“Esa es la primera mentira que te va a decir… Matías es mayor que yo”, asegura Iván Núñez (43) mientras el desgarbado Matías del Río (44) llega corriendo desde la radio ADN. Los hombres de las noticias en Chilevisión y del programa “Tolerancia Cero” se pasan el día así, moviéndose de la radio al canal y sometiéndose a las manos de maquilladoras.

Mientras esperan la llegada de Fernando Villegas (64), “el gigantón cascarrabias”, como lo llaman con cariño, Iván y Matías se ríen y recuerdan cuando se conocieron. “Su primera aparición en televisión fue por mí; lo llevé de panelista a El termómetro. Después de cinco años haciéndolo, me fui a TVN y le dije: te regalo este juguete, cuídalo, es bonito. Y lo hizo mierda en un año…”, cuenta burlonamente Núñez sobre el paso de Matías por la conducción del desaparecido programa de debate.

—En la cobertura a las elecciones CHV ganó frente a la competencia con canales abiertos y el cable, ¿a qué lo atribuyen?

—Fernando Villegas: Será que lo hicimos mejor. Nadie es más visto y/u oído por ser más latero. Tipos como Paulsen y Matías del Río son enormemente superiores a la competencia promedio. Hoy en día se ve en TV y radio a gente que no sabe ni hablar y no conoce la regla del tres. Navegan en un océano de ignorancia y raciocinios mal armados. Frente a eso, mis colegas son como dos acorazados enfrentando piraguas tripuladas por nativos armados de arcos y flechas.

—Iván Núñez: No fue una sola razón. Una elección es un día tan largo que tiene distintos tonos. Uno no está todo el día cubriendo de manera informativa dura todo el proceso. Hay ritmos diferentes a los que te tienes que adecuar. Nosotros fuimos capaces de tener miradas alternativas: fuimos los primeros en captar la toma del comando de Michelle Bachelet y estuvimos cuarenta minutos solos. Pero también, sin soltar la transmisión, que fue algo que hicieron los canales, que pusieron programas envasados, dimos una mirada más irónica, pero que no abandonó el proceso electoral, con Salinas y la gente de El club de la comedia. Nosotros ganamos en el global y en todos los horarios…

—Matías del Río: En los días de elección hay mucha demanda de información y generalmente hay un tono solemne y nosotros pusimos uno serio, pero no grave. Hay libertad para opinar y acá valen esas cosas. Darle una vuelta y disentir. Y a nosotros no nos pasa nada. Hay cercanía, una informalidad seria, opinión. No estamos solo para leer noticias… ¡Incluso Paulsen se da la libertad de avisar que va al baño a hacer pipí al aire!

—IN: En un momento de la transmisión, Matías quedó medio pillo con la votación de Franco Parisi y Maca Pizarro dijo: ‘le falta calle a Matías’ y él se lo tomó a pecho y se fue encima del candidato a hacerle una entrevista para luego responderle a la conductora que nunca más le diga eso. ¡Eso lo podemos hacer sin rollos!

—¿Cómo logran diferenciarse editorial y personalmente?

—IN: Uno tiene que adaptarse a los momentos y eso nos da un sello distinto.

—FV: Si acaso me diferencio no es algo que “logre”, lo que supone un esfuerzo artificial para hacerlo. Cada quien es lo que es. Nadie en el panel de Tolerancia Cero anda en el negocio de “construir” imágenes. Las imágenes las construyen los que nos ven…

—¿Cómo administran el tema de las presiones políticas en estos tiempos?

—FV: No sufro ninguna presión más allá de los ataques, ahora más esporádicos, de los descerebrados que repletan las redes sociales y los blogs.

—MDR: En Tolerancia cero ha habido panelistas más de derecha o de izquierda. Hoy Alejandro Guillier es senador de la Nueva Mayoría, Sergio Melnick es como jefe de campaña en Twitter de Matthei. Ha habido para todos, pero la independencia es total… La gente tiene que juzgar al aire.

IN: ¡Hemos podido mantener independencia incluso cuando Piñera era propietario…! La gente valora y percibe eso.

