1.- Es una miniserie siglo XXI, es decir, hecha con los estándares que estamos viendo en Netflix (que absorbe harto material BBC), HBO, AMC, TNT, Fox.

2.- Como dijo Catalina Saavedra (Patricia Fuenzalida en la serie), es para un público transversal. Los temas que toca son exactamente aquellos que, en este mismo instante, tiene ajizado al 90% de los chilenos: ¿Quién no está indignado con la corruptela, con los trapos sucios que afloran casi a diario desde los más insospechados rincones? ¿Con el abuso de poder; con los poderosos en general? Es decir, es oportuna y cae en terreno sembrado.

3.- ¿Habrá alguien que encarne mejor esa indignación que el dueño de una isapre?

4.- De muy buena factura—escenas acotadas, elipsis precisas, conflictos bien instalados, gran trabajo de montaje (tratamiento de cine)— es un atractivo thriller político policial (con un relevante elemento épico). Y a ese ritmo está construida.

5.- La suma de talentos es apabullante: Marcos de Aguirre (Filmosonido) y David Miranda, creadores; Gonzalo Maza encabezando el trabajo de guión; Manuela Martelli a cargo del casting.

6.- El elenco. Al protagónico a cargo de Alejandro Goic, un actor que ha hecho roles tan complejos como el personaje principal del filme “Carne de perro” (de Fernando Guzzoni), se enfrenta un antagonista en manos del sólido Alfredo Castro (Coco Aldunate). Y con ellos: una actriz y directora de teatro de relevante trayectoria, como Trinidad González; Aline Kuppenheim, de regreso en la TV tras dedicarse a su teatro de marionetas hechas artesanalmente por ella misma (¡bellísimos montajes como “El Capote”); actores experimentados como Marcial Tagle, Ingrid Isensee, Fernanda Urrejola, Mario Horton, Manuela Oyarzún, Pablo Schwarz, Roberto Farías, Iván Alvarez de Araya, Mateo Iribarren.

7.- Hay buenos y malos —ya no protagonista-antagonista— claramente identificables. Y además, una víctima heróica, brutalmente asesinada. Una periodista (Patricia) que contra viento y marea, a costa de vivir precariamente, no ha dejado el periodismo duro de investigación.

8.- Cruza realidad y ficción transitando de una a otra con toda naturalidad, lo que le da mucha frescura.

9.- Como dice Spielberg, una película (podríamos aplicarlo a una serie) debe tener al menos una escena inolvidable: aquella del asesinato a quemarropa de Patricia, con su hijo adolescente pegado a ella, es ¡desgarradora! ¡Qué más doloroso que un adolescente presenciando el asesinato de su madre (a quien sostiene en sus brazos como en La Pietá)! Y el detalle de esa pequeña discusión que han tenido un poco antes, tan trivial, tan reconocible, es como un cuchillo para el espectador.

10.- El efecto Scherezade funciona: los dos cierres de capítulo que hemos visto hasta el momento han dejado al espectador con la boca abierta y esperando ansioso lo que viene.

MIS REPAROS

1.- Por más que Mauro Murillo (Goic) sufra las consecuencias de circular en silla de ruedas, es, al final de cuentas, un “bacán” (jovencito de la película, se decía antes) a tiempo completo: vive como solo puede hacerlo el 0.5% de los chilenos; tiene una novia regia y fogosa; de la noche a la mañana pasa de ser un padre ausente al papá soñado por cualquier adolescente, que sabe cómo echarse al bolsillo al director del colegio, largar el discurso preciso cuando su hijo sale de una fiesta tras fumar marihuana y decirle las frases justas sin alterarse ni equivocarse. Y más encima, reúne, sin más, al mejor equipo de periodistas de investigación para dar vida a su proyecto, el portal enguardia.cl, con el cual le quedan perdonados sus pecados de periodista de farándula.

2.- La tajante y persistente negativa de Patricia para integrarse al equipo nunca se entiende del todo. Más bien se percibe como un elemento forzado, puesto allí como el resorte emocional-épico que sirva de impulso al protagonista para concretar su proyecto.

3.- Que el malo se llame Coco Aldunate suena un poco a teleserie vespertina.

4.- Hace ruido escuchar frases hechas como “el duopolio” -para aludir despectivamente a cierta prensa escrita- cuando a éste pertenece el portal que los personajes mencionan con admiración (Ciper) y desde varios de esos medios se ha practicado el periodismo de investigación (que los personajes tanto valoran), destapando casos relevantes y muy incómodos para el poder.

5.-El segundo capítulo con sus variadas escenas de sexo tuvo sabor a la alguna vez tan de moda telenovela nocturna.

MIS APRENSIONES

1.- Aunque se insinuó que el senador PPD (Marcial Tagle) tendría alguna implicancia en el escándalo isapre que están investigando, si al final de la serie el culpable de tooodo resulta ser Coco Aldunate ¿cuál sería el giro, la complejidad, si desde el primer episodio ya sabemos que es un siniestro de mucho cuidado?

2.- Mauro aparece en el tercer capítulo (según escenas de adelanto) frente al muro que reúne los nombres de las víctimas de la dictadura. Si esto es un recuerdo, una manera de arrojar luces sobre el pasado del personaje y así completar su biografía, está muy bien. Pero si el guión se detiene ahí, bueno, entramos en el déjà vu: pierde la frescura que nos ha ofrecido la serie. Volvemos a lo que ya se ha hecho magníficamente en series como “Los Archivos del Cardenal” o “Ecos del desierto” (incluso “Los 80”).

3.- Como ya lo dijo uno de los personajes, también me pregunto (ya que no estamos ni en México ni en Venezuela): ¡¿un periodista asesinado en democracia (por una investigación a medio hacer en un portal desconocido)?! Y quiero que me respondan muy contundentemente esa pregunta. (Coco Aldunate es todo menos Francis Underwood/Ricardo III).

Trailer “Bala loca” de Chilevisión from PRODU on Vimeo.

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