de series sino también explora en el formato de comedia dramática los bordes y costuras entre la ética y la corrección política. Orange is the new black, tiene algo de la escena de Tacones lejanos en la que Bibi Andersen ensaya en el patio una coreografía ridícula sobre una canción de desamor y tiene otro poco de Cárcel de mujeres, aquella espléndida serie local programada en pésimo horario. Cada una de las reclusas tiene un pasado, que podría ser el de cualquier mujer sólo que el destino las enfrentó a una encrucijada. Había que elegir y ellas lo hicieron mal. La serie relata las historias del coro de presas con pequeños flashback que explican al personaje, sus manías y pasiones con enternecedora humanidad.

Con un guión astuto, un humor deliciosamente ácido y una galería de personajes adorables Orange is the new black bucea en los dilemas de la ética en cada uno de sus capítulos sin moralejas ni sanciones. Piper es una ‘Alicia a través del espejo’ en un mundo con códigos propios, aparentemente trastocados, pero profundamente reconocibles. La lealtad, la honestidad y la solidaridad cobran matices diferentes a los del universo fuera de la cárcel, pero soberanos y legítimos dentro de los dominios de la prisión. La ley del deseo se confunde con las leyes de sobrevivencia, la de la manada con la del más fuerte y las normas internas carcelarias en un decálogo ridículo vigilado por carceleros de sutil incompetencia.

Orange is the new black es una serie sobre las pasiones humanas, las caricaturas en torno a las mujeres, pero por sobre todo es una serie que trata las transgresiones éticas cotidianas, aquellas que todos querríamos que pasaran inadvertidas.

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