Tras una década produciendo La Ruta de…, Ricardo Astorga sorprende ahora con Odisea en TVN, una aventura que recorre cinco mil km de la Patagonia chilena. Pero esta vez viajó en familia, con su sobrino Pangal. Mientras Pedro, su hijo, triunfaba en el reality Pareja Perfecta.

“Cuando se hacen estos viajes de aventura lo terrible es cuando quieres volver y no puedes porque tienes que seguir grabando. Pero cuando lo haces con alguien de la familia, esa sensación desaparece, es como llevar parte de la casa también”, confiesa Ricardo, a la hora de destacar lo mejor de incluir en su nuevo programa a su ahijado Pangal Andrade (ganador del reality Año Cero). “Claro que no fue idea mía. Un día me llamaron de TVN para decirme que querían que hiciera la ruta de Chile pero acompañado. Dije aquí me van a poner de compañera a una actriz preciosa pero ¡resultó que querían que fuera mi sobrino!… bueno, finalmente no estuvo tan mal”, bromea e inmediatamente despierta las sonrisas cómplices del aludido y de su hijo Pedro que hace algunas semanas triunfó en el último show de telerrealidad de Canal 13 Pareja Perfecta. Los tres están desde temprano lanzándose en canopy desde las altas copas del bosque de la Cascada de las Animas y en sus rostros no hay asomo de cansancio. Todo lo contrario. Con una energía desbordante se mueven entre las ramas con agilidad y destreza. Mientras, el torrente del río Maipo resuena como música de fondo y los rayos de un sol potente, se difuminan entre las hojas de los árboles, ellos vibran como niños mientras los profesionales de la prensa, lengua afuera, tratan de seguirles el paso y empaparse del espíritu de este clan nacido y criado entre cerros, valles, vertientes y cascadas.

Ubicado a sólo 50 kilómetros de Santiago, el territorio que los Astorga ocupan desde 1840, suma cerca de 3.600 hectáreas. El predio era mucho más extenso hasta que  a principios del 1900 el patriarca donó parte de los terrenos para la formación del pueblo de San Alfonso. Casi un siglo después fueron los primeros en introducir el concepto de ecoturismo en el país, por lo que en 1995 la zona fue declarada Santuario de la Naturaleza. Esta familia donde conviven emprendedores, deportistas, profesionales y ecologistas, tuvo su máxima prueba hace casi veinte años, cuando movilizaron a toda la comunidad pre cordillerana en contra del gasoducto que pretendía pasar por la zona, lo que finalmente obligó a la empresa Gas Andes a cambiar su trazado. Hoy, sus dardos apuntan contra el proyecto hidroeléctrico Central Alto Maipo que tomaría el agua de los ríos Volcán, Yeso y  Colorado antes que se unan al torrente del Maipo para enviarlos por un tren subterráneo de 70 kilómetros de largo, donde estarían las turbinas encargadas de generar energía de dos centrales.

“Hasta cuándo vamos a aguantar que empresas norteamericanas, europeas vengan y se lleven toda nuestra riqueza. Chile está creciendo y la solución son todas las energías alternativas”, reclama  Pangal, con vehemencia. Mientras Pedro, algo más retraído aporta su cuota de optimismo. “Hay que tener fe en que va a primar el sentido común y podremos seguir disfrutando de este paraíso”. Tal como todos los integrantes del clan, los jóvenes crecieron mirando el río, subiendo cerros, conviviendo con animales silvestres y caminando por los distintos senderos que conducen a las casas de sus familiares. De ahí vienen esos cuerpos atléticos, la opción por lo natural y la defensa acérrima del medio ambiente.
Ambos integran el equipo de rafting Cascada y representan a la selección chilena de la disciplina, la que a nivel latinoamericano está ranqueada inmediatamente después de Brasil. Sin más apoyo que las arcas familiares, han viajado por el mundo representando al país. Para ellos el río es parte de su ADN. “El 90 por ciento de la actividad de la zona esta ligada al turismo, piensa en el impacto que este proyecto tendría. En el caso del rafting más aún porque el lecho del río bajaría violentamente y este deporte aboga por la conservación de la naturaleza”, explica Pangal, el más efusivo del trío, pero que exhibe la misma candidez de su tío y su primo a la hora de responder los saludos de los visitantes que se acercan para conocerlos y tomarles fotografías.
“Fuimos educados en armonía con el entorno y eso se nota. Quizá por eso nos llaman de la televisión… porque somos más reales”, considera Pedro, quien está a punto de titularse de publicista.

