En un año de elecciones marcado por mujeres, estas tres periodistas también se han convertido en protagonistas. Y no sólo por estar a cargo de los noticieros más importantes de Canal 13 —Constanza Santa María (Teletrece AM), Carola Urrejola (Teletrece Tarde) y Monserrat Alvarez (Teletrece Central)—, sino porque cada domingo “estrujan” a sus invitados políticos en el espacio Protagonistas; una especie de Tolerancia Cero femenino que va a continuación del informativo central.

Si hay algo que Coni (39, casada, dos hijos), Carola (39, casada, una hija y otro en camino) y Monserrat (44, casada, tres hijos) tienen en común es que las tres son informadas, agudas, rigurosas y directas. Fueron de las primeras en lograr que Michelle Bachelet hablara sobre las víctimas del 27F y de la reforma tributaria, y han enfrentado en sus contradicciones y “vueltas de chaqueta” a candidatos como Evelyn Matthei, Franco Parisi y al mismísimo Joaquín Lavín que hoy se lanza en picada contra la ex Presidenta pero hace años se declaraba “bacheletista-aliancista”.

Fueron de las primeras en lograr que Michelle Bachelet hablara sobre las víctimas del 27F y de la reforma tributaria.

Han dado golpes y marcado pauta, aun así coinciden en que deben lidiar con prejuicios y cierto machismo. “Si hablamos al mismo tiempo, ¡hay cacareo!; en cambio si los de Tolerancia Cero se interrumpen, ¡hubo debate!”, reclama Monserrat. Carola apoya la queja: “Hay incomodidad y hasta molestia de algunos de ver no a una, ¡sino a tres mujeres cuestionando al poder! Es triste el contraste, los comentarios agresivos son habituales”.

Aun así, coinciden que hacer periodismo en un año electoral ha sido fascinante. Para Carola Urrejola éste es una especie de ‘año cero’, con todo revuelto, los políticos descolocados, buscando adaptarse. “Veo a varios desorientados y deprimidos”. Monserrat aún se acuerda cuando Coni le mandó el mensaje de que Longueira se bajaba por depresión, “¡no lo podía creer!”. “Lo de la derecha fue una teleserie política nunca vista, que partió con la bajada de Golborne, siguió con el drama de Longueira y terminó con dos mujeres enfrentadas”, indica Santa María, entrando de lleno a desmenuzar la actualidad.

—Se habla de la peor crisis de la derecha, y sería la causa del bajo apoyo a Matthei.
—Monserrat: No me atrevería a decir que es la peor, recuerda el Piñeragate, Caso Drogas, Spiniak… Son historias de enfrentamientos entre la UDI y RN no ideológicas, sino que tienen una mezcla de poder, de cosas secretas…
—Coni: Quedaron en evidencia sus divisiones, y eso que tienen menos diferencias ideológicas que la Nueva Mayoría con la DC y PC juntos. Hay odiosidades, historias pasadas, no por nada varios RN no querían a Matthei.

—Que hoy dos mujeres lideren las presidenciales, ¿fue fortuito o lo ven como el fin del machismo político?
—Carola: El sentido común le ganó al machismo. Ambas tienen trayectoria, son competitivas y serias. Quizá, lo mejor de cada sector.
—Monserrat: Impresiona la jugarreta del destino. Dos mujeres con una biografía tan parecida, con dos años de diferencia, hijas de general, padres amigos, que compartieron desde la infancia, pero que vivieron las dos caras del golpe… Y hoy, 40 años después, se enfrentan para presidir Chile, ¡es fuerte!
—Coni: Simbólico. Dijeron que esta elección se iba a polarizar, pero más allá de lo que pase, en lo periodístico, ¡es un bocato di cardinale!

—Catalina Parot planteó su temor de que cualquier discusión entre las candidatas lo tomen como “pelea de minas”.
—Monserrat: Ay no, que no pase. Ojalá que la discusión se centre en los temas país, y no caigan en críticas tan estereotipadas. Nosotras también lo sufrimos como periodistas. Hay un prejuicio terrible si dos mujeres hablan al mismo tiempo, “ya están cacareando”, dicen.
—Carola: Incluso gente seria, que supones pensante, comentan públicamente leseras sobre la ropa o el tono de voz que usamos. Lo más penoso es que las mujeres son las más duras. Hay un componente de género.

—¿Y se traspasa a sus entrevistados?
—Coni: No, en la red social percibes más esa cosa machista…
—Monserrat: Recuerdo que nos criticaron mucho que le preguntáramos a Bachelet si se sentía Gloria, pero yo defiendo tocar otros temas que no sean políticos, porque te devela el carácter, su situación personal; no es chismoneo. Lo mismo hicimos con Camilo Escalona cuando le preguntamos si le dolía su distancia con Michelle, se vio incómodo.
—Coni: Muchos podrán decir ¡qué importa si Bachelet tiene o no pareja!, que es farándula, pero te aseguro que todos querían saberlo; existía el rumor, y si lo reconocía, era un hecho político. En Chile es un tema que marca e interesa, por algo los candidatos a las primarias ¡iban hasta las reuniones de partido con la señora! Esa entrevista a Bachelet tuvo noticia: anunció su reforma tributaria (que subiría a 25 por ciento) y fue titular de El Mercurio y La Tercera, ¡un tremendo logro! Además, por primera vez admitió estar de acuerdo con indemnizar a las víctimas del 27F, que significa un reconocimiento de algo. No dejamos ningún tema fuera, pero la gente se quedó con la pregunta sobre Gloria.

