Su hermana estaba tirada en el suelo, inmóvil, y con los ojos cerrados. Josefina empezó a llorar desconsoladamente, ante la mirada atónita de sus padres. —¿Qué pasó hija?, preguntó su mamá con desconcierto. Nada, estamos actuando que está muerta. Por eso sufro, contestó la pequeña Montané, de apenas siete años.
“Armábamos obras, somos puras mujeres y así nos divertíamos. Yo era la más florero y pintamonos, por eso siento que hoy estoy en el lugar que siempre quise. Si miras mis anuarios de colegio, vas a leer que en todos dice: ‘que te vaya bien en teatro’”, cuenta. Desde que apareció en pantalla con su papel de la flexible en la teleserie Soltera otra vez encendió el Twitter y fue trending topic en más de una ocasión. Pero de eso pasaron meses y hoy la Pin, como le dicen, se siente consolidada. Asegura que sus compañeros de elenco la aconsejan pero no la celan y pronto reaparecerá en Canal 13 como una de las protagonistas de Las Vegas, la nueva apuesta nocturna de la estación. Luego volverá con Soltera otra vez 2 y tendrá una participación en una serie, que hasta el momento se guarda bajo siete llaves.

—¿Cómo vas a despojarte de Nicole?
—No lo sé. Ahora igual se viene un personaje bien potente que es Camila Vega, y ella es todo lo contrario a lo que hacía Nicole. Es una mina rebelde que va contra todo el sistema, enojada con la vida un poco. Es la tercera de tres hermanas y vive en una familia más o menos acomodada. Pero de un día para otro se derrumba el ideal que tenía. En todo caso, ella nunca ha creído en eso. Desde chica ha tenido claro que muchas cosas son solamente pantalla. Tampoco confía en la gente, es muy observadora, y se da cuenta de todo.
—¿Tiene algo de ti?
—Sí, yo también soy bien observadora. Pero mi personaje lo que hace al darse cuenta de ciertas cosas es que se reafirma de que todo es una mentira. Es un poco rebelde en ese sentido. Si le dicen no a algo, lo hace igual.
—Imagino que después del éxito de Soltera otra vez has tenido ofertas de otros canales…
—Sí, pero nada concreto. Además, recién estoy empezando y me gusta estar en esta casa que es el Trece. Encariñarme y seguir evolucionando aquí.

SU HIJA COLOMBA TENÍA TRES MESES CUANDO JOSEFINA EMPEZÓ A HACER FOTOS COMO MODELO. “Mi mamá es alta, flaca y todas mis hermanas somos iguales, es la genética”, asegura. El pelo dorado, los rasgos suaves y esas piernas eternas que parecen nacer directamente desde el ombligo le han abierto más de una puerta: “Herval (Abreu, el director) me llamó sin conocerme, sólo porque llamé su atención”, recuerda mientras la peinan y la maquillan para una sesión de fotos publicitarias. No se trata de cualquier campaña. Son sus primeras imágenes como embajadora de la marca Elvive. Desde el mes próximo Josefina integrará el famoso dream team de belleza, como se conoce al selectísimo grupo de embajadoras internacionales de L’Oréal Paris. Algunas de las integrantes de este equipo son Jennifer López, Claudia Schiffer y Eva Longoria. Cuando la convocaron, Josefina sintió que había tocado el cielo con las manos. “Creo que cuando deseas las cosas, simplemente suceden”, dice.

