“Es imposible distinguir qué va para adelante y qué es para atrás”. Así Isabel II (91) comenta la corona que la convirtió en reina en 1953 en la única entrevista que la monarca haya realizado en TV. Una “conversación” (como prefieren llamar en el palacio de Buckingham) donde responde preguntas del especialista en realeza Alistair Bruce.

Una situación jamás imaginada, dada la calidad casi divina de su cargo. Pero la puerta, según The New York Times, se abrió el año pasado debido al impacto de la serie The Crown. Así debutó este mes el especial con su relato del día en que fue ungida en la Abadía de Westminster por la señal de BBC (que la tiene disponible en internet) y la norteamericana Smithsonian Channel. Y para que contara esa historia, sacaron de la Torre de Londres las dos coronas que usó en la ceremonia.

Aquella con la que el arzobispo (una de las tres personas que la puede tocar —junto a la monarca y el joyero real—) la declaró reina y que sólo se puso esa única vez. Y la segunda (con la que salió de la iglesia y va al Parlamento) con la que tuvo un momento divertido en el programa: le dio vueltas como una pastelera que revisa una torta. Y agregó: “Es lo que hago cuando la uso”. Es la dueña de casa, pero apareció a la cita —como siempre— con su carterita y en un vestido azul eléctrico que adornó con un prendedor impactante de dos brillantes tamaño triple XL. Luego cambió a otro salón para comentar la película en colores de su coronación. Cuando Alistair Bruce le pregunta por las veces que la ha revisado. Isabel II lo mira, y con una indiferencia británica le responde: “Nunca la había visto”. Cool.