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—¿Les afectan las críticas?
—Coni: Somos súper autocríticas, las más duras vienen de nosotras. Todos los domingos digo “me faltó tal cosa, nos equivocamos en esto, debimos irnos por este otro lado…”.
—Carola: Por lo general me las tomo bien, pero es un hecho que en Twitter hay cada vez más personas agresivas y frustradas que disparan con todo. Están liquidando un buen espacio de debate.
—Monserrat: Sí, Twitter tiene esa cosa perversa; es fascinante por el feedback inmediato, pero la gente es muy crítica, aunque al final siempre la mitad está a favor, y la otra, en contra. Entonces aprendí que no hay que morir ni enganchar… Lo mejor es escucharse uno, a tus compañeras y no entregarse al juicio público.

Se han hecho íntimas, de conocerse las familias y casas. Las tres pasan casi el día completo en el canal, por lo que las reuniones de pauta son mitad pega y mitad hablar de la vida. “Ha sido como volver a la universidad. Con Coni y Monse compartimos la forma de trabajar, somos rigurosas y nos gusta analizar los temas a fondo. Mientras más nos conocemos, más fácil nos resulta”, dice Carola, quien va a cumplir siete meses de embarazo de su segundo hijo (la mayor tiene 18). Cuenta que en esta novedad de ser madre casi a los 40 se ha sentido muy apoyada y protegida por ellas. “Esta guagua ha escuchado conversaciones de alto vuelo. Una cosa es segura: va a odiar o amar la política, ¡una de dos!”.

Cuentan que para escoger el entrevistado del domingo en Protagonistas, todos los miércoles se reúnen con el editor, productora periodística y productor general, y comienzan a tirar nombres. Una vez definido el personaje lanzan las primeras ideas sobre cómo abordarlo, y ya el jueves se hace la pauta con el equipo completo.

“El viernes es el día sagrado —cuenta Coni—. Nos juntamos en el canal o en la casa de la Carola —que es nuestra otra sede— y con picnic en mano discutimos el detalle de las preguntas hasta que las velas no ardan”. El domingo se vuelven a reunir antes del programa con una pauta común, y es ahí cuando se reparten los temas, al igual que la conducción del espacio. Aclaran que ninguna tiene el papel de buena o de mala. “Cada una tiene su estilo, y hemos tratado de mantenerlo: Monse es de la contrapregunta rápida, Carola es de ideas más elaboradas, y yo estoy al medio”, aclara Santa María.

—¿Muy distinto hacer periodismo político en un año electoral?
—Monserrat: ¡Es maravilloso! En uno normal casi no hay tema, ahora en cambio son puras urgencias. Es alucinante hacer un programa, aunque a veces te frustras porque el político en campaña se cuida más, aunque sin duda hoy dice más cosas que hace unos años.
—Coni: La sociedad ha evolucionado, ya no cabe la respuesta políticamente correcta. Las entrevistas se han vuelto un desafío; también lo es traer a cierta gente; hay muchos que se caen a última hora.

—Bueno, Evelyn Matthei se les cayó un sábado a las siete de la tarde, ¿Cómo lo hacen ahí? ¿funcionan con un plan B?
—¡Ahí funciona el colon, las flores de Bach!, dicen muertas de la risa.
—Monserrat: Es cuando aparece ‘súper Pepe’ (editor) a tranquilizarnos mientras estamos con los pelos de punta. Hay que funcionar sobre la marcha, esa vez tuvimos que recurrir a un debate entre Manuel José Ossandón y Pablo Zalaquett. Es un programa semanal, no da para tres planes.

¡Ahí funciona el colon, las flores de Bach!, dicen muertas de la risa.

—¿Qué pasa con las presiones teniendo al grupo Luksic como dueños del canal? ¿Hay temas o invitados vetados?
—Coni: No, jamás ha habido un tema que no se pueda tocar. No es que nos mandemos solas, pero no hay censura. Todo se discute con el editor, y si hay dudas, con el editor de prensa. Hemos podido preguntar de temas empresariales, valóricos, sobre aborto, abuso sexual, matrimonio homosexual que antes sí era complicado en este canal.
—Carola: Tenemos toda la libertad. La pauta la hacemos las tres y sólo la revisan nuestros jefes directos, que nos hacen recomendaciones de periodista a periodista.
—Monserrat: Está la preocupación profesional de hacer la misma pega, que los entrevistados tengan iguales condiciones a la hora de hacerlos enfrentar su historia y contradicciones.

