Recién estrenado el docurreality que conduce Diamantes en bruto, nos explica su decisión de renunciar al matinal de Chilevisión, repasa a los precandidatos presidenciales y admite que le encantaría hacer ‘farándula política’ en Primer Plano, “¡Sus escándalos son iguales o peores a los de Valentina Roth!”.

Jordi Castell Abusleme (46 años, en pareja) llega volando a un café de Alonso de Córdova. Se saca los audífonos de su iPhone y amarra su bicicleta a un árbol. Dice que le gusta moverse por el barrio con ella. Risueño, bromea con la cajera y se queja de su propia inoperancia para manejar tarjetas bancarias. Después de varios intentos de compra, busca una mesa cerca de su bicicleta, por si algún amigo de lo ajeno se le acerca.
Jordi, hombre ancla y símbolo de la farándula más dura del país, pero cuya vida privada es un templo donde pocos entran, está contento. Ha tenido uno de los años más movidos de su carrera, con un libro de fotografía recién lanzado, participando activamente como panelista-conductor en el matinal de Chilevisión y en Primer Plano. Mientras enciende un Marlboro light, nos dice que en 2012 cultivó “la doble vida… lo hice por salud mental y me está resultando. Me desdoblo cada mañana cuando voy al canal. Me funciona levantarme más temprano, me alcanza el día. Me preocupo de respetar mis ocho horas sagradas de sueño y eso además permite que me quede  leyendo en la casa, regalonear con las perras, ir a tomar té con mi abuelo (Salvador Abusleme), cosas que pueden ser ridículas, pero para mí es un lujo tener tiempo para vivir”.

Pero un par de días después de esta entrevista, Jordi nos llama para contarnos que acaba de renunciar a La mañana de Chilevisión, luego de la abrupta salida de Cristián Sánchez del programa. “No voy a seguir en el matinal si Cristián se fue. Siento que son demasiados golpes en un año para un equipo que se estaba armando. Soy muy cercano a Cristián y si no está, no me interesa continuar con un proyecto que no pudo afirmarse. El es importante por el tipo de televisión que hace y sobre todo por la persona que es, además va a conducir un programa de baile y yo voy a ser jurado ahí…. Así que no quiero desgastarme”, cuenta.
Antes del éxodo que inició Sánchez y el periodista Marcelo Arismendi, Jordi estaba completamente ‘embalado’ con su trabajo mañanero, pero estos movimientos en el equipo precipitaron sus planes. “A veces las decisiones profesionales son un poco egoístas y voy a tomarme enero y febrero para trabajar como fotógrafo. Mi mayor lujo es el tiempo y cuando la cúpula del matinal se reorganice, puedo volver”.
—¿La llegada de Julio César Rodríguez al canal tiene que ver con tu decisión?
—Se está preparando todo un repertorio nuevo y si me quieren de vuelta, puedo pensarlo. El equipo está armando una marca diferente. Julio sumará en eso y su llegada va a ser un gran aporte. A mí me encantaría trabajar con él.

CASTELL ESTÁ SEGURO DE QUE LAS CRISIS SON “PARA LOS INTELIGENTES” y su otro programa, Primer Plano, el 2012 no estuvo exento de problemas. Se notó un bajón que incluyó recriminaciones por la prensa y una caída en rating. “Fue un cúmulo de cosas. El canal se pegó una baja en sintonía importante el año pasado. Antes éramos los primeros, ahora somos cuartos. La ‘pantalla caliente’ nos goteó a todos, pero jamás voy a hablar públicamente de lo que pasa al interior de Primer Plano, porque es mi equipo, mi gente  y mucho antes de tener lealtad con el canal, la tengo con cada una de las familias que comen y pagan cuentas con el programa…”.
—¿Qué aprendieron de esa crisis?
—Que había que trabajar codo a codo, juntarse, mirarse a la cara y decirse todas las cosas para seguir laborando en equipo. Y lo conseguimos.
—¿No se cuestionaron si el formato estaba agotado?
