En la mejor tradición del detective elegante, sagaz y hábil –que tiene variadas versiones tanto femeninas como masculinas– se circunscribe esta entretenida y agradable serie, cuya protagonista es una bella y desparpajada joven millonaria australiana.

Producida a todo lujo (1 millón de dólares por capítulo ¡y se nota!), “Miss Fisher” transcurre en los locos años 20 en Melbourne y está basada en la novela del autor (de la misma nacionalidad) Kerry Greenwood, “Miss Fisher’s murder mysteries”.

Phryne Fisher (Essie Davis), sus encumbradas amistades y los ambientes en que se mueve recuerdan -en cuanto a detalles y la lujosa ambientación y vestuario- a “Downton Abbey“, pero sus personajes son, evidentemente, más modernos y desprejuiciados.

Miss Fisher –desde su confortable posición– mete sus narices perspicaces en aquello que le parece sospechoso. Y al resignado Detective Jack Robinson no le queda más remedio que aceptar esta ayudante improvisada.

En cada capítulo, Phryne, a veces ayudada por su doncella o por su amiga, la estrafalaria Dra. Elizabeth “Mac” Macmillan, encuentra pistas inimaginables, de esas en las que nadie repara –ni siquiera el espectador (esa es la gracia)– y tiende trampas a los sospechosos, sin perder el encanto y la frescura.

Si está algo cansado/a de tanto crimen oscuro, esta es su serie.

En Netflix.
13 capítulos.

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