Hoy la mujer de Rafael Araneda está sin pantalla y tampoco con algún proyecto en vista, situación que no la aproblema, aunque reconoce que la televisión le encanta. No obstante, su contacto con la gente lo realiza a través de las redes sociales, especialmente Twitter, donde ha declarado valientemente su opción frente a temas nacionales que a más de un grupo ha sacado ronchas, “opino desde la vereda de mi experiencia y valores. Eso a muchas personas no le gusta, porque creen que no tengo el derecho de hacerlo por haber participado en programas de farándula. Frente a eso recibo críticas e insultos salvajes, pero es parte del juego. Sí reconozco que algunos me duelen, de hecho, he pensado en borrar mi cuenta, pero después veo que la mayoría de mis seguidores escriben palabras de cariño y en caso de discrepar lo hacen de forma respetuosa”.

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La rubia está preparando viaje, lo que es parte de su vida, pues acompaña a su marido a tierras aztecas. También dedica más tiempo a sus hijos, que según confiesa, cada cual tiene su personalidad con algunas características de sus padres. Las mayores Martina (14) y Florencia (11) están en edades en que el tema del colegio lo trabajan independientes, aunque sí requieren consejos y conversaciones respecto a las relaciones humanas, pues los tiempos de hoy considera la entretención de una manera más transgresora. El “conchito” Vicente (8), a su juicio, ‘está en otra’, porque piensa a todo momento en la pelota. 

La Vacarezza está tranquila y que en caso de volver a la TV será siempre y cuando le agrade. Hoy por hoy la rutina de las mañanas incluye sagradamente dejar a los niños al colegio e ir al gimnasio por dos horas, “soy muy buena para comer y una rutina de cardio me permite darme lujos. No me gusta ir, pero prefiero eso que privarme de uno de los mejores placeres de la vida que es probar cosas ricas”.

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Caras Temas: ¿Desde pequeña fuiste consciente que eres bonita?

Marcela Vacarezza: Sí, desde chica, sobre todo porque empecé a hacer comerciales a los 11 años. Me acuerdo que fueron al colegio a mirar niñitas para un comercial, y ahí salí elegida y desde ese momento senti que lo pasaba bien y además era rentable.

CT: ¿Pero que la gente siempre le esté recordando que es linda la incomoda?

MV: No, todo lo contrario, me hace sentir bien. Ahora, lo tomo como un dato solamente y no giro en torno a eso, ya que siempre tuve unos papás muy aterrizadores, aunque me hablaron del beneficio que puede traer la belleza, pero que si tienes un accidente y te desfiguras ahí se acaba todo, por eso la vida no se puede centrar solo en eso.

CT: ¿Y siendo tan niña lo entendió?

MV: Fue tomado ese consejo al pie de la letra, siempre fui súper responsable en el colegio y matea. Yo sabía que aunque gustara todo este tema, debía paralelamente seguir con mis funciones de colegio: estudiar, ser presidenta de curso y formar parte del centro de alumnos. Todo ese lado me hizo tener promedio 6.9, entrar a una universidad con prestigio y con buen puntaje.

CT: ¿Cuánto hay de obligación de los padres y cuánto de autoexigencia?

MV: Hay cosas que vas asimilando por donde te toca vivir, mis hermanos también eran súper aplicados, mi papá es médico y siempre le tocó trabajar muchísimo, entonces eso te va entrando por los poros. Lo mío era algo bipolar, aprovechaba lo que me entregaba ‘el físico’, pero de la misma forma ocupaba el intelecto.

CT: ¿Al comenzar en comerciales, te significó aprender a cuidarte antes de la estética?

MV: No, a esa edad como que no hay problemas con el peso. Yo lo pasé demasiado bien y aproveché al máximo, Me presenté a Miss Éxito, Miss Fisa, Miss Chile, Miss Hawaian Tropic. Todo de eso sin angustia, todo muy sano.

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CT: ¿Le pasa que tiene que estar pidiendo disculpas porque es bonita e inteligente?

MV: Hasta el día de hoy, en Chile somos súper prejuiciosos, somos etiquetadores, hay muchas ideas preconcebidas que te van catalogando de distintas formas. Varias veces me hicieron la pregunta de si la rubia es tonta y qué ganas de responder que consultaba estupideces, ahora me relajé con eso porque la gente cree lo que quiere y además, no tengo que dar explicaciones a nadie.