—Nunca, porque Primer Plano es una forma única en la televisión. No existe un programa igual hasta ahora. Entiendo que viene uno más… ¡Y bienvenido! ¡Qué bueno que tengamos competencia! Siento que teniéndola uno se supera… ¡Que venga y ojalá que vayan los viernes! Eso es lo ideal. A mí me encanta competir, no tengo ningún problema con eso.
—¿Se han atrevido a hablar de todo?
—Si nos atrevemos y hemos llegado a la pauta muchas veces sin saber por qué no estamos cubriendo temas que son mucho más sabrosos y que no provienen del mundo de las celebridades, sino que del ambiente político, pero no podemos hablar de farándula política en este país.
—En otras partes funciona…
—¡Si vieras los escándalos guardados que tenemos de personas que incluso hoy son precandidatos a la presidencia…! ¡Son iguales o peores a los de Valentina Roth! Pero frente a la amenaza de que se bajen los auspiciadores, porque casi todos están ligados a corrientes ideológicas de esos precandidatos, no podemos. ¡Pero uff… hay unos titulares guardados por ahí que no sé quién se va a atrever en algún minuto a desempolvarlos!
—¿Y ustedes como trío con Francisca García-Huidobro y Nacho Gutiérrez, siguen?
—No sé qué vaya a pasar el 2013, pero Primer Plano es un transatlántico…
—¿Cómo ves el estado de nuestra industria?
—Tenemos una televisión bien histérica, que no está elaborando un concepto responsable de entretención, porque para qué hablar de pedir que la televisión informe o eduque… ¡Eso no existe! La televisión comercial necesita números y éstos sólo se consiguen cultivando el morbo. Entonces el medir el minuto a minuto para ver si algo funciona o no, siento que es solo una histeria espontánea que no permite elaborar cosas que tengan mayor trascendencia, como los reality. ¡Pero quién soy yo para venir a criticar a los realities, cuando trabajo en un programa que ha subsistido por sus personajes!
—Es una industria chata.
—No. Histérica y poco cultivada. Pero yo creo que cada país tiene la televisión que se merece.
—¿Y cuál crees que es tu aporte a la televisión?
—Nunca me lo he cuestionado… ¿Qué puede ser?…  Creo que mi error, que muchos dicen que es una cualidad, pero yo creo que ha sido muchas veces un defecto, es ser honesto y creo que en el tiempo eso me ha jugado a favor, pero otras no. Sé muy poco de diplomacia, soy políticamente incorrecto, un elemento disonante y muchas veces he confundido el exceso de espontaneidad con falta de tino. Por suerte he ido trabajando con los años y cada día me voy poniendo más hipócrita, voy callándome cosas para no herir susceptibilidades.
—Estás actuando más pausado…
—No… Yo creo que es producto de la edad… Jajaja.
—En tu nuevo programa, Diamantes en bruto, que es un docurreality, lo de ‘en bruto’ tiene que ver con situaciones de segregación social. ¿Cómo van a abordar eso?
—Enseñándoles, educándolos, desafiándolos. A mí me toca mucho grabar con los participantes. Paso de reírme y celebrarles cosas a también retarlos y guiarlos para ser mejores personas.
—Pero la gente a veces ve que estos personajes, que vienen de una extracción social baja, como una especie de bufones, están dispuestos a hacer cualquier cosa por estar en pantalla. Y eso también forma parte del juego de la televisión.
—No lo veo tan así. Tener a alguien que hable en coa igual significa acercar a la gente popular a la televisión, que se reflejen y no sientan que por expresarse distinto, haya que reírse de ellos. Tener una vendedora ambulante bailando en un programa juvenil forma parte de la estructura de la nueva televisión. En Diamantes en bruto estamos completamente lejos de reírnos de ellos… Pero si tú te das cuenta, hoy en día, gente pituca en la tele no hay… En la tele uno no va a hacer escuela, entonces obviamente hay que abrir las puertas para que todo el mundo se sienta incluido.
Democracia limpia, participación o inclusión son palabras que nunca lo han dejado indiferente. Castell es de los pocos de la fauna televisiva que se atreve a ser opinante políticamente, tanto como para poder sentarse en el set de Tolerancia cero sin dramas.
