La catarsis pública, terapia-reality, redención, ajuste de cuentas que en sus 8 capítulos emitidos ha demostrado ser Luis Miguel: la serie sobrepasa cualquier expectativa y echa por tierra la desconfianza que —admito— me produjo su solo anuncio. (Ver comentario del primer episodio).

Hay tanto dolor expuesto, en carne viva, que habría que ser muy desalmado como para concluir que este es un maquiavélico plan de marketing, ideado por alguien así como Ray Donovan, para que Luis Miguel recupere su trono.

Si aplicamos lo que aprendimos en Coco , Luisito Rey se perdió totalmente en el mundo de los muertos: su hijo se ha encargado de cortarle los puentes, de exponer al mundo el daño infinito que le hizo a él y a su familia entera. Y así, sin anestesia.

(Recordar que se trata de una bioserie autorizada por el cantante, a partir de libros y entrevistas).

LUISITO REY, EL MEJOR VILLANO

Los episodios 7 y 8 son para desgarrarle el alma a cualquiera. Y en estos momentos, tal como en 2009 nos preguntábamos “Dónde está Elisa?” (TVN), en junio de 2018 gritamos ¡¿y dónde está Marcela?!
El rastro de la madre de Micky se habría perdido —según se dice aquí— en Madrid, desde donde supuestamente iba a viajar a Santiago de Chile a ver a su hijo.

Ello nunca ocurrió. Y el último que la vio (así dijo LuisMi, en la voz de ese excelente actor que es Diego Boneta) fue Luisito Rey (genial Oscar Jaenada), a estas alturas el mejor villano que se haya visto en años.
Quedan nada más que 4 episodios —el domingo va el 9— y solo los dos últimos están anunciados con título: “Marcela” y “No me platiques más”.

De paso, a tod@s l@s escéptic@s que han mirado despectivamente esta telenovela como apta para el fan club de Micky les digo: es de una extraordinaria factura, con guiones inteligentes; un potente drama, instalado y desarrollado con estilete y precisión, con personajes muy bien elaborados puestos en manos de un elenco afiatado que es todo un lujo.

Si Ud. es de l@s que ha seguido este docu-drama familiar y farandulero se habrá fijado que sobre la info de estos 12 capítulos, de aproximadamente 50 minutos cada uno, Netflix ha puesto: Primera Temporada.
Si en una eventual segunda etapa nos cuenta las trastadas que él solito se ha mandado —ya no lo que sufrió y los motivos que lo convirtieron en un ser humano tan insoportable— ¡Gaviota de titanio! (al menos para el equipo realizador).

Por ahora, Micky se ha ganado un peluche grande y suavecito.
En Netflix.
Producción ejecutiva de Mark Burnett, Carla González Vargas y Pablo Cruz, escrita por Daniel Krauze y dirigida por Humberto Hinojosa.

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