Delirante, freudiana, bizarra, de un humor inclasificable (muy negro, en todo caso), Maniac es una de las más imaginativas series sobre el dolor y la soledad, y esa persistente obsesión del ser humano por dominar la mente y la psiquis.

Owen (Jonah Hill) y Annie (Emma Stone), dos almas errantes, se encuentran en el inmenso edificio de una empresa farmacéutica que está haciendo experimentos en biotecnología e inteligencia artificial. Aspiran a ser elegidos como conejillos de indias porque la paga es buena y ambos, por derroteros distintos, han llegado a necesitar dinero.

Hace 10 años, Owen Milgrim tuvo un “brote psicótico”, por lo que su familia lo internó en un hospital psiquiátrico. Los Milgrim conforman una rica dinastía (Gabriel Byrne es el pater familia) que en el inmenso hall de su elegante mansión exhibe un retrato donde no alcanzó a entrar Owen. ¿Lo pintarían cuando él estaba internado?

Él es un tipo taciturno, que aún no sabe si está en condiciones de reconocer la realidad y distinguirla de aquello que imagina.

Annie es su opuesto: una chica ruda, vulgar y decidida. Una buscavidas, que se las arregla para conseguir lo que necesita ―como los muchos cigarros que fuma― haciendo trampa si es necesario.
Junto al resto de los seleccionados, Owen y Annie son llevados hasta el piso del laboratorio donde permanecerán varios días y sus noches. El centro de todo es “Gertie”, una gran computadora que emite luces rosadas y que es capaz de “deprimirse” (!).

La investigación que iniciara el Dr James Mantleray (Justin Theroux), un neuroquímico, se basa en que “sin conexiones estamos perdidos” y lo que lleva intentando con estos experimentos es demostrar que “el dolor (emocional) se puede curar”.  Algo así como eliminar la sicoterapia. Porque “la mente tiene solución”.

Conectados a Gertie, los voluntarios se introducirán en sus respectivos sueños habiendo ingerido las pastillas A, B y C, sucesivamente y en distintas jornadas. Al mando, la Dra. Fujita.

OWEN, ANNIE, JAMES, GRETA/SALLY FIELD Y LOS SUEÑOS

De los 10 episodios, los dos primeros se dedican, en gran parte, a presentarnos a los protagonistas. O más bien, su presente, y muy poco de su traumático pasado. Y en el caso de Owen, deja en suspenso el fondo del asunto por el cual avisa a su padre que solo se ausentará unos días (los que estará en el laboratorio).

Los sueños ―la materia prima de Freud y el sicoanálisis― son lo que llenan la pantalla durante el resto de los episodios.

Y ciertamente, los que seguimos son los de Owen y Annie, que se pasean por las situaciones más inesperadas y a veces risibles.

O quizás no tanto: al final, en el último episodio, todo cobra su sentido.

Y sabemos que a veces los sueños son metáforas; que en algunos matamos “demonios interiores”; otros parecen nada más que la proyección de una realidad doméstica en la que lo fantástico se introduce subrepticiamente. Y sí, hay asuntos, esos que no se pueden olvidar, que se repiten.

“¡¿Por qué hay gente que le gusta pasar un trauma una y otra vez?!”, se altera el singular Dr James Mantleroy.  Ojo con la muy peculiar Dra Greta Mantleray (Sally Field), madre de James, una siquiatra devenida en opinóloga y exitosa escritora de pedestres best-seller de autoayuda. Ella en sí y la relación con su hijo dan para spin-off y nos brindan los momentos más hilarantes de esta inquietante miniserie. Todo transcurre en una semana (en el espacio y el tiempo real, claro).

En Netflix, disponible desde el viernes 21 de septiembre.
10 capítulos de entre 26 y 45 minutos.

EN LA CABEZA DE CARI FUKUNAGA

Con esta producción, el director californiano Cari Fukunaga (41) no solo nos lanza destellos de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos o 2001: Odisea del Espacio sino de “El Quijote” y Cervantes, a quien evidentemente conoce bien.  Los mundos oníricos ―ya sea pesadillescos o bien con toques de humor― pueden rozar la superficie de Twin Peaks  y ese futurismo tan cercano y (a veces) levemente distópico de Black Mirror Y sí: también hay una melancólica cita a Qué bello es vivir (Frank Capra, 1946). En cambio, usa prácticamente como chiste cierta serie muy venerada. Fukunaga se hizo conocido por la serie True Detective (T1)  y la película Beast of no Nation (en Netflix). Fue guionista de It y acaba de ser anunciado como el director de Bond 25, la próxima película de la saga 007, a estrenarse en 2020.

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