“NUNCA EN MI VIDA HE VISTO UN REALITY. MENOS EL QUE PARTICIPÓ PEDRO, me hubiera puesto muy nervioso. Pero Pangal me mantenía informado y ¿sabes qué?, me he dado cuenta que a algunas personas  les puede servir este tipo de televisión. Por un lado, están los profesionales del género que saben que mientras más escándalos hagan, más plata van a ganar. Y hay otros que lo toman como una iniciación. Vi entrar a mi hijo como un cabro joven buena onda y lo vi salir mucho más maduro, más centrado. Y eso que yo no estaba muy contento de que participara. Creo que a los dos les hizo bien”.
—Y entonces podríamos llegar a ver algún día un docurreality de la familia al estilo de Las Argandoña o Los Méndez?
R: Por ningún motivo. No me gusta el concepto de docurreality por una razón bien particular y es que se preparan las situaciones, se guionizan y nosotros lo que queremos es profundizar en otro género que es el documental vivencial. Ahí no hay manipulación, es nuestra emoción, nuestra subjetividad entera interactuando con la gente, tal y cual surge en el momento sin intervención. Es un proyecto fascinante que estamos trabajando hace mucho tiempo pero queremos que los jefes se enteren de él directamente y no por la prensa.
Pangal: Lo que pasó con Las Argandoña igual da rabia, uno no puede evitar pensar que con ese presupuesto podríamos haber hecho diez años de rutas. Cultura de verdad.
—Pero ustedes se han beneficiado con otro género muy similar: los realities.
Pangal: Claro que sí. Hay que saber aprovechar el momento. La verdad es que por nuestro estilo de vida no tenemos mucha competencia a la hora de las pruebas. Es que nosotros vivimos todo el día compitiendo. Hasta para llegar a mi casa tengo que subir un cerro y escalar. Todos los primos somos muy deportistas, hacemos kayak, equilibrio y nadamos.
Pedro: Pero por otra parte sólo destacamos en esa área. A la hora de hacer conflictos, montar escenas o shows yo me sentía súper poco aporte en el reality.
—Igual se animaron a jugar y hasta encontraron el amor en el encierro.
Pangal: En mi caso duré apenas dos semanas (con la modelo discothequera Jacqueline Gaete) después que terminó el programa.
Pedro: Yo llevo una (con la periodista María Paz Wagner) pero estamos súper bien, es de mi onda, súper deportista.
Pangal: Pero te retan mucho.
Pedro: No, lo que pasa es que en el reality se muestran las puras peleas pero estamos súper bien. Muchísimo mejor que antes. Lejos del encierro desapareció el estrés y hay pura buena onda.

EL ESPíRITU DE RICARDO HA SIDO UNA INSPIRACIÓN para sus hijos y sobrinos que no cesan de elogiar su manera de sortear la aventura. En uno de los capítulos de Odisea, Ricardo caminó siete horas mientras sus compañeros de ruta lo hacían en trayecto a caballo. “El sueño de mi vida era acompañar a mi padrino a alguno de sus viajes y fue mucho más emocionante de lo que imaginaba. Lejos superó todas mis expectativas”, confiesa Pangal. Durante la travesía, el equipo que fue reforzado con la participación de la ex Miss Chile Gabriela Pulgar,  recorrió desde la ruta de los náufragos a  Caleta Tortel y de ahí siguieron por la senda de los colonos en un trayecto de siete días a caballo. Al igual que los primeros exploradores  cazaron jabalíes, saltaron desde 40 metros de altura y cruzaron el río Baker en kayak. Día a día, luchando por sobrevivir, Ricardo fue siempre el primero.
“Su estado físico es envidiable, ¡siempre tiene una energía desbordante!”, sentencia Pangal y Pedro aporta una anécdota: “Una vez hicimos un viaje a la Patagonia para la ruta de Chile. Partimos donde nace el río Pascua y nos fuimos caminando por todos los cerros. Mi papá iba con un ligamento de la rodilla cortado y así y todo era una máquina. Iba primero que nadie.  Esa vez sacaron al camarógrafo y al arqueólogo en helicóptero el primer día. ¡No se la  pudieron!, y eso que decían que venían bien entrenados. Es que la gente no sabe lo que son estos viajes, ni siquiera se los imaginan”.
—¿La dinastía de Los Astorga se toma la televisión entonces?
—“Esperemos”, dice y posa sus ojos sobre Pedro, quien nervioso mira el reloj. En una hora tiene que estar en los estudios de Canal 13 para participar del estelar Vértigo. Al día siguiente tendrá su primer show discothequero.  “Hay que aprovechar este momento. En marzo me voy a viajar. En el reality gané pasajes a Cuba, Nueva Zelanda y Australia así que tengo harto por recorrer. El encierro fue duro pero la recompensa valió la pena”, cuenta, antes de alejarse. “Como siempre dice mi papá, uno viaja para regresar a casa”.

Envíe su opinión sobre este artículo a actualidadcaras@televisa.cl