Wp-ivan-+-matias-450

Golosos de las noticias, le preguntamos al trío si son politiqueros fuera del set o si se dedican a conversar de otros tópicos. “La verdad, no, Al menos no yo. O muy poco. En nuestros almuerzos de pauta al menos la mitad del tiempo hablamos de libros, películas, minas, payasadas, chistes, historias, anécdotas, etc. La otra mitad del tiempo lo perdemos…”, cuenta Villegas.

—IN: Lo que pasa es que con Matías tenemos algunos intereses comunes, familiares…

—MDR: Somos animales raros, con cinco hijos cada uno…

—IN: Los míos no son con él, jajaja.

—¿De edades parecidas?

—IN: Desde 4 hasta 17

—MDR: Desde 3 a 15.

—IN: Entonces ahí hablamos de los tiempos, los niños, las tareas, las señoras. Todo eso después de las noticias centrales, cuando Matías viene llegando para Ultima Mirada y a veces tenemos tiempo para hablar de cosas que no sean pega.

—MDR: También aprovechamos de pelar a los jefes en común, sobre todo al de radio ADN…Jajaja. Trabajamos en los mismos lugares, tenemos cinco hijos, nos dedicamos a lo mismo. Yo soy más nuevo en televisión y un montón de datos prácticos se los pregunté a Iván muchas veces. Desde negociar un contrato a entender la industria. El cobra dos veces más que yo, pero bueno… Aspiro algún día a ser Iván Núñez….

—IN: ¡No seas mentiroso! ¡Patudo! ¡Con lo que trabajas versus lo que ganas eres un millonario al lado de nosotros!

—Si pudieran resumir en una palabra el panorama político para 2014, ¿cuál sería y por qué?

—FV: Despelote. Muchas aspiraciones. Ambiciones y rencores avivados que será imposible satisfacer o apagar.

—IN: Agitado. Los estudiantes ya dieron clara muestra que van a estar movilizados, con harta presencia en la calle y eso se va a notar. También va a haber un reacomodo político, cualquiera de las candidatas que gane, aunque es bastante obvio que Bachelet cuenta con la preferencia. Dentro de los que tienen en su cabeza a la Concertación, van a estar obligados a adecuarse a la Nueva Mayoría, con una Bachelet distinta a su primer período.

—MDR: Entretenido. El día de la elección hubo una sinopsis con la toma del comando de Bachelet y la incapacidad de su equipo de atreverse a actuar como se debe cuando toman tu casa. Esa señal me parece preocupante. De hecho cuando ella fue presidenta lo hizo: aplicó la ley de seguridad interior del Estado, la antiterrorista y como candidata me complica que sea simpática y lo estadista para después. Yo espero que los estadistas lo sean siempre. Me jode mucho que la reforma tributaria se la lleven los que salen a la calle y no los que necesitan la plata para la educación.

“Es carrera corrida. Sólo queda en suspenso por cuantos cuerpos…”, dice Villegas respecto a cómo se viene la mano para esta segunda vuelta presidencial del 15 de diciembre. “Evelyn Matthei va a tender a subir su votación. No puede sacar 25 por ciento en segunda vuelta, pero creo que va a ser un triunfo bien holgado de Michelle Bachelet. Esto es como una comedia romántica: igual sabes el final, pero no sabes cómo se llega. Va a ser una elección con poca incertidumbre. Todavía me sorprende lo estoico de la campaña de Matthei, el temple para remar a veces sola o acompañada muy pocas veces…”, sostiene Núñez.

—MDR: Le han tirado muchos salvavidas de plomo.

—IN: Creo que ella va a subir la votación y la abstención va a seguir alta.