—Hace un año y medio planteaste en CARAS que te gustaría ver a Andrés Allamand como presidente…
—En ese momento dije que sí…
—¿Y qué paso que ahora estás apoyando la candidatura de Andrés Velasco?
—¡Oh! ¡Han pasado muchas cosas! Allamand me parecía muy atractivo por su historial, y lo que más me atrae es que siempre ha sido la piedra de toque de la UDI. Cuando era senador me dio bastante orgullo que fuera el principal precursor y defensor del AVP (Acuerdo de vida en pareja), pero la desilusión fue gigantesca cuando veo que va como precandidato y el otro señor, Golborne, se acerca a la UDI y ambos se desentienden, se lavan las manos con todo este proyecto de intentar darle dignidad a las parejas del mismo sexo. Me dio rabia, entonces llamé a Andrés Velasco para ofrecer mi apoyo. Creo que es el único valiente que ha sabido entregar un proyecto progresista al país. Y no pasa por el AVP solamente.
—¿Por qué te desilusionaste de Allamand entonces?
—Siento que se lavó las manos, me decepcionó profundamente lo que hizo Allamand. Una vez que leí el proyecto de Velasco dije: ya, aquí hay alguien valiente, alguien que está desafiando a la Concertación, quienes en estos años han sido incapaces de hacer una oposición vanguardista. Cuando leí su proyecto de gobierno dije: Esto era poh, esto era. Queremos una democracia limpia, participativa, inclusiva. Entonces agarré el teléfono y me ofrecí.
—¿Y qué ofreciste?
—Bueno, ¡que sirva de algo el rostro! Si es para mostrarle a la gente que hay un proyecto interesante para que construyamos un mejor país, obvio… porque para estar hablando de farándula todos los viernes… Lo que yo me llevo para mi casa es esto: que en algún momento me jugué. A mí me gusta la política, siempre me he involucrado y esta vez no iba a ser la excepción.
—¿Y qué esperas de los candidatos?
—Golborne es un producto muy bien cuidado, blindado, pero sólo eso. Políticamente no alcanza a pesar ni un ápice de Andrés Allamand, quien me parece un animal político que tiene mucha fuerza y capacidad de decidir. Pero en la medida en que siga pensando que tiene que conquistar a la UDI, está cagado. Lo que debiera hacer Allamand es empezar a negociar con la DC. ¡Qué es eso de irse al extremo de la derecha! De partida, en Renovación Nacional, Carlos Larraín debería dedicarse a ese jardín tan lindo que tiene, que salió en una revista de decoraciones y todo. O que se vaya a la UDI. Allamand debe dejar de coquetear con la derecha extrema.
—¿Y Bachelet, Marco y Parisi?
—No… Parisi ¿va a primera vuelta?, que le vaya regio…  Marco es un hombre que está construyendo algo que quizás en unos 15 años más se va a sentir con mucha más fuerza que ahora, creo que está apostando a largo plazo y lo está haciendo muy bien y en la medida que siga armando una plataforma política que lo respalde, me parece muy atractivo. Y la señora Bachelet… ¡Ojalá Dios quiera que aplique cordura y que no se le ocurra volver a resucitar a un muerto! ¡La Concertación ya murió hace rato, pero todavía no le han avisado, que es lo peor de todo! Creo que ella va a estar mucho más cómoda construyendo afuera que viniendo a hacerse cargo del cacho. Y de Velasco, para qué te voy a hablar, es mi próximo presidente. Además, me imagino a la Consuelo Saavedra de primera dama. Jajaja. ¡Por fin una primera dama que no sea de adorno, que sea participativa, que tenga ideas!
—¿Sigues en pareja?
—Estoy casado. Casado en serio… sí.
—¿Hijos?
—No, ya no. Sí quise tener… La esencia de cualquier hombre es ser padre, pero a estas alturas de mi vida seguir dando una lucha y más encima ser tan egoísta con ese hijo respecto del papá que tendría en un país donde no se ha avanzado en el tema.