CT: ¿Al trabajar en TV eso implica que un año más duela?

MV: Jamás te van a decir que estás vieja, sólo te van a dejar de llamar. Yo por lo menos nunca he sabido de ninguna luz amarilla.

CT: ¿Ha sentido críticas injustas?

MV: Las tengo todos los días en las redes sociales, sobre todo con quienes te etiquetan, eso me aburre, especialmente la mala onda, pero al final lo pienso y digo. Bueno, si en una balanza es un 15 contra un 85, me quedo con lo bueno, con lo positivo.

CT: ¿Cuando se mira al espejo qué aspectos no le están gustando?

MV: Hay días que me los encuentro todos, ja, ja, ja y además mis hijas me miran y me dicen que cómo voy a ser portada de una revista, no se convencen, me preguntaron si estoy segura –ríe con ganas y cuenta que le dicen que se le derritieron la cola y las pechugas. Yo les digo ya las quiero ver a los 45, ahí me voy a reír yo.

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CT: ¿Cuál es su rutina diaria de belleza?

MV: De lunes a viernes voy el gimnasio sin matarme, pero enfatizando la parte aeróbica donde se quema harta caloría para poder darme todos los placeres el fin de semana. Ojo que los sábados y domingos descanso. También limpio mi cara todas las noches esté o no maquillada. Ocupo jabón neutro de rostro, un buen tónico, sérum y una crema exquisita.

CT: ¿Se ha realizado tratamientos con aparatología?

MV/: Voy como cada año y medio o dos años al dermatólogo, porque por tomar tanto sol de joven me salieron manchas y pecas, entonces hace algún tiempo comencé a atenuarlas con láser, eso me ha mejorado mucho, incluso las venitas rojas que tenía en la cara, cuello y pecho. Este año también empecé con mesoterapia, es decir, inyecciones de vitaminas y he notado bastante la diferencia, son 5 sesiones y las 3 primeras separadas por 15 días. Después las otras 2 separadas por un mes, se recomienda repetirlo cada 6 a 8 meses. Asimismo, me he aplicado botox, que lo uso cada 9 meses

CT: ¿Y tratamientos corporales, se ha hecho alguno?

MV: Los masajes, no sé si funcionan, porque no he visto un cambio drástico, he probado de todo para la celulitis, sí he visto que disminuye, aunque no se va al ciento por ciento.

CT: ¿Alguna cirugía plástica que confesar o alguna que le gustaría hacerse?

MV: Me operé los párpados y fue porque todo el rato estaba viendo que los tenía caídos e hinchados y eso se me empezó a convertir en un problema, por eso en  2006 me sometí a una blefaroplastía que al principio no me gustó para nada, incluso dije ‘la embarré’. Además, mi recuperación fue muy lenta, los ojos se me inflamaron mucho, después de un tiempo larguísimo el resultado me convenció. Por eso creo que nunca voy a poder hacerme algo, quedé aterrorizada ni tampoco me gustan los cambios tan drásticos y por eso prefiero las vitaminas y estas cosas que son menos invasivas.

CT: ¿Y las comidas durante la semana en qué consisten?

MV: Parto por un buen desayuno con pan, huevo, palta o lo que haya. El almuerzo siempre como lo que cocinan en mi casa incluso fruta de postre. Al pasar las horas empiezo a bajar la máquina, en la noche junto con los niños como una ensalada con un huevo duro, jamón de pavo o una porción pequeña de carne o pollo.

CT: ¿Dulces, chocolates y todas esas cosas come?

MV: Todos los días después de las comidas cierro con algo dulce y es un cuadrado de chocolate amargo sin lactosa.

CT: ¿Está, a su juicio, sobrevalorada la belleza en el mundo actual?

MV: De todas maneras, yo creo que hay varios tipos de belleza y obviamente te gusta mirar lo lindo. Me preocupa ahora que tengo hijas, pero haré lo que hicieron conmigo, y será decirles que no base su vida en ser bonita ni en una alimentación restringida. Lamentablemente en nuestra sociedad está imperando lo estéticamente mejor, por lo que es injusto que en una entrevista de trabajo, se tiende a dejar al que tenga mejor aspecto y discriminar al que no cumple con los cánones. Ojalá esto vaya cambiando.