—MDR: Sí, el triunfo de Bachelet va a ser holgado, pero me quedo con el carácter que ha demostrado Evelyn, porque cuando uno conversa con su entorno, se sabe que lo ha pasado mal, ha sentido los golpes y ella ha sido muy leal con el papel que se le dio. Eso en algún momento la gente tiene que valorarlo. Me cuesta imaginar un 70-30 en una elección presidencial. A lo mejor se da, pero yo no le achunto mucho. Fíjate que de las 346 comunas de Chile, solo en tres superó el 50 por ciento que necesita para ser presidenta. Pero no es su culpa que vaya a perder…

—Iván ha sido de los pocos que ha podido preguntarle algo a Bachelet en un debate, ¿cuáles son los riesgos de participar en esos formatos?

—IN: Bueno, es precisamente en los debates donde Matthei puede avanzar. A ella le interesa el cara a cara y va a tener un rol más asertivo y la va a emplazar (a Bachelet). Esta segunda vuelta va a tener un diálogo más interesante en cuanto a las ideas.

—A Tolerancia Cero la ex Presidenta se ha negado a ir.

—MDR: Pésimo.

—¿Ha habido acercamientos?

—MDR: ¡Nulos! Ese es un buró al que no se accede. Me parece pésimo, pues tengo mejor idea de Bachelet que sus propios asesores. Yo creo que ella fue estupenda presidenta y a mí por lo menos me da plenas garantías: ha demostrado ser una mujer prudente, seria, responsable ¡Pero por qué la cuidan tanto! ¡El asesorismo leninismo!

Wp-villegas-450

—De los nueve candidatos presidenciales, ¿quién fue el que más ganó y quién perdió en las elecciones?

—FV: Ganó el décimo, la abstención.

—IN: El que más perdió fue Jocelyn-Holt, que fue incapaz de llevar a votar la gente que firmó por él. Se transformó en el candidato menos votado desde el regreso de la democracia. Lo suyo fue un proyecto personalista. Entre los ganadores, el triunfo de Bachelet es consistente. El otro ganador fue Marco, que llegó tercero, superó a Parisi y eso le da viabilidad política a su proyecto. Lo suyo no es personalista, no es él y su señora. Hay una fuerza política…

—MDR: Bachelet fue la ganadora pero enfrentando el problema de las expectativas de vencer en primera vuelta. Matthei le gana al desastre, pero está al borde de las peores campañas de la derecha y lo de Marco me parece que en lo cualitativo es más ganador que en lo cuantitativo. El, con 35 años en la elección anterior, corrió los cercos solo y los temas que instaló están en el consenso político y se los apropiaron otros. Y es saludable, más allá de las personas, que Marco Enríquez le haya ganado a Parisi. Que un candidato que habla de política le gane a uno que denosta a la política. El resto son simpáticos, anecdóticos…

—¿Cómo manejan el “trolleo” en las redes sociales?

—FV: Las críticas me interesan muy poco. Apenas me entero de ellas por lo demás, porque me recluyo en casa en mis cosas y no pesco nada. Parto de la base que predomina la mala leche, la envidia, el rencor, todo lo cual invalida las críticas el 99 por ciento de las veces.

—MDR: A mí me han dicho que soy desde el vocero de Bachelet hasta facho o momio tal por cual. ¡Si yo quiero criticar a Bachelet, lo voy a hacer indistintamente si voto o no por ella!

—IN: Es inevitable que te critiquen. Forma parte de que tu carrera sea pública, tengo que aceptar la crítica. No se puede solo gozar de los beneficios de salir en televisión…

—¿Un comentarista político debe mostrar claramente su tendencia así como una declaración de intereses o como los periodistas deportivos que revelan el club que les gusta? ¿Ayudaría eso a tener una ciudadanía más informada?

—IN: Creo que no. Al margen de tus ideas políticas, tú tienes el rol de cubrir… a menos que tengas que opinar…

—MDR: A mí me pasa un poco eso. Siento que a nosotros se nos debiera exigir aclarar por quién votamos, porque después que yo sepa que votas por tal, voy a medir tus opiniones de acuerdo a eso. Debiéramos saber de dónde vienen los tiros. El problema es que no están dadas las condiciones para eso.

—FV: No veo por qué. Lo que vale es el argumento, no quien lo dice. Uno más uno es dos aunque lo diga el Tony Caluga.