Muda, impenetrable y rapada. Casi sin pronunciar palabras, Millie Bobby Brown es una ídola de doce años en Stranger Things, la serie de Netflix que trae de regreso el cine de terror-aventura de los ’80, con una buena dosis de ET y Aliens. De padres ingleses, nació en Barcelona, pasó sus primeros años en Marbella y después se estableció en Orlando, donde finalmente comenzó su carrera. Antes había estado en Alicia en el país de la maravillas y en el thriller televisivo The Intruders. Nada, sin embargo, ha sido más fuerte en su vida que interpretar a Eleven: una niña que, por sus capacidades telekinéticas es capaz de descifrar códigos en dimensiones paralelas. Víctima de sus dones, el personaje es para Millie un punto de reflexión: “Se trata de una niña extraña, con muchas fracturas. De ahí que la gente se haya sentido identificada, ven en ella sus propias carencias”, dijo hace unos días a Grazzia. “Claro que es muy distinta a mí, pero si algo bueno obtuve de ella es que siempre es mejor seguir tus instintos”.

Cuando los mellizos Matt y Ross Duffer, los creadores de la serie, pensaron que lo más difícil sería convencerla de que se cortara su larga y ondulada melena castaña. Su padre, con lágrimas en la cara, no quiso ser testigo. Su madre fue más fuerte y llegó con una cámara para registrar lo que ahora es uno de los videos más vistos de la red. Finalmente se miró al espejo y descubrió que era otra, se levantó del asiento y grito: “¡Es genial! ¡Soy Furiosa!”, en relación a personaje de Charlize Theron en Mad Max.
Después entró al set y el resto fue una interpretación considerada épica en la dirección de niños en cine. En el desenlace de esta primera temporada, la actriz tuvo que dar su primer beso. “Sí, fue un shock y yo grité: ‘¡esto es malísimo!’. Luego, todos mis compañeros se largaron a reír. No fue más que eso, algo así como un juego”.

>Revisa aquí el momento en que la actriz se rapó como Charlize Theron en Mad Max