Un relato intenso y magnético, que se despliega en medio de turbulencias, tragedias y glamour —como fue la vida de sus protagonistas— es el que se logra armar en Los Kennedy después de Camelot , basada en el best-seller del mismo nombre.

La miniserie será transmitida por Lifetime, el miércoles 5 y el jueves 6 de septiembre, a las 21 horas, en dos episodios de 2 horas de duración.

Katie Holmes —como una empoderada, resuelta, pero también cálida Jackie Kennedy Onassis— comparte protagonismo con Matthew Perry, en el rol de Ted Kennedy.

La historia se inicia en Los Angeles, 1968. Robert Kennedy está en plena campaña para llegar a la Presidencia de EE.UU. Su hermano, el Presidente John Kennedy ha sido asesinado en 1963.

En narraciones paralelas, vemos a Jackie en su lujoso departamento de Nueva York, con sus niños pequeños, mientras en San Francisco están Edward (Ted) y su esposa Joan.

Jackie se comunica por teléfono con Ethel para alentarla. Pero ya en esa conversación, ambas, sobre todo la mujer de Robert, rayan la cancha.

Las relaciones entre los numerosos personajes tendrán ese tono agridulce y paradójico —mezcla de afecto y reproche, cercano y altivo— durante casi toda la serie.

Las cosas se precipitan: saliendo del hotel de Los Angeles, donde había dado su discurso, Robert es baleado.

Rápidamente la família llega donde Bob yace agónico.

Antes de salir de Nueva York, Jackie recibe la llamada de un amigo desde París: Aristoteles Onassis, quien está acompañado por Maria Callas.

Tras la muerte de Bob, los Kennedy, incluida Jackie, se congregan en Hyannis Port, Massachusetts, la tradicional casa de los patriarcas, Joe y Rose.

En esta luminosa mansión, de 12 habitaciones y 800 mts cuadrados frente al Atlántico, transcurre buena parte de la serie. La otra, en la isla de Skorpios, donde en 1968 la viuda de John se casó con Onassis.

UNA JACKIE DIFERENTE A LAS DE NATALIE PORTMAN Y J. BISSET:
El fascinante personaje que fue en la vida real Jacqueline Kennedy Onassis —antes Bouvier— ha sido no solo carne de papel couché sino de numerosos libros y producciones audiovisuales.

El hermetismo que, pese a los ingentes esfuerzos de la prensa rosa, logró mantener en torno a su intimidad ha dado pábulo para que se construyan muy distintas miradas en torno a ella.

En esta versión, se la muestra como una mujer cálida, aunque de carácter firme y decidido, que al menos durante un buen tiempo sintió que pertenecía a la familia de su asesinado marido (un sentimiento recíproco), que fue influyente en muchas decisiones difíciles y especialmente muy cercana a Bob y Ted.

Muy diferente a la frialdad que imagina —de parte y parte— Pablo Larraín en Jackie , que protagonizara Natalie Portman, película acotada a su figura y a los momentos del asesinato del Presidente y lo que inmediatamente siguió al crimen.

También se distancia de la interpretación de Jacqueline Bisset, que la encarnó en dos oportunidades, una en una cinta de 1978, El Magnate Griego (en que tanto la ex Primera Dama como el millonario aparecen con nombres ficticios) y otra en un telefilme de 2010, basado en otro bestseller, The Day John Died.

ELEGANCIA Y PRECISIÓN:
Los Kennedy después de Camelot consiguen seducir al espectador con una historia que ciertamente tiene todos los ingredientes imaginables para construir un drama de alto voltaje. Pero a la vez, logra sortear con eficiencia narrativa una desventaja no menor: cada paso de esta tragedia —que aquí llaman “la maldición Kennedy”— ha sido profusamente difundida.

De manera que la puesta en escena, la estructura narrativa, la exquisita elegancia con que luce Katie Holmes y la precisión histórica de la Dirección de Arte se llevan el mérito.

Y aunque Ted sea el coprotagonista, el guión no es nada indulgente con el incidente de Chappaquiddick, cuando en 1969 murió su secretaria y amiga Mary Joe Kopechn, en un accidente de un auto que él conducía.

LA PRODUCCIÓN:
Katie Holmes y Matthew Perry (Friends ) fueron, además de protagonistas, productores ejecutivos de la miniserie, una opción emprendedora a la que han recurrido no poc@s actores y actrices a quienes su renombre no les alcanza para que Hollywood les asigne roles de interés en producciones importantes.

Lo ha hecho Jessica Biehl con la serie The Sinner, la mismísima Rachel Weisz con Desobediencia, la excelente película cuya dirección encargó a Sebastián Lelio, y un largo etc.

La miniserie, que contó con Stephen Kronish como guionista, abarca 30 años en las vidas de los protagonistas. El director fue Jon Cassar.

PERSONAJES:
Jackie Kennedy (Katie Holmes).
Senador Edward Ted Kennedy (Matthew Perry)
Rose Kennedy (Diana Hardcastle)
Ethel Kennedy, mujer de Robert (Kristin Booth)
Joan Kennedy, mujer de Ted (Kristen Hager)
John F. Kennedy Jr. (Brett Donahue)
Aristóteles Onassis (Alexander Siddig)

 

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