Su hermana cómplice, la misma que habló por la familia en el funeral, lo hace hoy en forma exclusiva con CARAS en Madrid. También repasa su trayectoria como actriz, animadora y sus planes que podrían incluir escenarios chilenos.

Paola Bontempi (34) muestra toda su melancolía en las fotos que hacemos en las afueras de Madrid. Versátil, ha pasado del teatro al cine, a la TV con éxito. Formada en la escuela inglesa de actuación, está considerada entre las actrices con más futuro de la escena española. Acaba de grabar la serie Aquí no hay quién viva y una película serbia llamada Montevideo, donde interpreta a una monja enfermera. Y está a la espera de tres largometrajes que se han atrasado por la crisis económica.
Emparejada hace cinco años con Sergio Iglesias, director artístico y dueño de una tienda de ciclismo aventura, tiene una hija de un año.
Al día siguiente de las fotos, nos juntamos para la entrevista en el barrio La latina, muy cerca de su casa de soltera cuando recién se instaló en Madrid, y donde se quedaba Felipe Camiroaga cuando la visitaba. Tiene mil anécdotas sobre su hermano. Mientras caminamos por las calles en busca de un café, aparecen los recuerdos. “Eramos muy parecidos, con un humor similar, sus bromas, picardía. Me hacía mucho reír. Nuestra relación era súper estrecha, hablábamos un montón. Cada vez que tenía vacaciones nos juntábamos. Cuando viví en Londres fue varias veces a verme. Recorrimos España de norte a sur los dos solos… La última vez arrendamos un coche y partimos…”.
De pronto interrumpe el relato y se queda mirando… “Justo en esa ventana estaba mi casa”, dice señalando un edificio antiguo de ladrillo a la vista, frente a la plaza de los carros. “El lugar era tan chico que a Felipe se le ocurrió hacer una cama en altura para aprovechar el espacio. Compró madera, herramientas y la construyó, le quedó preciosa, mi hermano era muy manitas”, recuerda. Una cuadra más allá está Juana la loca, “ahí comíamos el mejor pincho de papas de la ciudad. Aunque a él le gustaba más La casa de Lucio y sus huevos estrellados. Cuando queríamos regalonearnos pasábamos a El Frontón. Otras veces comprábamos churros con chocolate para el desayuno…”.

Wp-Bontempi-200Confiesa que tres cosas han marcado profundamente su vida: la muerte de su madre (María de la Luz Fernández) el 2006, el nacimiento de su hija Adriana de 15 meses y la muerte de su hermano Felipe, el 2 de septiembre del año pasado. “Lo de mi mamá nos pilló muy de sorpresa porque era muy sana. Desde que le diagnosticaron el cáncer no pasaron ni dos meses y murió. Fue muy rápido, cosa que ahora agradezco porque no sufrió la enfermedad mucho tiempo, pero uno no alcanza a aguantar el golpe. Es lo mismo que ha pasado con Felipe. De un día para otro tienes que asimilar que no está. Todavía no lo creo, ni he borrado su número de mi celular… Igual que mi mamá  —y ya van seis años— bueno es el celular que ahora usa mi padre, pero no he cambiado el nombre, cuando él llama aparece: mamá. Quizás es una tontera y alguien podrá decir: está loca, a Feli también lo tengo en el skype.
—¿No ha hecho el duelo?
—Es algo muy personal, cada uno tiene sus tiempos, hay que sentir qué es lo que te hace seguir adelante, si no es negativo… Algunos sí necesitan deshacerse de las cosas de la persona amada, borrarla para continuar, pero para mí es diferente y si no me causa dolor, entonces… La verdad incluso me gusta, miro el celular y de repente ahí está Feli…
Quizá por ser actriz y estar más relacionada con los medios se convirtió en la representante de los Camiroaga y Bontempi. En el funeral, donde leyó un discurso y ahora con la primera entrevista que da un familiar tras la muerte de Camiroaga.

RECUERDA LA NOCHE DEL 2 DE SEPTIEMBRE. “Mi hermana Andrea (Bontempi) se había quedado a dormir para llevarme al aeropuerto la mañana siguiente porque me juntaría con mi marido que estaba en Alemania. Cerca de la una de la mañana sonó el teléfono de la casa, pero no alcancé a responder, pensé: algo ha pasado. De inmediato llamó el móvil. Era mi padre muy tranquilo, no me quería alarmar… Dijo que Felipe iba en un avión y había desaparecido… Se me congeló el corazón (susurra mientras se le caen las lágrimas). Corrí al armario y cogí un objeto en común que teníamos (prefiere no decir cuál)… y lo abracé. Pedí por favor, por favor, que esté vivo, y ya no dormí más, cancelé el viaje. Sergio regresó a España y al día siguiente partimos en el vuelo de Lan a medianoche. Llegamos a Santiago el domingo por la mañana. Ya los habían dado por muertos…”.
Wp-Bontempi-200-2—¿Cuánto tiempo mantuvo la esperanza?
—Los primeros días en Chile. Les decía a mis hermanos: sé que todo el mundo asegura que es imposible que haya supervivientes, pero lo siento vivo… Mi mente insistía: si alguien ha sobrevivido en ese avión es él, porque era fuerte física y emocionalmente, dos cosas imprescindibles en un accidente tan grande. Pensaba si alguien fue capaz de salir del avión, nadar hasta la orilla, aunque fuera súper herido, era él… Hasta el último mantuve la esperanza, esa sensación que sigo teniendo hoy de que está vivo. Debe ser que está vivo en mi corazón. Tiene un espíritu tan fuerte que está conmigo.
—Le pasó a parte del país que lo recuerda.
—Muchos casi lo consideraban un amigo cercano, un hermano, un hijo. Cuando presencié ya in situ toda esa multitud que se había trasladado desde lugares remotos hasta TVN a encenderle una vela, aluciné, me pareció lo más increíble del mundo. El día del funeral, en mi inocencia, no esperaba ver miles de personas que gritaban ¡fuerza!, que lloraban aunque no lo conocieran. Fue precioso, mágico, abrumador. La energía era muy fuerte. Hasta hoy recibo mails diciéndome que lo extrañan.
Paola nació en Tenerife. Es la segunda hija de Mariluz Fernández y Francisco Bontempi. Aclara la relación familiar antes de continuar: “Mis padres son chilenos. Mi madre se casó con Jorge Camiroaga y tuvo a sus tres hijos mayores en Chile (Francisco, Felipe y Soledad). Años más tarde conoció a mi padre y se vinieron a Canarias y nacimos los tres Bontempi: Daniel, un año mayor que yo, es piloto y vive en Santiago. Mi hermana menor, Andrea, periodista está en Madrid. Ellos nos visitaban mucho cuando eran pequeños y mi madre iba a Chile. Aunque había muchas visitas y entrecruces los Camiroaga se criaron en Santiago y los Bontempi en Tenerife. Somos todos solteros. Para que veas que es un tema familiar y no exclusivo de Felipe… La más casada soy yo, pero vivo en pecado…”, agrega risueña.

Lea la entrevista completa en la edición del 25 de mayo