—¿Venir del modelaje te ayudó a tener menos complejos con el cuerpo en TV?
—Lo que pasa es que en el modelaje uno es un maniquí, y precisamente por eso no tienes derecho a opinar. Si te ponen una bolsa de basura tienes que sentirte increíble, y eso es un plus dentro de la actuación porque de repente te tocan papeles donde no te ves muy bien, pero si es para el personaje una se la cree. Tal vez sí me ha servido por el desplante que puedo tener frente a cámara. Desde los 14 años que lo hago, y ya las conozco.
—Eres uno de los rostros más importantes de la ficción. ¿Cuál crees que es tu mérito, más allá de tu belleza?
—Me he esforzado mucho por estar donde estoy. No me he tomado nada a la chacota porque siempre quise actuar. Desde chica, así que no podía farrearme esta oportunidad y le puse todo el empeño, soy muy responsable y creo que eso se refleja a través de la pantalla. Que tengo todas las ganas de seguir y de hacerlo lo mejor posible.
—¿Pero te parece importante? Podrías haberte quedado en la cara bonita nomás…
—Sí, claro, siempre con humildad frente a la vida. Reconozco que la belleza exterior es algo importante porque en la televisión uno trabaja con su imagen, pero más allá de eso está lo que proyecta uno como persona. No le doy todo el mérito a la belleza, ni me siento más o menos por eso. Creo que uno tiene que demostrar más allá de lo que es físicamente.
—¿Pero eres consciente de que te ha abierto puertas?
—Sí, creo que la belleza fue el primer llamado de atención. Herval se acercó sin conocerme. Creo que principalmente porque me vio bonita, pero si yo no tuviese las herramientas para jugármela, no alcanzaría.
—¿Te da susto equivocarte y que te juzguen precisamente por eso?
—Obviamente tengo miedo. A veces el medio prioriza cosas que no son necesariamente las importantes… Pero todo el mundo se equivoca, yo estoy haciendo lo posible para que no me pase y hasta el minuto no he conocido la competencia.
—¿Actuación o modelaje?
—Las dos conviven todo el tiempo, siempre estoy haciendo publicidad, pero elijo priorizar la actuación, que es lo que más me gusta. El modelaje es un complemento…
Las vegas es la nueva apuesta fuerte para las noches de Canal 13. Luego de haberse colado en la fantasía de los hombres chilenos, a Josefina le da un poco de susto imaginar cómo será la recepción del público. Tiene una única experiencia en pantalla, y la vara ha quedado demasiado al ta. “Es difícil compararlo con Soltera, pero esta teleserie es muy entretenida. Para todo público pero especialmente para las mujeres, porque van a ver a todos los chiquillos haciendo de vedettos. Ellos se esforzaron muchísimo con clases de caño, depilación… Era muy chistoso porque en los camarines escuchábamos sus charlas, y eran muy de mujeres”, cuenta.
—¿Cómo te llevas con el resto del elenco?
—Hice grandes amistades. En Las Vegas con mis hermanas, mi mamá, la Francisca Imboden, María José Bello, Lorena Bosch, y especialmente conocí a una gran persona que es Cata Guerra. Me ha dado muchos consejos, me ha enseñado muchas cosas de la vida, y de la actuación.
—¿Te miran distinto?
—No, nunca. Tenía harto miedo de eso, pero me topé con las mismas personas que hay en todo el mundo, dispuestas a conocerme y no a juzgarme.

—¿Y te la crees?
—Cada vez lo tengo más asumido. Pero hubo un minuto donde el mundo se movió 360 grados.
—¿Qué haces con la plata que ganas?
—Estoy ahorrando para comprarme un departamento, ojalá este año. Tengo un contador que me asesora y ya estoy viendo lugares.

—¿No te acomoda vivir con tus papás?
—Me acomoda porque si yo me voy a trabajar mi hija se queda con ellos y sé que va a estar bien. Pero al mismo tiempo me incomoda porque hay ciertas reglas que tienen en mi casa que no son las mismas que yo tendría si estuviera sola. Una rutina, por ejemplo.
—¿Qué opinas de los actores que manifiestan sus opciones políticas?
—Depende de cada uno
—¿A ti te interesa?
—Creo que si uno quiere obtener cambios debe involucrarse, pero yo prefiero no hacerlo.
—¿Hay algo de tu cuerpo que no te guste?
—No lo puedo decir porque se van a fijar en eso.
—¿Es de la cintura para arriba o de la cintura para abajo?
—¡Para abajo!