—Se especuló que Bachelet fue al programa con condiciones: revisar el cuestionario, sin contrapreguntas, y que se habría aceptado por su amistad con Nicolás Eyzaguirre.
—Carola: Falso, falso, falso. A mí por lo menos nadie me pauteó. Confían en nosotros. ¿No contrapreguntas?, ¡absurdo!
—Monserrat: El programa demostró otra cosa. A veces nos piden los temas, y les cuentas a grandes rasgos: política, economía y aspectos de la vida personal… La invitación de Bachelet fue una producción de meses y meses de nuestra ex editora de prensa Pilar Bernstein.
—Coni: Me imagino que Nicolás Eyzaguirre sabía el día que iba Bachelet, pero él jamás se metió, ni ella no puso alguna restricción. Incluso como equipo nos planteamos qué hacíamos si ella no quería hablar del 27F, y dijimos: “Si pone condiciones, no podemos tenerla”. Es delicado el tema de los equilibrios como para transar en algo así, nos crucificaría como programa”.

—A propósito, ¿qué ha significado en la práctica la partida de Eyzaguirre, de Pilar Bernstein, y la llegada de Cristián Bofill como director general de prensa?
— Todos los movimientos son difíciles porque cuesta un tiempo acostumbrarse a las nuevas jefaturas, y cuando ya estás conociéndote, viene un cambio más…. Ha sido una suerte de sino en Prensa del 13 que dificulta el trabajo más a largo plazo. Nos dio pena la partida de Pilar Bernstein porque ella fue la gestora de Protagonistas, y además siempre hay afectos de por medio. Nuestra aspiración es a seguir cumpliendo la labor de informar con objetividad, libertad y de cara al publico.

—¿Hasta dónde transan?
—Monserrat: Hay cosas… Si alguien acaba de separarse y te pide que no le preguntes de su matrimonio, aceptas, no es relevante.

—¿Cuál ha sido la entrevista mejor lograda en Protagonistas?
—Monserrat: La de Bachelet fue súper buena, redondita, quedamos tranquilas.
—Carola : Me gustó que Allamand dijera: “Los empresarios no saben autorregularse”, y que Michelle reconociera que nunca había visto el video de la noche del terremoto en la Onemi.

—¿Y la peor?
—Coni: ¡Andrés Allamand! No contestó mucho, habla largo, lo interrumpimos, y al final dejamos de escucharlo.
—Carola: Por el formato, la entrevista a Pablo Longueira. Como estaba en Osorno, tuvimos que hablar con una pantalla de plasma.

—¿Se presta el formato televisivo para una buena entrevista política?
—Monserrat: Sí, aunque nos gustaría ocho minutos más, ¡ahí estaría tranquila! (risas) Para el público la TV es más reveladora. Si alguien no sabe por quién votar, no es lo mismo leer una entrevista que verlo y escucharlo; ahí sabes si le crees o no.
—Carola: Es bueno por la potencia y alcance; lo malo, la falta de tiempo que impide profundidad. Tenemos media hora de entrevista, que nos obliga a hacer un cuestionario al hueso.
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—Delia Vergara agradecía sus preguntas cortas en comparación a Tolerancia Cero…
—Monserrat: ¡¿La Delia?!, ¡no, nos critica ene! Nos ha dicho cosas terribles, como que somos pensamiento binario. Al principio nos quería, ¡ahora nada! No sé qué pasó, pero estoy sentida…

—¿Cómo lo harán para mantener su independencia en un año tan político?
—Carola: Me siento genuinamente independiente. Y soy consciente del valor del buen periodismo, y que la pantalla no me pertenece.
—Monserrat: En mi caso seguir siendo un poco abogado del diablo del entrevistado, enfrentarlos a su trayectoria y refrescar su historia.

—Usted Coni, ¿cree que un periodista debe manifestar su posición política?
—No critico a quien lo haga, pero no me es cómodo. Me da tranquilidad e independencia no identificarme con un sector, y siento que le da garantía al entrevistado.
Interviene Carola:
—Si trabajas en periodismo político, de ninguna manera. Posiciones sobre ciertos temas, eventualmente. Pero preferencia política, ¡nica!

Monserrat, en cambio, cree que ningún periodista está inhabilitado para jugársela por ciertas causas o para hacer pública su opción. “Claro, hacerlo en este momento de mi vida profesional sería un problema, ya que puedes predisponer al público y al entrevistado. Y además porque, ¡ya no sé ni lo que pienso! Cuando estás tan metida en los temas empiezas a confundirte muuucho”.

Para ninguna la elección está corrida ni ya ganada por Bachelet. “En este escenario todas las sorpresas son posibles. Además, hay que ver cuánto florecen esas otras candidaturas fuera del llamado ‘duopolio’ de la politica chilena… Solo esperamos que durante el próximo gobierno haya menos conflictividad y más acuerdos en nuestro lindo Chile”, concluyen.